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Tarragona apuesta por crecer cerca de las químicas pese a las dudas de Protecció Civil

La mayoría de los partidos avala tirar hacia adelante el nuevo barrio Ponent. En 2010, durante la tramitación del POUM, Interior intentó vetar la construcción donde ahora irá Ten Brinke

Octavi Saumell

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Imagen aárea de los barrios de Ponent, situados junto a la química. FOTO: PERE FERRÉ

Imagen aárea de los barrios de Ponent, situados junto a la química. FOTO: PERE FERRÉ

La mayoría de partidos del Saló de Plens del Ayuntamiento de Tarragona apuesta porqué la ciudad siga creciendo por la zona de Ponent pese a las dudas expresadas por parte de Protecció Civil a lo largo de la última década por la cercanía del terreno con el complejo químico. El pasado martes, el mismo día de la explosión en la Iqoxe, el pleno de la Plaça de la Font adjudicó por 13,8 millones de euros las obras de urbanización del nuevo barrio que se construirá cerca del Polígon Sur, que estará situado entre el Anillo Mediterráneo de Campclar y la T-11, y en el que se alzará el futuro centro comercial de Ten Brinke junto a unos 4.000 vecinos.

Precisamente, todo el entorno de Ponent fue uno de los aspectos que generó más polémica durante la tramitación del Pla d’Ordenació Urbanística Municipal (POUM) de Tarragona, que entró en vigor en 2013. De hecho, la situación de posible peligro de todo el entorno de Ponent ya fue alertado por parte de la Direcció General de Protecció Civil, que en 2009 emitió un informe en el que se indicaba que «el 70% de Ponent se encontraba en riesgo», según recuerda el entonces alcalde, Josep Fèlix Ballesteros (PSC), quien reconoce que, según el cuerpo de emergencias, el PP10 –donde debía ir Ikea– «no podía construirse».

Sobre ello, el entonces director general de Protecció Civil, Josep Ramon Mora, resalta que el objetivo del departamento de la Conselleria de Interior –entonces liderada por Joan Saura (ICV)– era «tener el cuenta los riesgos químicos e industriales en la ordenación del territorio». «Nuestra voluntad era reducir al máximo el riesgo» para que «toda la ciudad estuviera preparada para poder operar con tiempo suficiente». Por ello, y pese a que inicialmente la idea era evitar nuevas construcciones en el perímetro del Polígon Sur, finalmente se delimitó una franja de protección de 500 metros que desbloqueó la situación.

«Llegamos a un acuerdo después de muchas reuniones y de una negociación muy tensa. Eso sí, dimos el visto bueno con la condición de que se ejecutaran unas recomendaciones, pero el problema es que el Parlament no ha creado la legislación necesaria, por lo que todo quedó en meras recomendaciones», lamenta Mora. El informe de Protecció Civil fue de los últimos que recibió el Ayuntamiento.

Ballesteros, sin embargo, lamenta que «costó mucho encontrar un encaje razonable, fue realmente muy duro», lo que supuso un notable retraso para aprobar el POUM. Al final, la solución se tradujo en «la instalación de muros entre la carretera N-340 y las químicas», así como la inclusión de recomendaciones –como nuevos viales– y la delimitación de la franja de seguridad de 500 metros en el informe definitivo.

Oposición de JxTGN y CUP

Ahora, una década después y tras la explosión en la química Iqoxe, las formaciones mantienen su confianza en el crecimiento en Ponent. «Es un plan parcial aprobado y que cuenta con todos los informes favorables de Protecció Civil», resalta la edil del PSC Begoña Floria, quien avala «pedir más control a las empresas químicas», y recuerda que «la propia Generalitat construyó en ese entorno el Palau d’Esports».

En la misma linea se expresa Rubén Viñuales (Cs), quien considera que es «oportunista» plantear ahora el debate sobre la construcción del nuevo barrio de Ponent. «Frenar el nuevo plan parcial sería como reconocer que Bonavista, Campclar o municipios como Vila-seca están en peligro y, por extensión, toda la ciudad», afirma el portavoz de la formación naranja, quien cree que «lo realmente importante es que no vuelvan a producirse más episodios».

Eva Miguel (CUP) remarca que el nuevo barrio previsto en Ponent «no coserá la ciudad» y lamenta que «la proximidad con la petroquímica provoca que quien se lo pueda permitir opte por ir a vivir a Llevant». Por ello, la edil cupaire se muestra partidaria de «revisar protocolos, sensibilizar a la población y abrir el debate para transformar el modelo económico de la zona».

Por su parte, Dídac Nadal (Junts per Tarragona) reitera su oposición al plan de Ten Brinke por la presencia del centro comercial. «Defendemos al pequeño comercio para llenar de vida las ciudades», argumenta.

Fuentes de Protecció Civil aseguran al Diari que, pese a avalar el nuevo plan parcial de la zona de Ponent, advirtieron en su informe que el núcleo «aumenta la población cercana a instalaciones que, eventualmente, se deberían confinar», y que, por ello, alerta que esto «debe tener en cuenta en los planes de emergencia».

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