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Tarragona: de equilibrio inestable a minoría

Hoy, primer examen La aprobación o no de los Consells de Districte centra el primer pleno del nuevo gobierno municipal

Octavi Saumell

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Carla Aguilar, el martes en el Ayuntamiento, con militantes y dirigentes de Comuns y Podem. FOTO: ACN

Carla Aguilar, el martes en el Ayuntamiento, con militantes y dirigentes de Comuns y Podem. FOTO: ACN

Después del tsunami que se ha vivido esta semana en el gobierno de la Plaça de la Font, el nuevo ejecutivo afronta hoy su primera gran prueba: el pleno municipal en el que, entre otras cosas, debe aprobarse uno de los puntos nucleares del programa electoral de Esquerra Republicana como es la creación de los cinco Consells de Districte –Llevant, Ponent, Nord, Eixample y Centre– así como su reglamento de funcionamiento.

Después de que ayer la portavoz de En Comú Podem, Carla Aguilar-Cunill, formalizara su marcha del equipo de gobierno tras la inclusión de Junts per Tarragona y la CUP, el ejecutivo liderado por Pau Ricomà (ERC) empezará a caminar esta mañana con nuevos zapatos pero por un trazado mucho más irregular, que es por el que se ha desviado tras dejar atrás el equilibrio inestable del primer tramo de mandato para pasar a estar en minoría en el Saló de Plens. ERC, Junts, CUP y Pinedo suman solo 13 de los 27 ediles; PSC, PP; Cs y Orts y Calderón cuentan con otros trece. ¿El resultado de todo esto? Pues que el voto de Carla Aguilar-Cunill (ECP) será decisivo para decantar la balanza en los dos años de mandato que quedan hasta las Municipales de mayo de 2023.

«Injerencias de Esquerra»

Pocas horas después de dejar el gabinete de dirección, fuentes de los Comuns lamentaron ayer las «injerencias de ERC» en el Caso Pinedo, apuntando directamente al portavoz del grupo municipal de Esquerra, Xavier Puig, en la decisión del ya exedil de En Comú Podem de permanecer en el nuevo gobierno como responsable de Patrimoni, Joventut y Cooperació pese a la marcha de En Comú Podem. «Ha mantenido contactos de espaldas para forzar que se quedara en el gobierno. Ha sido una deslealtad en toda regla», manifiestan fuentes del grupo municipal, las cuales indican que, a partir de ahora, la formación llevará a cabo una oposición «responsable, pero siempre en base al cumplimiento del programa electoral con el que nos presentamos en 2019».

Hoy, de hecho, la formación progresista ya se estrenará como partido frontera entre los dos bloques del Saló de Plens, presentando una moción para que el Ayuntamiento de Tarragona «se adhiera al Pacto AntiTransfuguismo y al Pacto por la Estabilidad Institucional», así como a la declaración de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). En este texto, aprobado el pasado 16 de diciembre, la entidad que representa a las poblaciones considera como «tránsfuga» a «los representantes que, traicionando al sujeto político con el que se presentaron a las elecciones, hayan abandonado el mismo, hayan sido expulsados o se aparten del criterio fijado por sus órganos competentes».

El nuevo gobierno cuenta desde ya con más manos –pasa de 9 a 13 integrantes– pero, sin embargo, deambulará hasta 2023 entre arenas movedizas.

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