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Sílvia Schall: «Hay mucha clientela de TGN haciendo escapadas»

Entrevista a la directora del H10 Imperial Tarraco, Sílvia Schall

NÚRIA RIU

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Sílvia Schall: «Hay mucha clientela de TGN haciendo escapadas»

Sílvia Schall: «Hay mucha clientela de TGN haciendo escapadas»

Sílvia Schall es la directora del H10 Imperial Tarraco, que ocupa el emblemático edificio del Passeig de les Palmeres, construido en 1963. Este reabrió sus puertas en julio del año pasado, después de que la cadena hotelera compró el edificio e hizo una reforma integral de sus instalaciones.

Schall llegó en España en el año 1988 y estuvo trabajando en el sector hotelero de Canarias hasta el año 1992, cuando aterrizó en la Costa Daurada. En 2003 se incorporó a la cadena H10, que le confió la dirección del nuevo negocio.

El inicio de la pandemia obligó a retrasar unos meses la apertura del hotel, que está a punto de cumplir su primer aniversario. ¿Qué valoración hace?

Abrimos el restaurante y el roof top el 3 de julio en plena pandemia y, a raíz de la buena acogida por parte de la ciudad y de nuestra clientela, decidimos abrir el hotel con todas sus instalaciones y servicios. La verdad es que fue un acierto. La gestión en sí no ha sido fácil, por la constante adaptación a los cambios en las restricciones. La ocupación ha sufrido fluctuaciones debido a este contexto, pero nos hemos tenido que adaptar rápido y lo hemos hecho con agilidad y flexibilidad.

¿Cómo se ha adaptado el hotel a esta nueva situación?

Como hemos abierto en plena pandemia, no hemos vivido todavía una situación normal. H10 hotels tiene un protocolo de seguridad que fue elaborado junto a una asesoría de higiene y salud. Este empieza con tomar la temperatura al cliente cuando entra al establecimiento, gel desinfectante en diferentes puntos y en las habitaciones y mascarillas a disposición del cliente. Lo hemos llevado bien y los clientes se han sentido siempre muy seguros tanto en las habitaciones como en las zonas comunes.

Y a pesar de todo han seguido abiertos durante todos los meses.

Sí. Desde el 17 de julio hemos estado abiertos, cerrando puntualmentente aquellas instalaciones como el gimnasio, de acuerdo con lo que nos decían las instituciones responsables en cada momento.

Con la reforma se hizo una apuesta para habilitar espacios para la celebración de eventos y congresos. De momento esto sigue todo parado.

Sí, esperamos que ahora que las perspectivas son mejoras podamos reactivar esta parte, porque tenemos unas instalaciones para reuniones, congresos y celebraciones particulares, y lógicamente este segmento está muy dormido. Pero vemos una reactivación y este hotel se presta a este segmento.

¿Se han reactivado las reservas?

Reservas no, pero estamos con peticiones y ya empieza a verse un movimiento después de unos meses en los que estaba todo parado. Las empresas están como están, pero estamos notando una reactivación y estamos muy animados en este sentido.

¿De dónde son los clientes?

Depende mucho de las circunstancias. Durante el fin de semana, sobre todo en invierno, tuvimos muchas escapadas de gente de la comarca de Tarragona. Sin embargo, durante la semana tenemos a muchos clientes que vienen de fuera, por motivos de trabajo y que son británicos, holandeses y franceses. En el día a día hay movimiento internacional y nacional debido al trabajo.

¿El verano pasado fue distinto?

En verano la movilidad era más fácil y tuvimos mucho español y gente del territorio.

¿Ha venido gente de Tarragona ciudad, aunque sea para ver las instalaciones?

Sí, hay mucha clientela de Tarragona haciendo escapadas. Tenemos una oferta que se dice stay and taste, que ofrecemos la cena, la pernoctación y el desayuno, y ha tenido mucho éxito entre la gente de la ciudad que ha aprovechado también para conocer cómo han quedado las instalaciones y disfrutar de las vistas privilegiadas.

Había expectación. Se ha hecho una reforma integral de las instalaciones y mucha gente habrá sentido curiosidad.

Sí, exactamente. Hemos tenido una respuesta muy positiva por parte de los tarraconenses.

La terraza, por sus espectaculares vistas, ha generado expectación.

Cuando las normas lo han permitido ha tenido una gran aceptación, por la situación, las vistas, la decoración y la exclusividad que tiene el rooftop. La novedad también ha ayudado.

¿Es la puerta de entrada para el público local para que el hotel no sea tan solo para los turistas?

Hay muchos clientes de Tarragona que vienen a disfrutar de un cóctel, una comida o unas tapas en un espacio tan privilegiado.

¿Cómo se prevé el verano?

Hay que ser prudente, porque está acompañado por diferentes circunstancias. Necesitamos una vacunación acelerada y unas normas desde la Unión Europea que permitan crear corredores sanitarios. Somos optimistas y creemos que este verano podremos trabajar en unas condiciones favorables.

¿Confían en que se recupere el turismo extranjero?

Depende de las líneas aéreas, del reinicio de la programación de los vuelos y de la posibilidad de poder establecer corredores sanitarios. Y, a pesar de todos estos condicionantes, podemos decir que sí. Esperemos y pensamos que podremos trabajar bien este verano.

¿Creen que el pasaporte Covid ayudará a esta recuperación?

Seguro. Está claro que tendrá que estandarizarse algo para identificar si una persona ha recibido la vacuna o no y para que todos nos encontremos seguros.

Está a punto de iniciarse Tarraco Viva. ¿Se ha notado a nivel de reservas?

Hay un repunte para estas fechas y estamos seguros de que podremos ofrecer nuestras instalaciones a estos visitantes.

Es el primer hotel cuatro estrellas superior en la ciudad y no hay ninguno de cinco.

La ciudad gana con un establecimiento así porque lo requiere. Tarragona es un reclamo, que sorprende mucho. Muchos clientes que vienen y no la conocían se han quedado gratamente sorprendidos de su encanto.

¿Cómo valora la marca turística de Tarragona?

Al ser nuevos en este destino, aunque conocemos la Costa Daurada, el input más claro que tenemos es el de los clientes y su percepción. Tarragona tiene margen para ser una marca turística como tal. Es una ciudad sorprendente, de la que el cliente queda gratamente sorprendido, pero tiene que mejorar su posicionamiento al mismo nivel que otras ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad, como Mérida, Segovia o Salamanca.

¿Cómo se reparte el peso entre turistas y gente de negocios?

Un 60% son de negocios y 40% son de ocio. Más allá del turismo, no podemos olvidar que es una ciudad con una industria, el puerto y la universidad. Son instituciones que muevan a muchísima gente. Estamos en pandemia, pero cuando las empresas puedan volver a moverse, es un sector muy importante a tener en cuenta.

¿Cuánta gente trabaja en el hotel?

Ahora mismo somos unas 45 personas, cifra que en una situación normal puede alcanzar los 65-70 personas.

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