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«Solo iremos a precario si la licitación es rápida»

Los propietarios del quiosco de la Imperial no se trasladarán a un espacio provisional si el concurso público no se convoca «en dos o tres meses» 

Octavi Saumell

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Imagen de ayer del quiosco de la Plaça Imperial Tarraco, que abrirá hasta el 8 de octubre. FOTO: Pere Ferré

Imagen de ayer del quiosco de la Plaça Imperial Tarraco, que abrirá hasta el 8 de octubre. FOTO: Pere Ferré

El histórico quiosco de la Plaça Imperial Tarraco se ha convertido estos días en el epicentro de la polémica política. El negocio, de 54 años de historia y que ha permanecido en el mismo lugar en tres casetas durante estas cinco décadas, cerrará y desaparecerá en nueve días pese a que la mayoría del pleno municipal de la Plaça de la Font pide su salvación y que sea «compatible» con el nuevo carril bici.

 A poco más de una semana para la fecha límite –el 8 de octubre por la noche deben abandonar la caseta– sus propietarios no tienen claro aún qué es lo que van a hacer a partir del día 9. «No nos han dicho nada seguro, ni tampoco tenemos confirmación sobre cuando se licitará el concurso público», indican los propietarios del emplazamiento, los cuales prácticamente descartan acogerse a un espacio provisional mientras no se convoque la licitación. «Si se hiciera rápido, sí que iríamos a precario a algún otro emplazamiento, pero es difícil. En los quioscos que nos han ofrecido solo podríamos estar un par o tres de meses», afirman. ¿El motivo? Que mientras que su actual hogar en la Plaça Imperial Tarraco mide 4,20x4,20 metros, los que están en Lluís Companys y la Font del Centenari ocupan 1,5x1,5 metros. «Deberíamos dejar de ofrecer el 70% del género y, además, no hay ni agua ni luz ni toldo ni desagüe. Y solo podríamos tener a un único trabajador, por lo que se debería indemnizar a los otros», afirman.  

Esperan al concurso público
Por ello, y pese a que en el pleno municipal de este lunes se anunció que el actual negocio de la Imperial Tarraco iría temporalmente a la Rambla Nova, sus propietarios lo niegan con rotundidad. «No es cierto. De hecho, si fuéramos a algún lugar a precario sería en Lluís Companys, pero es muy probable que nos esperemos directamente al concurso público porque en un quiosco tan pequeño sería imposible recuperar el enorme gasto que supondría el traslado. Esperamos que se convoque en noviembre», afirman.  

En caso de que el 8 de octubre se diera el paso y el Consistorio ofreciera el espacio a precario, este no podría empezar a acondicionarse hasta mediados de noviembre, ya que aunque se otorgue una licencia provisional primero debe llevarse a cabo una exposición pública sobre la disponibilidad del local municipal «para que todos los posibles interesados puedan concurrir para su uso», que sería para un máximo de cuatro años según indican fuentes del Ayuntamiento que recuerdan, asimismo, que en una licencia a precario «no se pueden realizar obras».  

De hecho, los propietarios han propuesto al Consistorio trasladarse a un espacio en el inicio de la coca central de la Rambla, justo delante del Centre d’Atenció Pediàtrica. «Nos han dicho que no porque el quiosco ocuparía demasiado», lamentan. Ahora, la última posibilidad que está sobre la mesa es que, junto a los dos quioscos, también se licite un espacio en el entorno de la Estàtua dels Castellers, donde podría instalarse una caseta del mismo tamaño que el actual quiosco. La duda es si será posible trasladar allí la construcción que desaparecerá en solo nueve días. Otra duda más de cara al 8-O. 

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