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Tarragona Patrimonio

Sólo quedan 7 de las 44 placas de los edificios históricos de la Rambla

Las láminas, en las que constaba el nombre de la casa, la fecha de construcción y el arquitecto, han sido saqueadas durante años sin que nadie las reponga. El Ayuntamiento no responde al respecto

Norian Muñoz

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Una de las placas que ya no está identificaba al Teatre Metropol.

Una de las placas que ya no está identificaba al Teatre Metropol. Pere Ferré

Si es de Tarragona, es más que probable que sepa que el Teatre Metropol es obra del arquitecto Josep Maria Jujol, estrecho colaborador de Gaudí; pero si pasa por aquí de visita y le llama la atención el edificio, le será más difícil dar con esta información (al menos, sin recurrir a internet). Y es que la placa de bronce que estaba en el suelo, a la entrada del edificio, donde constaban este y otros datos, ha desaparecido. 

Pero no es la única lámina que ya no está. En 2005, coincidiendo con los 150 años de la principal avenida de la ciudad, se colocaron 44 placas en edificios emblemáticos de la Rambla Nova; hoy un recorrido permite constatar que sólo quedan 7, tan pocas que si se pregunta a algunos paseantes ni saben de qué se les habla.

Las placas comenzaron a desaparecer en 2011, seguramente robadas para aprovechar el material, pero a lo largo de los años el número ha seguido menguando. Hoy, además de la del Metropol, faltan también las de otros edificios emblemáticos como el de la Casa de la Punxa, sede de la Cambra de Comerç; el Banco de España o la modernista Casa Salas.

Lo cierto es que un paseo para ver los edificios donde se encontraban originalmente las consabidas placas ofrece más de una grata sorpresa a la vista por el valor y singularidad de las fachadas. Eso sí, hay que reconocer que algunos están en un estado de conservación francamente mejorable. 

En el caso de las placas que sobreviven, no obstante, tampoco están en el mejor de los estados; el material aparece sucio y degradado, lo que dificulta la lectura de la información. Las ‘decoran’, además, excrementos de palomas, colillas de cigarrillo y chicles.

Una de las siete placas que todavía sobrevive.
Las pocas placas que quedan tampoco se encuentran en buen estado.

Apenas se recuerdan

Muchos negocios ya ni recuerdan cuándo desaparecieron las señalizaciones; es el caso de la farmacia que queda en el número 54. Cuando se percataron lo denunciaron a la Guàrdia Urbana, pero no supieron más del asunto.

Núria Sabat, presidenta de la Associació de Veïns Tarragona Centre, también reconocía que los vecinos apenas se acordaban de la existencia de las láminas. De todas formas, considera que sí hacen falta señalizaciones que aporten información y pongan en valor estos edificios e inviten a conocer más de su historia, tal como sucede en otras ciudades como Terrassa o Sabadell. 

En su opinión, tal vez lo que habría que revisar es la forma de señalizar (en el suelo) y el tipo de material que se emplea.
Rafael Vidal, historiador y autor de libros sobre la Rambla Nova, opina en la misma dirección, tal vez el suelo no fue el mejor lugar para colocar las señalizaciones. Le parece más apropiada la señalización en las fachadas, pero reconoce que, a diferencia de la acera, que es de competencia municipal, para colocar información en las fachadas haría falta el consentimiento de los propietarios. No obstante, considera que,  más que un problema económico, se trata de un tema de falta de voluntad política.

Josep Maria Buqueras, presidente del Consell de Modernisme de Tarragona y un firme valedor de los monumentos modernistas de la ciudad (como son muchos de los edificios de la Rarmbla), también cree que señalizar estos edificios fue una buena idea, aunque habría que pensar en nuevas fórmulas, como en la fachada o con señales verticales. 
Lo que sí lamenta es que no se vea ningún interés por el hecho de que desaparezcan las placas. «¿Por qué reaccionamos cuando hay pintadas en los monumentos y otros ataques al patrimonio y no en estos casos?», se pregunta.   

Sin respuesta del Ayuntamiento

Ayer fue imposible conseguir una respuesta del Ayuntamiento de Tarragona sobre si se planteaba reponer las placas saqueadas o proponer alguna forma alternativa de ofrecer información en la vía pública sobre los edificios históricos de la Rambla.

En un primer momento, cuando se denunció la desaparición de las primeras placas, en 2011, el consistorio aseguró que se sustituirían por otras «menos atractivas para los ladrones». 

Unos años más tarde, en 2013, cuando quedaban 15 placas, la versión cambió y se anunció que se sustituirían, pero, debido a problemas económicos de entonces, hacerlo no era prioritario. En esta oportunidad, 5 años más tarde, no ha habido ninguna respuesta.

El ejemplo vecino: Reus sí tiene señalizadas sus  casas modernistas
En el vecino Reus también hay placas que identifican los edificios más emblemáticos y también están en el suelo, aunque son de un material más robusto que el de Tarragona.

De hecho, estas placas son el punto de partida al que se invita a recurrir a los visitantes en la Ruta del Modernismo, que consta de 29 edificios. En las placas figura el nombre del edificio, la fecha de construcción y el nombre del arquitecto. Esto se complementa con señales verticales que indican también por dónde transcurre la ruta. Además de realizar la ruta de manera libre, existe la posibilidad de concertar visitas en la oficina de turismo.

 

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