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TGN veta los conciertos en la Arrabassada para frenar los botellones

El consistorio suspendió ayer la actuación de De Duende en el chiringuito del centro de la playa. Tampoco avala la de mañana al no tener «garantías para cumplir las medidas anti-Covid»    

Octavi Saumell

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Imagen de ayer del chiringuito del medio de la Arrabassada. FOTO: Pere Ferré

Imagen de ayer del chiringuito del medio de la Arrabassada. FOTO: Pere Ferré

La Guàrdia Urbana empieza a ejecutar los primeros pasos para evitar que se repita otro macrobotellón como el que el pasado sábado por la noche concentró a más de mil personas en la Arrabassada, tras haberse caído el toque de queda en la ciudad de Tarragona. Según ha podido saber el Diari, la Policía Local –con el OK del alcalde Pau Ricomà (ERC)– decidió ayer por la tarde prohibir la actuación musical prevista para este mismo miércoles en el chiringuito del centro de la playa por parte de De Duende, y tampoco autorizará la programada para este viernes, que debía ir a cargo del cantante de Vergüenza Ajena, el tarraconense Sergi Fèlix, a partir de las 21 horas.   

Fuentes municipales indicaron a este periódico que la administración local no tuvo conocimiento de la celebración de estos eventos hasta este martes. «No se ha presentado ninguna solicitud de autorización formal para llevarla a cabo, y aunque se hubiera hecho se habría denegado porque aún está vigente el decreto de prohibición para realizar actividades extraordinarias musicales en los chiringuitos de las playas del municipio», se afirmó ayer desde el Consistorio a este periódico. Asimismo, las fuentes consultadas por el Diari añadieron que la Guàrdia Urbana, junto con el Departament de Domini Públic, enviará hoy «un requerimiento al titular del chiringuito para informarle que la actividad no está autorizada», si bien ayer agentes del cuerpo de seguridad local ya se presentaron al local para comunicar la obligada suspensión del concierto previsto para ayer. 

Sin autorización formal

Desde el chiringuito organizador de la actuación musical –Pepe’s&Lugano– se aseguraba ayer por la tarde «haber comunicado» la celebración de la actuación musical a la Guàrdia Urbana, si bien desde el Ayuntamiento niegan haber recibido ninguna petición «mediante el registro oficial», sino «únicamente un mail en el que solo se informaba de la celebración del concierto, pero sin especificar qué medidas se llevarían a cabo para evitar la propagación de la Covid». De hecho, a lo largo de esta semana el alcalde Pau Ricomà se ha mostrado especialmente beligerante contra el rechazo del TSJC al toque de queda, y ha hecho un constante llamamiento para apostar por la «corresponsabilidad y el civismo» para «evitar aglomeraciones», «frenar la propagación de pandemia» y «lograr que la carrera entre la vacunación y la variante delta la gane la inoculación».  

El chiringuito Pepe’s & Lugano asegura haber comunicado sus eventos a la Guàrdia Urbana

Según se puede observar en el perfil de Instagram del chiringuito Pepe’s&Lugano, varias han sido las actuaciones musicales que se han organizado durante las últimas semanas. En algunas de ellas, según se aprecia en las stories, se ve incluso a clientes bailando y  otras imágenes con bandas musicales de más de cinco miembros. Por su parte, el artista damnificado ayer por la noche, De Duende, no tuvo conocimiento de la suspensión del concierto hasta pocos minutos antes del teórico inicio de su actuación. «Es una lástima. Se habrían cumplido todas las medidas anti-Covid. Y si algún espectador se hubiera levantado yo habría parado el concierto de inmediato, como ya he hecho en alguna ocasión», afirmó en declaraciones a este periódico, visiblemente molesto. 

El Consistorio también prohibirá por la misma razón la actuación de mañana de Sergi Fèlix. Este concierto, además, tiene el agravante de estar programado en viernes, uno de los días fuertes del ocio nocturno y con más actividad en las calles en horario nocturno. De hecho, según datos de la Guàrdia Urbana, el viernes día 19 se detectaron entre 200 y 300 personas haciendo botellón en la Arrabassada, otras 200 en la Llarga y un centenar en El Miracle. Por ello, desde el gobierno local se considera que autorizar una actuación musical en viernes en un punto negro nocturno de la ciudad «sería una contradicción» con la voluntad expresada para evitar aglomeraciones, así como una «incitación» a acudir a beber a la playa por la noche como sucedió el pasado fin de semana en las zonas más cercanas al litoral de la ciudad. 

Sin conciertos haya Covid o no

Pese a que el veto al concierto se lleva a cabo en el marco de la ampliación del dispositivo policial para frenar las aglomeraciones para beber en la playa en horario nocturno, lo cierto es que las actuaciones musicales no están permitidas en los chiringuitos desde el año 2016, cuando entró en vigor el decreto firmado por el entonces concejal de Urbanisme, Josep Maria Milà (PSC). 

En este decreto, que está en vigor desde hace cinco años bajo el mandato de Josep Fèlix Ballesteros (PSC), se apuesta por «evitar actividades molestias tanto para los propios usuarios de la playa como para los vecinos», por lo que se quiere asegurar que la actividad que se lleve a cabo en estos locales «sea únicamente la asociada al uso del dominio público marítimo-terrestre». ¿Qué quiere decir esto? El decreto lo clarifica: «Existe la imposibilidad legal de que en los chiringuitos se desarrollen actividades que no resulten características de las playas y que puedan ser realizadas en otras ubicaciones, como las actividades musicales u otras de extraordinarias que no guarden una vinculación específica con la playa», por lo que solo se autoriza a poder tener «música ambiental», sin micrófono. Los conciertos, pues, en los chiringuitos de la ciudad de Tarragona siguen prohibidos desde hace más de cinco años, haya coronavirus o no. 

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