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Tarragona deja escapar la colección napoleónica más importante de España

Su propietario, el tarraconense Francesc Pintado, ofreció la cesión a la ciudad completamente gratis pero los responsables municipales lo desestimaron. Se irá a Vitoria
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Sir Charles Wellesley (izquierda), duque de Ciudad Rodrigo y actual duque de Wellington atiende a las explicaciones de Francesc Pintado. Foto: Cedida

Sir Charles Wellesley (izquierda), duque de Ciudad Rodrigo y actual duque de Wellington atiende a las explicaciones de Francesc Pintado. Foto: Cedida

Tarragona dejará escapar una gran oportunidad de aumentar su atractivo turístico y cultural. El equipo de gobierno municipal ha desestimado el ofrecimiento por parte de un tarraconense para que la ciudad albergue la colección privada sobre piezas militares de la Guerra del Francés más importante de España y una de las más relevantes del mundo.

Francesc Pintado, un coleccionista que lleva desde los nueve años atesorando piezas de esta época histórica por todo el planeta, pidió entrevistarse con el alcalde Josep Fèlix Ballesteros hace un año para exponerle su propuesta, pero nunca hubo respuesta. «Pedimos, a través de la Associació Setge de Tarragona 1811 [Pintado es miembro], audiencia al alcalde, pero nunca nos recibió. Yo quería y quiero ceder mi colección a la ciudad porque me siento profundamente tarraconense, pero ellos no la han querido», dice Francesc Pintado. A día de hoy, la colección, compuesta de 150 piezas excepcionales, está a punto de ser trasladada a Vitoria, ciudad que mostró un gran interés en la colección nada más saber su existencia. «Tengo amigos en Vitoria y les comenté que en Tarragona no interesaba. Ellos se pusieron en marcha enseguida, pues en esa ciudad ya existe un museo de ese tipo e incluso el diputado general de Álava [Javier de Andrés] se desplazó hasta mi casa para conocer de primera mano el tipo de colección y cerrar un acuerdo», afirma.

El desencanto de Pintado fue total cuando, en la cena del 28 de junio de 2014, el día que se conmemora la entrada de las tropas napoleónicas en la ciudad, éste se acercó al concejal Paco Zapater, presente en el banquete, para lograr que intercediera ante el alcalde y poder exhibir la colección en Tarragona. «Me dijo delante de todo el mundo que eso eran armas y que no interesaban, que no hacía falta hablar más del tema», explica mientras asegura que los asistentes se quedaron atónitos ante la respuesta del concejal e incluso el alcalde de Lillo, localidad natal de Juan Senén Contreras, gobernador militar de Tarragona durante el asedio y caída de la ciudad- aseguró que, «si pudiera, la colección estaría en Lillo mañana mismo».

Francesc Pintado intentó por todos los medios que alguna institución estuviera interesada en su colección y así evitar que las piezas tuvieran que exhibirse fuera de Tarragona, pero fue inútil. «Me entrevisté con la Autoritat Portuària, intenté contactar con la Diputació, pero nada. Al final me di cuenta que parecía que estaba pidiendo limosna y yo no quería nada a cambio», remarca Pintado, el cuál, eso sí, solo puso una condición, tal y como ha hecho a la ciudad alavesa de Vitoria: «Solo pido que el responsable de la exposición, de las piezas, sea yo. No pido un sueldo a cambio, solo ser quién esté al frente». Por su parte, el presidente de la Associació Setge de Tarragona 1811, Joan Ribas, lamentó la situación producida: «Es una colección particular muy importante, única, y es una pena que no se quede en Tarragona». Ribas, que asegura haber estado presente cuando Paco Zapater dijo a Pintado que su colección no interesaba, admite que hacer visitables las piezas tendría un coste pero afirma que se solucionaría con voluntad política: «Para cualquier administración sería caro poner en marcha el proyecto, pues hace falta seguridad, vigilancia y adecuar un espacio para ello. En esta ciudad el tema cultural está encallado, solo hay que ver lo que ha pasado con las casas Castellarnau y Canals. Cualquier museo de Londres o París estaría encantado de albergar la colección, pero aquí, en cambio, no».

«Una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad y cierra museos, dice muy poco en favor de sus gobernantes. Es triste que fuera reconozcan el valor de la colección y aquí no», dice Jaume Benages, vocal y fundador de la Associació Setge de Tarragona 1811 y que ha escrito numerosos libros sobre la historia de la ciudad, que asegura que este tipo de piezas podrían atraer un turismo de primer nivel. «Existe un turismo centrado en la época napoleónica y aquí, en Tarragona, ya conseguimos que viniera gente de todo el mundo con motivo del bicentenario del asalto de la ciudad por las tropas francesas en 1811. Ahora dicen que harán un museo de la química en el Banco de España, ¿a quién le interesa eso?», se lamenta.

Francesc Pintado está pendiente de reunirse con el alcalde de Vitoria en la ciudad alavesa para cerrar definitivamente el acuerdo y que esta localidad se convierta, de esta manera, en un referente en la época napoleónica.

 

Toda una vida

La primera pieza de la colección de Francesc Pintado (62 años) fue un sable de guerra que su abuelo, que tenía una ebanistería en la calle Cos del Bou, le regaló cuando él tenía solo 9 años. «Mi abuelo era ese tipo de personas que nunca tiran nada. Aquel sable despertó en mí la pasión por las guerras napoleónicas», recuerda. Años más tarde, cuando su abuelo ya había muerto, Francesc volvió al viejo taller y encontró una auténtica joya : un tambor militar gastado por los años. «Yo tenía 19 años por aquel entonces y me pareció una pieza preciosa. Es un tambor que estuvo en el asedio de la ciudad de Tarragona. No lo he querido restaurar nunca», explica. Pintado compraría, años más tarde, otro tambor parecido en la ciudad de Nantes.

Su trabajo como hotelero -ahora está jubilado - le permitió, durante muchos años, viajar por toda Europa y, de esta manera, encontrar piezas que añadir a su colección. «Aprovechaba la asistencia a ferias internacionales de turismo para encontrar nuevas piezas», afirma. Éstas se adquieren por compra directa o bien por subasta, a la que acude gente de todo el mundo. «A veces los descendientes de destacados personajes de la historia necesitan dinero y venden parte de sus colecciones», explica.

Pintado no es tan sólo un coleccionista, sino también un estudioso de la época y ha realizado numerosas conferencias en España y en otras partes del mundo. Así, es Miembro numerario de la Masséna [general francés] Society de la universidad norteamericana de Thalasse y miembro de Souvénir Napoléonien (Société Française d’Histoire Napoléonienne). Algunas de las piezas de la colección de Pintado -que se encuentra en una vivienda suya en Salamanca- ya se expusieron en Tarragona de forma temporal en 2011 y 2013, en el tinglado del Moll de Costa y en la subdelegación de defensa en la Rambla Vella. Personajes tan importantes como Charles Wellesley, el actual Duque de Wellington, heredero de Arthur Wellesley, comandante británico que dirigió la batalla de Waterloo contra Napoleón y que expulsó a los franceses de España, han visto la colección de Pintado cuando éste las expuso en Ciudad Rodrigo en 2010. «Mi gran deseo sería que esta colección se quedara en Tarragona. Es una pena».

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