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Tarragona atrae a los traperos que cargan con carritos de la compra

La policía asegura que no es una práctica ilegal, siempre que el material no sea robado o cogido del contenedor

Carla Pomerol

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Se dirigen hasta el Polígon Francolí, donde venden el material que han recogido durante el día.

Se dirigen hasta el Polígon Francolí, donde venden el material que han recogido durante el día.

No es extraño ver hombres y mujeres paseando por Tarragona con una carro de la compra lleno de hierros y otros artículos. Los tarraconenses ya han normalizado esta imagen, aunque actualmente sorprende el gran número de traperos que pasean por la ciudad. Generalmente, se concentran, sobretodo, en las calles Ramón y Cajal y Pere Martell. Por delante del Parc Central pueden pasar, en un día, una veintena. Y es que, según asegura la Guàrdia Urbana, se dirigen a las chatarrería que hay en el Polígon Francolí, a escasos metros del Tanatori Municipal. Allí, venden todo aquello que han recogido durante el día. La policía asegura que no se trata de una práctica ilegal, siempre que este material que se vende no esté sacado de los contenedores ni de las deixalleries móviles, tal como marca la ordenanza municipal.

Independientemente de si es legal o no, este fenómeno sorprende a los tarraconenses. «Cada día pasan un montón de hombres empujando carros de la compra en dirección no sé donde», asegura Pili Carrasco, vecina de la calle Ramón y Cajal, quien explica que «la mayoría de vecinos nos hacemos esta pregunta». Según la Guàrdia Urbana, estos individuos se dirigen a las chatarrerías ubicadas en el Polígon Francolí, donde les compran el hierro y otros materiales a peso. 

Fuentes policiales aseguran que, durante una época, los traperos no solamente recogían objetos, hierros o electrodomésticos de los contenedores, también se llevaban las tapas del alcantarillado y algunos rótulos de cobre de alguna tienda del centro de la ciudad. Es por eso que la Guàrdia Urbana, conjuntamente con los Mossos d’Esquadra realizan controles periódicos en las chatarrerías de la ciudad, para controlar el material y comprobar las facturas. De esta manera, se aseguran que el que compra pague lo que realmente compra y así, verificar que no es material robado. 

Según la Guàrdia Urbana, estos lugares son puntos de interés para la policía. En caso que investiguen i descubren que el material es robado, la Urbana interviene el material y denuncia la persona. En la demarcación de Tarragona, donde hay una treintena de chatarrerías, los controles son mensuales, aunque la presión es mayor en locales donde ya se ha detectado compra de material robado o cuando se produce un robo.

Tendederos, electrodomésticos antiguos que ya no funcionan y material de obra, son algunos de los artículos que llenan los carritos de los traperos. Es importante el papel que desarrollan estas chatarrerías a la hora de prevenir y no comprar ningún material robado. Este periódico se ha puesto en contacto con los establecimientos dedicados a la compra y venda de chatarra de Tarragona, quiénes aseguran que controlan los artículos que compran empleando medidas, como por ejemplo, obligando a mostrar el DNI al vendedor. 
Según fuentes policiales, mayoritariamente son dos los perfiles que transportan, día sí y día también, material con los carritos. Se trata de personas sin techo o con alguna adicción que se pasan el día buscando chatarra en contenedores o desguaces para sacarse unas monedas. 

Según la policía, los ciudadanos no denuncian esta práctica, ya que han normalizado la situación. «Nos extraña ver tantos, pero nos hemos acostumbrando. Nunca tenemos problemas con ellos, ya los conocemos, pasan cada día por aquí», explica Fermín Maeso, vecino de la calle Pere Martell.

Detenciones

Este mismo periódico se ha hecho eco de muchas de las detenciones que la policía ha practicado por delitos relacionados con estas prácticas. En setiembre de 2013, los Mossos d’Esquadra detuvieron a un hombre que se disponía a vender en una chatarrería del Polígon Francolí, vallas de protección de la autovía A-27 que, en ese momento, se acababa de estrenar. Ese mismo año, en abril, un hombre fue acusado de un delito de robo con fuerza por arrancar una tubería de una casa de Torreforta y provocar una fuga de gas. El objetivo: vender la tubería en una chatarrería.

También venden ropa

Los traperos no solamente recogen hierro y cobre. Algunos sorprenden llevando en el carrito de la compra quilos y quilos de ropa, sacada de los contenedores naranjas de Roba Amiga. Según fuentes policiales, estos individuos no cuentan con la infraestructura necesaria para  transportar la ropa a otros países y, por lo tanto, estos pequeños delincuentes abren los contenedores naranjas, cogen la ropa, la ponen en los carritos y la venden a un grupo que se encarga de enviarla a otros países, sobretodo en Rumania. En los últimos años, la Guàrdia Urbana ha realizado más de una veintena de arrestos de personas que se dedican a robar la ropa de los contenedores de Roba Amiga. La mayoría de arrestados forman parte de dos clanes familiares asentados en Sant Pere i Sant Pau y que actúan en toda Catalunya

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