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Tarragona deja atrás el pico de la cuarta ola de contagios

El Camp y el Ebre superan la cresta de un envite mucho más suave que los anteriores pero que ha vuelto a comprometer a los sanitarios. Los positivos remiten. Sigue la presión en la UCI

Raúl Cosano

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Cola para la vacunación de estos días en el Palau d’Esports de la Anella Mediterrània.  FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Cola para la vacunación de estos días en el Palau d’Esports de la Anella Mediterrània. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Tarragona puede dar por superada la cresta de la cuarta ola de contagios de Covid-19, un envite que nada tiene que ver con los anteriores –especialmente con el durísimo tsunami de enero– pero que ha vuelto a comprometer a un sector sanitario ya exhausto tras más de un año de lucha contra la pandemia. Aunque los contagios llevan varios días en claro retroceso y eso se nota en un alivio en los CAP, la presión sigue en las hospitalizaciones, un indicador que es el último en notar la mejoría epidemiológica. Ayer había 91 ingresados en la provincia (64 en el Camp de Tarragona y 27 en el Ebre), 12 pacientes menos que en el recuento anterior.

Más complicada es la situación en las UCI, que transitan por un equilibrio delicado, si bien es verdad que han entrado en una fase de estabilización tras una etapa preocupante. No han aumentado en la última semana pero tampoco disminuyen de forma definitiva. Salut notificó ayer que había 55 pacientes en las UCI tarraconenses, 40 en el Camp –la misma cifra que el día anterior– y 15 en el Ebre –un ingresado más con Covid-19 en las últimas 24 horas–.

A pesar de que los positivos están bajando, las unidades de intensivos son el eslabón más frágil del sistema y el que más tarda en beneficiarse, puesto que la estancia media del enfermo grave ronda los 30 días y eso hace que sea difícil la desocupación de camas. Tanto el Camp de Tarragona como las Terres de l’Ebre habían mostrado en las últimas semanas una evolución negativa de las UCI, a diferencia de las otras regiones sanitarias de Catalunya, aunque parece que la situación se está empezando a revertir ahora.

Esperanza en el horizonte

El panorama, desde el punto de vista de la pandemia, es esperanzador. Entre mediados y finales de abril, Tarragona ha asistido al pico de esta cuarta ola, mucho más suave que las anteriores. Solo un ejemplo ilustrativo: esa punta ha rondado los 850 casos semanales de Covid-19 diagnosticados por test de antígenos y PCR, un dato muy inferior al de las puntas de la tercera ola, que a mediados de enero superaban los 3.000 casos, según Salut, y que acabaron con una mortalidad altísima y convirtieron ese inicio de 2021 en uno de los peores momentos de toda la pandemia. A finales de febrero, esa tercera ola fue remitiendo y a mediados de marzo comenzó un ligero y sostenido incremento que constituía esta cuarta ola menos virulenta pero marcada por algunos miedos. Uno de ellos tiene que ver con la variante británica del SARS-CoV-2, ya mayoritaria, puesto que en el Camp de Tarragona y en las Terres de l’Ebre supone el 90% de los contagios. La mayor capacidad de transmisión ha provocado que se infecten familias al completo, algo que no sucedía tanto antes.

Pero si algo ha marcado esta ola ha sido la vacunación, que ha permitido proteger a los perfiles más vulnerables –desde los residentes en geriátricos a los mayores de 70 y 80 años–, lo que ha repercutido en que la edad de los hospitalizados baje a la franja de entre 50 y 60. La inmunización se ha traducido en un descenso contundente de las muertes. Tarragona encadenó ayer el cuarto día consecutivo sin fallecidos y, en el global de Catalunya, solo se registró uno.

Los indicadores mejoran notablemente. El riesgo de rebrote se situó ayer en el Camp de Tarragona en 129 puntos, ocho menos, en una tendencia que va camino de bajar de los 100, que marcan el umbral de la amenaza elevada. En el Ebre, está en 92, un punto menos, lo que permite a la región haber entrado en un nivel moderado. Ambas regiones tienen una Rt por debajo de 1, lo que quiere decir que la pandemia se contrae en lugar de crecer. A su vez, la tasa de positividad es inferior a 5%, tal y como recomienda la OMS, lo que significa que las cadenas de contagios están controladas. El número de contagios diagnosticados sobre 100 pruebas realizadas debe ser inferior a 5, para demostrar que no se desboca el virus. Los 62 casos de Covid-19 comunicados ayer (48 en el Camp de Tarragona y 14 en el Ebre) también muestran una clara tendencia a la baja.

«Desaparecerán las mascarillas»

Ante estos datos y, con la vacunación aumentando, el ambiente es de esperanza, aunque también de cautela entre los expertos. «El futuro de la pandemia, si hacemos las cosas bien, será llegar a la inmunidad de rebaño a partir de una dosis de las vacunas y podremos volver a la normalidad. Desaparecerán las mascarillas en los exteriores y en los interiores ventilados también», explica Àlex Arenas, catedrático de Ingeniería Informática y Matemáticas de la URV. Este experto emplaza, eso sí, a seguir siendo cautos: «Soy optimista y creo que ya queda poco, pero no hay que bajar la guardia». Y sobre el futuro, apunta: «Ventilaremos mejor y controlaremos la calidad del aire. Haremos test de antígenos en casa para evitar aislamientos. Volverá a salir el sol y unos cuantos nos mantendremos en guardia para que no vuelva pasar, pero de momento hay que vacunarse». En esa línea también se expresan los científicos del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos de la UPC (BIOCOM-SC), que monitorizan la pandemia. Ellos constatan una desaceleración en los contagios que está dando un respiro a las UCI, a pesar de que pueda haber repuntes con el levantamiento de las últimas restricciones. «Las mejoras continuarán antes de que se vean los efectos del fin del estado de alarma. Deseamos que estos sean los menores posibles. Nos tenemos que proteger hasta estar inmunizados, evitando los entornos de riesgos. Hay que seguir en grupos pequeños, con mascarilla, en exteriores, y no gritar», apuntaban hace unos días en redes sociales.

La vacunación sigue a buen ritmo y cumpliendo los planes para tener la inmunidad en verano. En las últimas 24 horas recibieron el antídoto 7.703 personas en Tarragona, 1.132 menos que en el día anterior. Unos 6.000 de esos pinchazos fueron primeras dosis.

Las claves

  • La vacunación: El 94% de residentes y el 89% de mayores de 80 años en Tarragona tienen la inmunización completa, lo que ha permitido que esta cuarta ola sea mucho menos letal. 
  • Pacientes más jóvenes: Con los segmentos más frágiles protegidos, la Covid-19 no ha dejado de afectar a perfiles más jóvenes, y en algunos casos de forma grave. De ahí que la edad media de los hospitalizados, sobre todo en UCI, haya pasado de los 70 a rondar los 50 o 60. 
  • Variante británica: Nueve de cada diez casos de coronavirus en la provincia no son del SARS-CoV-2 original de Wuhan sino de la variante británica. La mutación no es más violenta pero sí más contagiosa. Por eso CAP y hospitales han notado que había más contagios en grupo o más casos en los que toda una familia resultaba infectada a partir de un positivo. 
  • Menos mortalidad: Este nuevo incremento de casos no se ha traducido en un aumento de las muertes, básicamente porque la vacunación ha permitido proteger a las franjas de edad más avanzadas, que son también las más vulnerables.

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