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Sólo diez personas le gritan al conseller Boi

La visita del conseller de Salut, Boi Ruiz, llena el centro de Tarragona de más policía que manifestantes
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El grupo de ciudadanos que ayer se concentró delante de la Delegació del Govern.  Foto: Lluís Milián

El grupo de ciudadanos que ayer se concentró delante de la Delegació del Govern. Foto: Lluís Milián

La llegada ayer del conseller de Salut, Boi Ruiz, a Tarragona llenó de policías las calles del centro de la ciudad. A las 15.30, una hora antes de la prevista reunión del conseller con los alcaldes de diferentes municipios y representantes sindicales, la calle Sant Francesc, donde se encuentra la Delegació del Govern, ya estaba cortada al tránsito con dos furgones de la unidad de antidisturbios y numerosos vehículos de los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana. En la Via Imperi también se instaló otra unidad de antidisturbios.

Los agentes de los cuerpos policiales se ubicaron por parejas en cada una de las esquinas de la calle y en la puerta del edificio institucional. La gente que por casualidad pasaba por la zona se paraba preguntándose qué pasaba. «Al ver tanta policía pensaba que había ocurrido algo gordo, pero ya me han dicho que no es nada», decía una de las señoras que quería cruzar la calle y los agentes se lo impidieron.

En la misma calle, a las 16.00 horas, llegó un grupo de poco más de diez personas. «Hemos venido a gritar a Boi Ruiz, no queremos que venga a anunciar la ampliación de Hemodinámica y se haga la foto electoralista tan tranquilo».

Y así fue. Un cuarto de hora después, a las 16.15 horas, llegó un coche oficial que se paró justo delante de la Delegación del Govern y de donde salió el conseller de Salut. «Boi Ruiz, criminal, Mercader tu també», «La solució, lladres a la presó» y «Boi Ruiz dimisió», fueron las consignas que el conseller de Salut escuchó antes de entrar en la Delegació del Govern, acompañado por el delegado Joaquim Nin.

Estas consignas, junto a los silbatos, se convirtieron en la banda sonora de ayer por la tarde en la calle Sant Francesc. La decena de participantes en la concentración se esperaron en la calle, detrás de una valla colocada por los agentes, durante las más de dos horas que el conseller de Salut permaneció en el interior de la Delegació del Govern. Cuando por fin salió, volvieron los gritos pidiendo la dimisión.

«Al menos, que nos escuche, que sepa que hay gente que no se lo vamos a dejar tan fácil», manifestaba otro de los participantes en la concentración, que lamentaba la poca gente que se había acercado a protestar. «Se trata de un servicio que salva vidas, una unidad que siempre debería haber estado abierta las 24 horas».

Han sido dos años de lucha por parte de sindicatos y personas a título individual que se han manifestado, concentrado y recogido miles de firmas. La polémica de la Hemodinámica llegó en enero del 2012 con el caso de Felipe Rivas, un tarraconense que sufrió un infarto, fue trasladado al centro y desde allí, derivado a Bellvitge. Fue entonces cuando Salut admitió que el Joan XXIII no atendía infartos después de las 16 horas. «Parece que ahora que ya se ha conseguido la ampliación horaria a la gente ya no le importa protestar contra el hombre que podría haber tomado esta decisión muchos años antes», lamentaba otra de los protestantes.

La huida de Tarragona del conseller de Salut fue tan rápida como su entrada en la Delegación del Govern. En la puerta ya le esperaba de nuevo el coche oficial, al que entró sin pensárselo dos veces.

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