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Súpers y tiendas reducen su horario y restringen el aforo

Tintorerías o negocios de comida para animales en Tarragona se plantean cerrar ante la escasez de clientes: «No tiene sentido abrir». Algunos siguen en marcha por fidelidad al cliente

RAÚL COSANO/JORDINA SALVAT

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Laura, responsable de una herboristería que sigue abierta en Tarragona. FOTO: P.F.ANDADORES SIRVEN DE BARRERA EN UNA ORTOPEDIA DE TARRAGONA. FOTO: PERE FERRÉ

Laura, responsable de una herboristería que sigue abierta en Tarragona. FOTO: P.F.ANDADORES SIRVEN DE BARRERA EN UNA ORTOPEDIA DE TARRAGONA. FOTO: PERE FERRÉ

La lluvia acabó por disuadir a los infractores del confinamiento: calles casi desiertas, supermercados en calma, sin la escasez de productos ni la muchedumbre de los últimos días, y buses urbanos e interurbanos prácticamente vacíos. Las persianas bajadas son la tónica de las ciudades, pero incluso aquellos establecimientos que sí pueden abrir prefieren no hacerlo o restringir el horario. «He abierto con normalidad, pero no viene nadie. La semana pasada bajó muchísimo la faena. Esperaré dos días y luego veré. No entiendo que tengamos que estar abiertos, no lo veo de primera necesidad», explica Paqui Domínguez, de la tintorería tarraconense Centro-sec.

También en la tintorería Dutu se plantean cerrar. «Si la gente no sale a la calle, no tiene sentido. Esperaremos y quizás baje la persiana. No veo muy lógico que abramos, así que mejor cerrar y colaborar para que esto pase cuanto antes», cuenta José Antonio Carrera, propietario del negocio, adaptado a estos nuevos tiempos: guantes para recoger la ropa sucia y separaciones entre el mostrador y el cliente construidas con objetos variopintos.

Algunos estancos optan por colocar cajas de cartón y hay ortopedias que han puesto andadores ortopédicos. «Nosotros seguimos abiertos con normalidad porque tenemos que dar servicio a hospitales y a gente que lo necesita, aunque hay muy poco movimiento», cuenta Bea Herreros, dependienta de la ortopedia J. Creus, protegida con guantes y mascarilla.

Veterinarios al pie del cañón

La afluencia a estos negocios también se ha desplomado con la crisis. Otros establecimientos que continúan en marcha son las tiendas de comida para animales. «Abrimos con normalidad. A primera hora de la mañana han venido algunos clientes, pero hay poca actividad. También mantenemos el servicio de veterinaria», explica José Cristià, de Tot Gos, un comercio de Bonavista. En Hiperzoo han reducido la apertura a tres horas. «Hacemos ventas mínimas, no se factura ni el 10%. Todo es alimentación, el resto de accesorios no se consume», cuenta José Luis Alejandre, el propietario. Para algunos negocios, abrir también supone un gesto de fidelidad al cliente. «Es una manera de dar servicio. Yo tengo producto de alimentación muy especial, para animales con problemas hepáticos, por ejemplo, y hay clientes que tienen que venir a por él», dice Alejandre. De ahí que las clínicas veterinarias también estén abiertas. En Les Corts, cerca de la Torre dels Vents, se han adaptado con algunas medidas, como no poder estar más de dos personas en la sala de espera, no poder acceder el propietario a la zona de consultas o acudir si no presenta sintomatología. Cadenas como TiendaAnimal o Kiwoko, instaladas en Les Gavarres o en La Fira de Reus, también han reducido su horario. Abren de 10 h. a 20 h.

Andadores sirven de barrera en una ortopedia de Tarragona. FOTO: Pere Ferré

Además de estancos, farmacias, quioscos, panaderías, fruterías, otros establecimientos de alimentación más pequeños también tienen permitido abrir. Es el caso de La Ventana Natural, una herboristería en la calle López Pélaez de Tarragona. «Llevo una tienda de alimentación orgánica. Está viniendo poca gente, pero abro para dar servicio, y con todas las precauciones», explica Laura Carricondo, la responsable de la tienda, que anuncia en su escaparate la venta de sustancias «para defenderse del virus»: «Hemos vendido mucho en los últimos días de productos como jalea, artemisa o plata coloidal, para fortalecer el sistema inmunitario».

Otro de los sectores que pueden seguir en marcha son las tiendas de informática o de audiovisuales. La sucursal de Apple y la de Orange, en la Rambla Nova, tenían cerrado al público pero había empleados dentro, a la vez en que se mantienen servicios a distancia. Sí que permanece en marcha la tienda Top Móvil, en Estanislau Figures, dedicada a la reparación y venta de teléfonos, pero también con servicio de locutorio. «Hemos reducido el horario y cerraremos antes, a las siete de la tarde. Es importante que negocios así estén abiertos para dar un servicio de telecomunicaciones a la gente», cuenta el dependiente, que en el mostrador guarda más de un metro de distancia, y esmerado estos días en una limpieza más a fondo de todas las superficies.

Críticas a los cierres tempranos

La decisión del Ayuntamiento de Tarragona de cerrar a las 16.00 horas el Mercat Central, y con él, los supermercados de Veritas y Mercadona, ha suscitado críticas y quejas entre algunos clientes de estos establecimientos, que aseguran «no entender la medida». Es el caso de Ramón, que apunta que «alguien tendrá que explicarnos por qué si el Gobierno decide dejar abiertos los supermercados porque allí se venden artículos básicos de primera necesidad el Ayuntamiento restringe los horarios a estos comercios».

A su lado, una señora añade que «ya es difícil encontrar lo que queremos en los supermercados y hay mucha gente comprando. ¿Qué quieren con esta medida? ¿Que haya más aglomeraciones de gente porque tenemos menos tiempo para comprar?».

Un tercero dice que «si es porque a los paradistas del Mercat Central no les sale a cuenta trabajar por la tarde, que cierren ellos sus puestos pero que dejen abiertos los supermercados para que los que venimos aquí podamos comprar, como hacen los clientes de estos comercios en otros puntos de la ciudad».

Las restricciones van más allá de lo estrictamente comercial. Un ejemplo: desde ayer no se celebran ceremonias para los difuntos en el tanatorio de Tarragona. La EMT ya trabaja para que tres líneas más, aparte de las cinco actuales, lleguen a Joan XXIII, para así reforzar el transporte al centro hospitalario.

En Reus, la actividad discurría diluida. Tan solo panaderías, quioscos, estancos y ópticas daban el toque de vida en una ciudad apagada también por la lluvia. Ayer se notaban las medidas de prevención del coronavirus gracias a las zonas azules llenas y sin el típico ir y venir de coches, y en la descongestión de vehículos en las entradas y salidas de la ciudad en horas punta. Sin embargo, todavía se podía vislumbrar movimiento de algunas pocas personas debidamente separadas y con una dirección fija.

Sin obras públicas ni privadas

Por su parte, el Ayuntamiento de Reus paralizó ayer las obras públicas y privadas. El consistorio anunció la suspensión del pleno municipal de este viernes, descartando finalmente la posibilidad de realizarlo a través de votación telemática, así como de las comisiones informativas y consejos de administración de las empresas municipales.

Igualmente quedaron suspendidos los plazos de prescripción y caducidad de cualquier acción o derecho durante el mismo plazo. Por otro lado, el consistorio refuerza la presencia de agentes de la Urbana en la calle para informar y hacer cumplir las medidas preventivas.

El Govern de Reus ya está analizando la adopción de medidas fiscales, vinculadas a los impuestos y las tasas de competencia municipal, para paliar las consecuencias económicas de la epidemia.

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