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Siete comercios del entorno del Mercat Central cierran puertas por la subida del alquiler

Entre ellos está la Frutería Nadia, el Bar Super y la óptica de la calle Colom

Carla Pomerol

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La Frutería Nadia o el Bar Super, los primeros en cerrar.

La Frutería Nadia o el Bar Super, los primeros en cerrar.

La inmobiliaria de la calle Reding, la Frutería Nadia, el Bar Super, la óptica de la calle Colom, y una larga lista que se hace cada vez más larga. Estos son algunos de los negocios del entorno del Mercat Central que han cerrado puertas por no poder hacer frente a la subida del alquiler. La mayoría de propietarios de los locales comerciales de las calles adyacentes al mercado han subido el precio del alquiler a los inquilinos después de la apertura del nuevo Mercat Central. Pensaban que de un día por el otro, la zona se revitalizaría y la cosa no ha sido así. Los inquilinos aseguran que el alquiler sube y las cajas se mantienen. Esta medida ha provocado que muchos de los inquilinos tengan que cerrar las puertas de sus negocios, después de diez años de calvario aguantando las obra del nunca acabar. Los que de momento no cierran, no descartan hacerlo una vez se acabe el actual contrato de alquiler. 

Este es el caso de Jordi Torrallardona, de la tienda Tarracotext, situada en la calle Reding. «No tengo esperanza de que todo esto vuelva a ser como antes. Yo aguantaré hasta que se acabe el contrato y me suban el alquiler», asegura. Más grave es la situación de Montse Figueras, propietaria de la tienda de ropa infantil Tuc-tuc, ubicada en la misma calle Reding. La inmobiliaria que administra su local le pide mil euros más de alquiler. «No puedo pagarlo y lo más grave es que nadie podrá pagarlo y se comerán el local», asegura Figueras, quien añade que «la mentalidad de los propietarios debería cambiar. Se tienen que dar cuenta de que el precio de los alquileres debe ser realista, si no el pequeño comercio desaparecerá». La propietaria del Tuc-tuc ya ha tomado la decisión. «Si antes de septiembre no he encontrado un local por la zona con un precio asequible, tendré que cerrar el negocio». Según Figueras, el Ayuntamiento debería mediar entre los propietarios, las inmobiliarias y los inquilinos, porque «el gobierno tiene la obligación de velar por la buena salud del comercio. Una calle sin comercio es triste, oscura e insegura», explica Figueras, ya desesperada. 

Más grave es el caso de Abdelghni Benlahcen, propietario de la Frutería Nadia, hasta esta semana situada en la calle Reding. Finalmente, y después de mucho negociar con el propietario, no le ha quedado más remedio que bajar la persiana. «Pagábamos 1.500 euros más IVA, y ahora nos quería subir mil euros más el alquiler, con un contrato de un año, que contemplaba que cada año el alquiler subiría un 20 por ciento. ¿Es normal esto?», se pregunta Benlahcen, indignado. Por su parte, Maria Jose Risquez, de la tienda de perfumes y complementos, Identika, asegura que «si los propietarios no bajan los precios, la zona no se revitalizará, porque las tiendas cierran».

Y lo cierto es que el objetivo del Ayuntamiento es revitalizar la zona después de acabar las obras del nuevo edificio del Mercat Central. La concejal de comercio del Ayuntamiento de Tarragona, Elvira Ferrando,  asegura que «yo no puedo hacer nada si los propietarios suben los precios. El mercado es libre». Además, Ferrando asegura que cierran negocios, pero también abren. De momento, la concejal da su palabra de que «la zona quedará dinamizada muy pronto».

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