TGN cierra el verano con una caída del 50% entre hoteles, transporte y restauración

Los rebrotes de agosto frenaron la esperada reactivación de la economía de la ciudad. Las pernoctaciones subieron un 10% respecto julio, pero se quedan un 60% por debajo de 2019

OCTAVI SAUMELL

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Imagen de esta semana de las terrazas de la Plaça Verdaguer. FOTO: ALBA MARINÉ

Imagen de esta semana de las terrazas de la Plaça Verdaguer. FOTO: ALBA MARINÉ

La ciudad de Tarragona cerrará el verano de la Covid-19 con una reactivación económica mucho menor de la esperada en junio, cuando se inicio la «nueva normalidad» tras los tres meses de Estado de alarma entre el 14 de marzo y el 22 de junio. Después de un mes de julio marcado por el rebrote del Segrià y de Barcelona, en agosto la cuarentena exigida en países como Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Rusia o Finlandia a los viajeros procedentes del Estado español ha anulado la actividad turística internacional, lo que ha repercutido en una caída de más del 50% en sectores estratégicos de la ciudad como son los campings y hoteles, lo que ha afectado directamente a la restauración, el transporte, el ocio y el comercio.

Especialmente significativa es la disminución de actividad del transporte que, según datos que maneja la Federació de l’Autotransport de Tarragona (FEAT), ha visto reducido su trabajo en un 70% respecto al mes de agosto de 2019. «Prácticamente no hay turistas, y esto ha perjudicado a los taxis y al alquiler de vehículos y de autocaravanas. Además, tampoco se han celebrado ferias, congresos ni ha habido viajes corporativos», indica el director de la entidad, Josep Lluís Aymat, quien espera que este mes de septiembre «se anime un poco el sector» con el inicio del nuevo curso escolar.

En materia de movilidad, la EMT también ha notado un caída del 34% respecto al mes de agosto del año pasado. En concreto, según los datos facilitados por la propia compañía municipal, los buses de la ciudad registraron un total de 468.639 viajeros, una cifra que aún se queda lejos de los 702.341 de agosto de 2019. La recuperación de la EMT está siendo muy paulatina, si bien la previsión es que este mes de septiembre, con el regreso de los estudiantes a las aulas, mejore sus datos, que ahora perciben unos 17.000 usuarios diarios, por los 26.000 de hace 13 meses.

El comercio, un 20% menos

El principal índice que muestra la actividad turística son, sin embargo, los hoteles y los campings. Según los datos de Hotelers de Tarragona, la ocupación media de este mes de agosto ha sido del 35%, cuando «en un año bueno estaríamos en un 95%, o en un 80% si no lo es tanto», según afirma el presidente de la entidad, Xavier Jornet, quien de esta forma confirma una caída de entre el 45% y el 60% respecto a años anteriores.

«Básicamente hemos contado con clientes catalanes y españoles, y algún francés que venía en coche. Las otras nacionalidades han sido irrelevantes», señala Jornet. Cabe indicar que el 35% de agosto es superior en un 10% al 25% de julio.

Asimismo, por lo que se refiere a los campings, estos han notado un descenso del 40% en su volumen de clientes. «A pesar del enorme esfuerzo realizado por los empresarios, y a la ilusión que habíamos puesto para remontar la temporada, la gran caída de clientes ha sido generalizada y determinante en nuestro sector», expone el presidente, Agustí Peyra. El aumento del visitante nacional, con reservas de última hora y mucha rotación, ha permitido maquillar unas cifras que sitúan la ocupación en un 60%.

El descenso de público internacional ha sido mucho más acusado, con una bajada media cercana al 70%, que incluso se intensifica en el caso de los turistas alemanes y holandeses (80%), dos de los mercados más importantes para los grandes campings de la ciudad de Tarragona. En el caso del cliente francés la caída llega al 60%. «Este año solo han venido aquellos que han decidido viajar con su propio vehículo desde el sur de Francia», recalca Peyra.

Mejor no están las cosas en la hostelería, donde «se han mantenido los números de julio», según indica el presidente de la Associació d’Hostaleria de Tarragona, Javier Escribano. Estos datos suponen una reducción del 50% en el volumen de negocio respecto a 2019. «El mes empezó bastante bien, más animado, pero empezaron a sonar los avisos de peligro de rebrote, y países como el Reino Unido impusieron cuarentenas en caso de viajar a España, lo que fue un golpe muy duro», recalca el representante del sector. Por ello, la actividad de la restauración «se ha centrado en la gente de aquí, y los aragoneses y vascos que tienen segundas residencias en la zona», lo que «ha permitido pagar sueldos y facturas, pero no ahorrar para los meses de invierno», alerta Escribano.

Salvador Minguella –presidente de La Via T– afirma que el volumen de actividad comercial «se ha mantenido como en julio», con un descenso del 20% respecto al año pasado. «La situación es complicada, pero queremos ser optimistas. Por ello, ya estamos preparando acciones para otoño y Navidad y esperamos la ayuda del Ayuntamiento», recalca.

«Inversión a la baja»

Desde la Cambra de Comerç, Laura Roigé reconoce que «hay menos dinamismo de lo que se esperaba tras el desconfinamiento», y exige a las administraciones públicas «medidas que aporten liquidez a la economía». Desde el ente cameral se añade que se ha detectado que «las inversiones empresariales han ido a la baja ante la incertidumbre» afirma Roigé, quien añade que «las grandes preocupaciones son tres: el paro y la solución a ERTE; el descenso de la actividad que no permitirá activar las contrataciones; y la evolución de los precios».

Desde la Pimec, Jordi Ciuraneta advierte de que «el 30% de los comercios han cerrado y se prevé que esta cifra aumente». Por ello, desde la patronal de la pequeña y mediana empresa de Catalunya se pide al Estado «que se flexibilicen los despidos, ya que una vez acaben los ERTE las empresas y los autónomos quizás no podrán mantener plantillas porque la gente está consumiendo menos por la crisis económica». Pimec exige también inversiones «en la transformación digital» para implantar un teletrabajo «que deberá implantarse en muchos negocios».

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