Tarragona: La quinta ola se ensaña más con la clase media y alta

Las urbanizaciones de Llevant o el entorno de la Imperial sufren más incidencia que Ponent o SPiSP, a diferencia de otros momentos de la pandemia. Influyen la movilidad y la juventud

Raúl Cosano

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Tarragona: La quinta ola se ensaña más con la clase media y alta. Foto: DT

Tarragona: La quinta ola se ensaña más con la clase media y alta. Foto: DT

La pandemia ya no es solo cosa de la periferia y las clases más vulnerables. Así fue durante algunos momentos, en los que la Covid-19 se ensañaba más con los barrios que con el centro. En Tarragona, zonas del extrarradio como Ponent o Sant Salvador padecieron una mayor incidencia durante algunos tramos. Lo afirmó el propio conseller de Salut, Josep Maria Argimon: «En las primeras olas el virus golpeó a las clases más deprimidas y ahora es al revés. Las tasas de contagio se triplican en las zonas económicamente más favorecidas».

Esa inercia, bien perceptible en Barcelona, también deja un cierto rastro en Tarragona. En esta quinta ola Llevant lidera la incidencia acumulada de casos a 14 días en toda Tarragona y en municipios cercanos. Es uno de los dos distritos que supera los 1.000 casos, según los datos de la semana pasada. Esa área básica, definida por Salut como Casc Antic 4, incluye ámbitos como la Via Augusta o el Barri dels Músics, con un componente exclusivo, urbanizaciones como Boscos, Entrepins o Ferran, o una población como El Catllar, que aparece en los primeros puestos del ranking provincial de renta por habitante.

Zonas con más jóvenes como La Vall de l'Arrabassada o La Pobla están más afectadas

También aparece ahí la Vall de l’Arrabassada, un barrio de cierto poder adquisititivo, compuesto, además, por gente joven, precisamente el colectivo que aglutina siete de los diez positivos que se registran estos días en la provincia. «La capacidad de movilidad, la disponibilidad económica, para hacer fiestas o para ir de vacaciones, es clave en estos momentos», indica el catedrático y epidemiólogo de la URV Àlex Arenas.

La inmovilidad ha sido en muchas olas un privilegio (quien podía teletrabajar lograba protegerse más del virus) pero la capacidad de desplazarse ha vuelto a adquirir un cierto status social. «La gente que sale, que se mueve, tiene que tener un cierto poder. Eso ha sido el detonante de esta ola», indica Arenas.

Otra zona con los contagios disparados es la que abarca desde la Imperial Tarraco hasta el Parc Francolí, englobando vías como la Rambla Lluís Companys o la Plaça de les Corts Catalanes. Es el mismo centro de Tarragona, con cierta disponibilidad económica y una incidencia elevada esta pasada semana más allá de los 1.000 contagios por cada 100.000 habitantes, uno de los índices que evalúan la realidad epidemiológica.

"La gente que viaja, que se mueve o hace vacaciones tiene cierto poder adquisitivo y eso ahora es clave"

Récord en rincones pudientes

Tanto en esa zona de Llevant como en esta, en esa arteria formada por Lluís Companys y Francesc Macià, se ha llegado a la incidencia récord durante la pandemia justo ahora, en esta quinta ola, superando los otros envites del virus a lo largo de este año y medio; no sucede así en otras áreas básicas. Aquellos enclaves con un porcentaje más elevado de jóvenes son también susceptibles de complicaciones. Por el contrario, lugares con una renta más baja como Sant Salvador o Ponent, que incluyen barrios obreros como Torreforta, Campclar o La Floresta, tienen una incidencia igualmente alta pero algo menor que los rincones más pudientes.

Lo mismo sucede con Constantí, un municipio en la zona media-baja de la renta media y que en esta ocasión muestra una incidencia más reducida. Por ejemplo, hay una diferencia de más de 200 casos en la incidencia entre Campclar, el barrio más pobre de Tarragona, y Els Músics, el más rico, donde la renta es casi cinco veces superior. Algunos datos de los informes periódicos que realiza Ematsa a partir del análisis del SARS-CoV-2 en las aguas residuales pueden ir en la línea. En los puntos de muestreo de La Canonja o Rodolat i Els Pallaresos, zonas marcadas por la abundancia de ubranizaciones, aparecen algunas de las concentraciones de virus más altas, unas posiciones de cabeza en la que también está Sant Salvador, si bien hay que tener en cuenta que la presencia del patógeno está desorbitada en todas las estaciones de análisis debido al ingente volumen de contagios.

"En las primeras olas el virus golpeó a las clases más deprimidas y ahora es al revés"

Pero, más allá de Tarragona capital, ¿qué sucede en otros municipios? Altafulla, tercer municipio tarraconense en renta bruta media por habitante, es uno de los 17 que afrontan desde este fin de semana toque de queda, a causa de una incidencia de 900 casos, la mayor de toda la pandemia. Els Pallaresos, cuarto en ese ranking, tiene una incidencia superior a 1.000 casos, la más alta desde marzo de 2020, el estallido de la pandemia. Almoster, en segundo lugar, tiene una incidencia de más de 1.000, si bien no es la mayor del histórico. Eso sí, la dinámica no siempre se cumple. Castellvell del Camp, la población más rica, tiene datos al alza, pero en la línea de otras localidades.

Otro factor influyente en esta quinta ola es la juventud. A mayor población joven, más riesgos.En ese sentido, llama la atención la prevalencia de más de 1.300 casos en La Pobla de Mafumet, la más alta de la pandemia. El municipio poblense, uno de los ejemplos exitosos de pueblos que aumentan en población, tiene un 60% de menores de 40 años –la media provincial es de 44%–.

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