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Tarragona cierra agosto como el peor mes de la vacunación en casi medio año

La provincia acaba el mes con la cifra más baja de dosis puestas desde marzo debido a las vacaciones y pese al llamamiento de Salut

Raúl Cosano

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Personas esperando en el Palau d'Esports de la Anella Mediterrània tras inocularse. Foto: Alfredo González

Personas esperando en el Palau d'Esports de la Anella Mediterrània tras inocularse. Foto: Alfredo González

El mes de agosto finaliza hoy con un pobre saldo de vacunación, debido a que las vacaciones han reducido la demanda ciudadana para inocularse. Tarragona ha registrado las peores cifras de dosis puestas en casi medio año. Hay que volver a marzo, prácticamente a inicios de la campaña, para apreciar estadísticas más reducidas, con una salvedad importante: por entonces había escasez de viales, que no llegaron con más fluidez hasta meses después.

Ahora es distinto, porque hay vacunas de sobras que no han encontrado brazos en los que inyectarse. Dicho de otro modo, la oferta de antídotos es mayor que las solicitudes, algo insólito y que ha sucedido por primera vez en la lucha contra la pandemia. Y todo ello sucede a pesar de la intensa campaña del Departament de Salut por fomentar la vacunación, casi a la desesperada, con llamamientos constantes a la población y diferentes medidas, como la apertura de la franja de 12 a 15 años, la posibilidad de vacunarse sin pedir cita previa o la reducción del plazo de seis meses a dos para la segunda dosis para los que hayan pasado la infección.  

La media diaria de vacunas en agosto en Tarragona es de 4.310, un 43% menos con respecto a julio y el dato más bajo desde marzo, cuando el balance fue de 2.354, muy inferior entonces, porque en aquel momento las dosis todavía llegaban a cuentagotas, aunque las autoridades sanitarias prometían que se incrementarían en los siguientes meses. Si se analizan las primeras dosis, la tendencia es similar: las 2.135 de este mes constituyen el número más bajo desde marzo (1.580). Las 2.175 segundas inyecciones sí superan, por ejemplo, los registros alcanzado en abril y en mayo. 

Los pinchazos han bajado un 43% en la provincia, a pesar de haber viales disponibles

Lo cierto es que las vacunas se han ido quedando en las neveras, a pesar de la buena respuesta de los más jóvenes a lo largo de estas semanas estivales. Durante algunos momentos, en equipamientos centrales de la provincia como el Palau d’Esports de la Anella Mediterrània, se han alcanzado vacantes de más del 40% de dosis disponibles.

El balance de los datos oficiales de Salut muestra cómo a medida en que ha avanzado el mes por excelencia del descanso y la desconexión han ido bajando las dosis administradas. De las 35.578 vacunas puestas en la última semana de julio en la provincia, a las cerca de 27.000 en la última de agosto, un mes en el que el descenso de vacunas puestas ha sido progresivo. Eso puede haber supuesto un cierto freno para la inmunización de la población, con el inicio del curso escolar y el regreso a la oficina a la vuelta de la esquina. 

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