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Solidaridad como forma de vida

Reportaje | La Setmana Social fue un éxito Trabajadores de CaixaBank salen de la oficina para ejercer como voluntarios

Esther Garrido

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Jordi Recasens (de azul) pintando una escuela. FOTO: CEDIDA FOTO:PERE FERRÉ

Jordi Recasens (de azul) pintando una escuela. FOTO: CEDIDA FOTO:PERE FERRÉ

A lo largo de todo el año desde hace aproximadamente una década, CaixaBank y la Fundació Bancària ‘la Caixa’ llevan a cabo a través de la Obra Social diferentes formas de voluntariado gracias a la ayuda de diversas asociaciones y a los propios empleados de CaixaBank. En este sentido, recientemente se ha organizado la Setmana Social, en la cual han participado unos 10.000 empleados de todo el Estado, tomando parte en alguna de las más de 5.000 actividades sociales programadas.

Y Tarragona, como no poidía ser de otra manera, también ha vivido la Setmana Social. Uno de sus participantes ha sido Jordi Recasens, ayudante de Dirección en la oficina de La Rambla Nova de CaixaBank y gestor de los equipos de voluntarios de la ciudad. Un total de 45 voluntarios se unieron a él en una serie de proyectos que forman parte de un voluntariado fijo de ‘la Caixa’. Son colaboraciones semanales por los alrededores de la ciudad, organizando actividades o caminatas, pero siempre junto a asociaciones de ámbito social o mediambiental. En ocasiones son las propias asociaciones las que se ponen en contacto con la Obra Social, pero otras veces es la misma CaixaBank la que tiene la iniciativa.

Un ejemplo de colaboración es el de Cáritas y su programa Filigrana, donde en la Setmana Social unos 14 empleados ayudaron a recoger y amontonar cajas de ropa usada para su posterior arreglo y entrega a las personas más necesitadas. También participaron con la asociación de parálisis cerebral La Muntanyeta, recogiendo tapones usados y organizando caminatas con los niños internos.


Los niños como prioridad
En el centro de educación especial Estela para disminuidos psíquicos, los voluntarios pintaron paredes y pasillos junto a los niños, haciendo de un trabajo pesado una actividad lúdica y divertida. En la Associació Club Social La Muralla se llevaron a cabo actividades teatrales.

En el comedor social de Bonavista prepararon los alimentos y, junto al Club Nàutic, organizaron salidas de vela para los niños. Es aquí donde Jordi Recasens recuerda una de sus mejores anécdotas. Al subir entre tres personas a una embarcación a un niño con problemas de movilidad, éste puso un rostro de felicidad que Recasens no podrá olvidar. Asegura que lo que más le reconforta es «la cara de agradecimiento de los niños». Según él, hay que concienciar a la gente porque colaborar «no es perder el tiempo, sino llenarlo y llenarte a ti como persona».

La organización en la que más implicado está Recasens es ‘Padel amb tú’, una asociación de deporte adaptado para niños y adultos. El voluntario es cercano a personas con discapacidad y por ello aporta su granito de arena de manera especial. En esta asociación se mezcla a personas sin discapacidad y a otras discapacitadas, niños y adultos, para lograr una unión social donde ningún grupo quede discriminado. Desde ‘Padel amb tú’ creen que este deporte funciona como motor integrador, con la finalidad de usar el ejercicio como vía para vivir su vida y la de sus familias. Y lo mismo opina la Obra Social de la Caixa, quien participa cada domingo de marzo y en ocasiones especiales como Setmana Social, ayudando a personas con TDAH, autismo o síndrome de Down.


Necesidad de voluntarios
Para Recasens, ser voluntario «es siempre necesario» y «en todo momento hace falta», ya que no pueden abarcarlo todo. Tal como afirma, «en el mundo en el que estamos necesitamos llegar donde no llegan las instituciones». Y gracias a mano de obra gratuita, como son los empleados y familiares de trabajadores de ‘la Caixa’, se puede llegar más lejos, aunque en todo momento se requiera que más y más gente se anime a colaborar.

De este modo, algunos de los empleados de CaixaBank no acaban su jornada diaria por la mañana, sino que ‘trabajan’ desinteresadamente tardes y fines de semana en algo que les llena en ocasiones mucho más que su trabajo oficial.

Recasens, que trabaja en una entidad financiera y está acostumbrado a tratar con temas económicos, dice que se «devuelve el dinero invertido en forma de obra social».

Pero él lo único que necesita a cambio de su esfuerzo es un agradecimiento y una sonrisa. «Al recibir las gracias te sientes más lleno», asegura, mientras recuerda que al acabar de pintarl el colegio Estela se sentía cansado pero satisfecho. «Tú te llenas y los niños también».

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