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Solo el 2% de tarraconenses rechazan vacunarse

Las reticencias con el antídoto se diluyen. El 70% de vacunados en la provincia son mujeres. La Ribera d’Ebre es la comarca con más cobertura y el Baix Penedès es la que tiene menos

Raúl Cosano

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Un Mosso se vacuna con AstraZeneca en las Terres de l’Ebre. FOTO: SALUT

Un Mosso se vacuna con AstraZeneca en las Terres de l’Ebre. FOTO: SALUT

El recelo con la vacuna parece haberse diluido. En apenas dos meses, la evidente mejora de la situación en ámbitos ya inmunizados como las residencias ha disparado la confianza en los antígenos contra la Covid. Únicamente el 2% de los tarraconenses han dicho que no al pinchazo; incluso la cifra de un rechazo por convencimiento será aún menor, ya que ahí se incluyen también los que no se inyectan por contraindicación o por infección previa.

La cifra oscila según las comarcas: en el Tarragonès es de un 2%, en el Baix Camp sube al 2,5% y al 3% en el Baix Penedès, mientras que en el Baix Ebre es del 1,7%. Se trata, en cualquier caso, de porcentajes reducidos que indican que la reticencia a la inmunización contra el coronavirus se ha ido venciendo sin muchas dificultades, a pesar de los prejuicios iniciales.

En las residencias, la cobertura de las dosis alcanzó más allá del 90% tanto a residentes como a trabajadores. Los propios enfermeros responsables creen que ha habido una evolución en la mentalidad. «Estamos visitando residencias y centros y, además de poner la segunda inyección, inyectamos la primera en aquellos trabajadores que hace unas semanas eran reacios a vacunarse. Es gente que ha cambiado de opinión al ver que no hay ningún problema en pincharse», reconocía recientemente Roser Barceló, enfermera en el CAP Marià Fortuny, de Reus, que forma parte de los equipos de vacunación del Camp de Tarragona.

Siete de cada diez, mujeres

El análisis del perfil de vacunados en la provincia muestra que una mayoría clara son mujeres, algo comprensible, ya que en un entorno como las residencias, donde se ha vacunado más, la mayor parte de usuarios son féminas. En el Tarragonès, por ejemplo, el 68,7% de fórmulas se las han inoculado ellas, por el 31,3% en el caso de los hombres. En el Baix Camp, otra de las comarcas más pobladas, los porcentajes son de 66,9% en el caso de ellas y un 33,1% de inyecciones a ellos.

La entrada en juego de hasta tres antídotos está acelerando el ritmo de vacunación, aunque la deseada inmunidad de grupo, ubicada en el 70% y prevista, según las proyecciones optimistas, para el verano, queda lejos. En el Tarragonès, por ejemplo, se ha llegado a una cobertura del 4,03% de la población con la primera dosis y del 2,37% con la segunda, unas estadísticas parecidas a las de otras comarcas. La que más ha vacunado ha sido la Ribera d’Ebre, alcanzando el 5,42% de los habitantes. Esta comarca es la que más población tiene que haya declinado pincharse (un 4,9%), aunque las cifras más pequeñas del censo y de vacunados pueden desvirtuar ese dato. Hay que tener en cuenta que se trata de porcentajes sobre las personas a las que se les ha requerido para ser inmunizadas. Si se toma como referencia la población de cada comarca, ese rechazo no sobrepasa el 0,27%. Falta por ver qué ocurre cuando las campañas se vuelvan más masivas, pero que la vacunación vaya discurriendo sin problemas dispara en las encuestas la confianza social. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), hasta un 72,5% de los consultados se administrarían rápidamente el fármaco. Los datos son radicalmente distintos a los del pasado mes de octubre, cuando todavía no había empezado la campaña de vacunación en España. En aquella remesa, el CIS recogió que únicamente un 40,2% de los ciudadanos estaba dispuesto a inyectarse la solución de marras, frente al 43,8% de la población que no lo haría.

Los efectos de la vacunación son muy contundentes y las autoridades sanitarias se esmeran en difundirlos. El secretario de Salut Pública de la Generalitat, Josep Maria Argimon, quiso dar visibilidad a los resultados a través de la cifra de reducción de mortalidad en residencias, que en la comparativa semanal en Tarrragona ha caído alrededor de un 90%. Argimon recordó ayer que la tasa de mortalidad en las residencias en 2020 fue de 16.000 defunciones por cada 100.000 habitantes, lo que provocó 8.000 muertes en Catalunya, más de una tercera parte de las desencadenadas por el SARS-CoV-2. En contraposición, Argimon expuso que «cuando comenzamos a vacunar la tasa de mortalidad por Covid ha pasado a ser de 50 por 100.000 habitantes». El responsable de Salut estima, pues, que cada mes se están evitando 600 muertes por Covid-19.

Balance irregular

La subdirectora general de Promoció de la Salut, Carmen Cabezas, destacó igualmente que el impacto de la vacunación en residentes y sanitarios es «cada vez más visible». También subrayó que en las próximas semanas Salut anunciará la vacunación a personas de 45 a 55 años, en una siguiente fase de la inmunización global.

Los casi dos meses de vacuna dejan un balance irregular. Tarragona debe multiplicar por cuatro el ritmo de vacunación para llegar en agosto al 70% de la población que garantice la inmunidad de rebaño. El Gobierno sostiene, pese a todos los obstáculos, que el reto de la protección de grupo para este verano es factible, si bien se acerca más al final del estío, hacia agosto, que para junio, excesivamente temprano para pensar en un escenario así. «Ha habido problemas, sobre todo al principio, pero creemos que se han corregido y que el ritmo de vacunación se ha acelerado en las últimas semanas», admite Gerard Mora, secretario del Col.legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Tarragona y del equipo de vacunación en las Terres de l’Ebre.

La contención de la pandemia dependerá no tanto de la logística como de la disponibilidad de dosis que envíen los tres fabricantes con fórmulas aprobadas, Pfizer-BioNTech, Moderna-Lonza y AstraZeneca-Oxford, y de las que puedan suministrar otras marcas a corto y medio plazo. En estos dos meses, Tarragona ha inyectado 53.344 dosis, a una media aproximada de cerca 900 diarias, desde que el 27 de diciembre arrancara la campaña de vacunación en las residencia de La Mercè en Tarragona y de Natzaret en Móra d’Ebre.

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