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Suciedad, ruido y saturación, las principales quejas de la Part Alta

La plataforma vecinal Farts de Soroll afirma que el barrio pierde población y se está convirtiendo en un escaparate turístico

Amalia Alonso

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La Associació de Veïns de la Part Alta también se queja de la saturación de terrazas. Foto: Pere Ferré

La Associació de Veïns de la Part Alta también se queja de la saturación de terrazas. Foto: Pere Ferré

En plenas fiestas de Santa Tecla su principal escenario está siendo analizado con lupa. Desde que se presentó oficialmente la semana pasada la nueva asociación vecinal Farts de Soroll a la Part Alta, han salido a relucir varios problemas que sufre el barrio. La saturación de terrazas, la proliferación de los apartamentos turísticos y la escasez de espacios públicos al servicio de los habitantes, son algunas de las muchas peticiones que la organización plantea en su manifiesto. Sin embargo, no todos los vecinos de la Part Alta coinciden en todos los puntos.

«Todos somos libres para quejarnos de lo que queramos», comenta Manel Rovira, presidente de la Associació de Veïns de la Part Alta. «Hay cosas sobre las que (Farts de Soroll) tiene mucha razón, como el tema de las licencias y las terrazas. No respetan horarios ni espacios, enseguida que pueden amplían el número de mesas que tienen pactado», confirma Rovira. «Hay terrazas que impiden el acceso a los bancos, ¿cómo puede ser que un espacio privado se apodere de un espacio público de esa manera?», se pregunta Marc Suanes, portavoz de Farts de Soroll. «Es una petición objetiva, la saturación es real», concluye Suanes.

Este exceso de terrazas junto a los locales de ocio nocturno, ha provocado que desde la plataforma protesten por el bullicio en las calles. «Hemos empezado a denunciar los ruidos a través de vídeos en nuestras redes sociales para demostrar que no es algo puntual, es un hábito normal en la Part Alta», explica Suanes. Aun así, Rovira es de la opinión de que «la gente cuando está en la calle habla, aquí y en todo el mundo», y se enorgullece de que el barrio tenga ambiente y movimiento. «Es cierto que en verano hay más gente pero no podemos pretender que el Ayuntamiento cierre los bares o las terrazas. Además, nos quedan cinco días para que empiece el otoño y se haga de noche a las seis de la tarde», opina Rovira.

«La Part Alta se está convirtiendo en un escaparate, ya no se puede hacer vida de barrio porque solo está enfocado al turismo», se lamentan desde Farts de Soroll. En cambio, desde la Associació de Veïns, Rovira cree que «un escaparate es un espacio donde mirar cosas y aquí hay tiendas y bares pero también museos y ruinas romanas, no es un escaparate, es cultura». Por tanto, entienden que la población se desplace hasta su barrio, ya que es la parte de Tarragona que acumula la mayor parte del ocio y de la hostelería.

Sobre la falta de servicios dedicados a los habitantes, ambos grupos son conscientes de que, dadas las características de la zona, existen algunas limitaciones. «Es un barrio antiguo y pequeño, es normal que haya poco espacio», dice Rovira. «Aquí no se puede construir una piscina municipal o un polideportivo, no echaremos las casas abajo para conseguir espacio, además, si hacemos un agujero en el suelo la única cosa que encontraremos serán más piedras romanas», asegura. La solución que propone la plataforma Farts de Soroll consiste en reaprovechar y sacar el máximo partido a los lugares y edificios que ya existen. «No podemos tener un hospital nuevo, vale, pero el centro cívico que tenemos da pena», protesta Suanes. «El antiguo mercado del Fòrum está vacío y quieren hacer un espacio de picoteo, nosotros sugerimos que se dediquen a asegurar una oferta cultural o de servicio social para el barrio», comenta. Uno de los ejemplos que nombra es la habilitación de un hogar para ancianos. «En la Part Alta hay mucha gente mayor pero sin embargo, no hay ningún lugar destinado a la tercera edad», recuerda Suanes.

De lo que no queda duda es de que Farts de Soroll cada vez tiene más simpatizantes. «Preparamos poco más de 100 banderas con el logo y ya se nos han acabado», se alegra Suanes. Algunos miembros de la organización estuvieron un fin de semana en la plaza del Fòrum y en la plaza de Les Cols recogiendo firmas y ya suman más de 500. «No tenemos un recuento exacto porque, a parte de las firmas que recogemos nosotros personalmente, algunos establecimientos de la zona también están colaborando como por ejemplo la farmacia de Cós del Bou y el Quiosco de la calle Major», explica Suanes. Las futuras acciones de la asociación se basan en seguir demandando el ruido en las redes. «También queremos llevar una bandera a un pleno a ver si el alcalde la quiere colgar en el Ayuntamiento, la casa de todos los tarraconenses», dice con un punto irónico Suanes.

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