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Siete de cada diez tarraconenses sufren para llegar a final de mes

La encuesta sobre condiciones de vida indica que el 74,5% de ebrenses llegan a final de mes con dificultad. En el Camp de Tarragona el dato es del 71,5%, también por encima de la media

Raúl Cosano

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La pobreza se ceba con la provincia y, especialmente, con las Terres de l’Ebre. Así lo vuelve a mostrar un nuevo indicador, según la Enquesta de Condicions de Vida, con datos de 2016, publicada ayer por el Idescat. En las comarcas ebrenses es donde hay más población con dificultad para llegar a final de mes (74,5%). El Ebre aparece por delante de las Comarques Centrals (73,6%), el Alt Pirineu i Aran (72,6%) y el Camp de Tarragona (71,5%). 

Así, toda la provincia, tanto Camp como Ebre, están por encima de la media catalana (63,3%) en cuanto a población con apuros para llegar a final de mes. Ambas regiones salen malparadas de los diferentes indicadores que se analizan, si bien es verdad que el Ebre se lleva la palma. 

Es donde menos renta media anual por persona se registra (8.807 euros, frente a los 12.660 de la media) y también donde menos gasto de media mensual hay en las viviendas. La precariedad hace que las familias de las Terres de l’Ebre tengan un gasto mensual de 223,9 euros, muy lejos de la media en Catalunya (367,5). 

El lastre del interior
No mucho más boyantes están los hogares del Camp de Tarragona, con un dispendio de 301,6 euros. Es la tercera región más austera en ese indicador, por detrás de las citadas Terres de l’Ebre y las comarcas centrales. 

La escasez ebrense tiene un paralelismo con el mayor índice de paro e incluso en términos poblacionales. «El interior se está despoblando y el trabajo queda en la costa. La desertización de gente acaba llevando a la desertización económica», indica el economista de la Cepta Rafael Muñoz. 

Las comarcas rurales del interior son el principal lastre que coloca a las Terres de l’Ebre en la cola de la mayor parte de índices económicos. Tampoco el Camp de Tarragona muestra excesivas alegrías domésticas, a pesar de haber dejado atrás, en un principio, los estragos más duros de la crisis. Las comarcas tarraconenses son las peores en dos indicadores: el 59,2% de su población afronta una privación económica o más (la media catalana está en el 45,2%) mientras que el 47,9% admite no tener capacidad para hacer frente a gastos imprevistos, un dato que supera en mucho tanto a la media catalana (37,2%) como al dato de Terres de l’Ebre (27%). 

Otro input evaluado es el de las prestaciones sociales que reciben los hogares. De nuevo, los porcentajes de carencias están en la provincia por encima del dato medio catalán. En Catalunya el 60,9% de los hogares reciben prestación social. En el Camp de Tarragona el dato sube al 65% y en las Terres de l’Ebre al 73,7%, sólo por detrás del balance en Ponent (75,1%). 

Vejez en el Ebre
En lo que se refiere al tipo de prestaciones, llama la atención las que son por vejez. Las Terres de l’Ebre tienen un 80% de hogares que reciben ese tipo de prestación, un balance muy por encima de la media (57,7%) y que acaso responda al envejecimiento que existe en la región. A más población de edad avanzada, más probabilidades de que se inicie el trámite hacia las prestaciones sociales y de que, por lo tanto, se acaben percibiendo. 

El Camp de Tarragona es el ámbito de toda Catalunya con un mayor porcentaje de población con privaciones. Un 59,2% de la población admite tener una privación o más. Es la única zona de Catalunya donde más de la mitad de la población sufre privaciones. Ese dato está muy por encima de una media catalana que se  ubica en el 45,2%. Por otra parte, sólo el 40% de tarraconenses admite que no tiene ninguna privación por motivos de austeridad económica, un porcentaje que en el cómputo catalán asciende al 54,8%. Es una nueva evidencia de que la provincia de Tarragona está por debajo de Catalunya en cuando a renta disponible y condiciones de vida. 

Sin vacaciones
Donde el Camp de Tarragona muestra cifras algo más positivas es en un indicador relativo al tiempo de ocio. El 36,2% de los habitantes de la región no se pueden permitir ni una semana al año de vacaciones. Nuevamente es un porcentaje más elevado que la media catalana (34,1%) pero está por detrás, por ejemplo, del Penedès (39,3%).  

Más allá del triángulo de potencial económico entre Tarragona, Reus y el epicentro de la Costa Daurada –con Cambrils y Salou de referentes–, el Camp de Tarragona se muestra como una zona con penurias, al menos a nivel de economía doméstica. Ni el potentísimo tejido industrial ni la pujanza del turismo evitan que los tarraconenses salgan situados en la cola.  

En la provincia de Tarragona y en Catalunya en general las comarcas del interior muestran, por norma básica, unas rentas a priori más básicas. La situación responde a la realidad actual pero también tiene mucho de herencia. «En las ciudades portuarias se han establecido siempre las grandes industrias. No es casual que la petroquímica esté en Tarragona y no en Soria. La salida al mar es fundamental. Por eso en las zonas del interior suele haber menos riqueza que en la costa», cuenta Àngel Belzunegui, profesor y sociólogo en la URV.  

La norma, sin embargo, no siempre se cumple. El Montsià, una comarca del litoral, es la más pobre de toda Catalunya, y varias poblaciones ebrenses con salida al Mediterráneo también se incluyen entre las menos afortunadas en términos económicos, según otros balances recientes.

Más allá de la recuperación económica, el Ebre sigue enquistada como la zona más deprimida de Catalunya mientras que el Camp de Tarragona está por debajo del nivel medio de riqueza.

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