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Tarragona es la séptima provincia con más focos de radicalización yihadista en España

La desestructuración y el entorno social, además de la búsqueda de identidad, son el caldo de cultivo para la radicalización

Raúl Cosano

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Imagen del 4 de noviembre, cuando la Guardia Civil detuvo a un presunto yihadista en Cornellà. FOTO: ACN

Imagen del 4 de noviembre, cuando la Guardia Civil detuvo a un presunto yihadista en Cornellà. FOTO: ACN

Un mapa confidencial del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), organismo del Ministerio del Interior, establece que en la provincia de Tarragona hay 1.390 puntos con un riesgo en potencia de radicalización islámica. Es una de las cifras que desvela el libro ‘La España de Alá’ (La Esfera de los Libros), escrito por el periodista Ignacio Cembrero, que ha trabajado en El País durante más de 30 años y ha sido corresponsal en Oriente Próximo, el Magreb o Bruselas.

Ese mapa, elaborado con elementos públicos y otros de carácter reservado, coloca a Tarragona como la séptima provincia con más focos susceptibles de yihadismo. La demarcación alcanza un índice de radicalización del 4%, igual que el que tiene Girona (1.416 puntos detectados), pero mucho menor que la cifra de Barcelona (18%), la provincia con el indicador más elevado de España. «El foco puede ser cualquier lugar, desde una tienda a un grupo de amigos, un entorno. Se trata de puntos que se vigilan, pero no quiere decir que se vaya a producir una radicalización, ni mucho menos que haya riesgo de atentados», explica Cembrero.

 

Datos públicos y reservados

Según explica el autor, para evaluar la amenaza en cada provincia, Interior introduce en una ‘coctelera’ información pública (número de inmigrantes y mezquitas, nacionalidades, detenciones practicadas, datos socioeconómicos, incidentes islamófobos), y otra más reservada, como valoraciones del sermón del imán, corrientes islámicas del lugar o informes de los servicios de inteligencia.

Esa radiografía confirma lo que ya detectaban otros informes: que la radicalización en España tiene un sesgo hacia la costa mediterránea. Con Barcelona y Madrid a la cabeza, sólo Murcia, Valencia, Alicante y Girona superan a Tarragona en número de focos susceptibles de padecer radicalización. En todo el litoral, sólo Castellón y Granada se clasifican con índices bajos en comparación con el resto.

La provincia ha aparecido en diversas ocasiones como punto caliente. El mismo ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, ha ubicado las mezquitas de Reus y Torredembarra entre las más radicales.

El catedrático y profesor Fernando Reinares, uno de los mayores expertos en yihadismo en España, también ha sostenido que provincias como Tarragona y Girona son proclives a la radicalización.

Precisamente el Real Instituto Elcano, donde investiga Reinares, ha elaborado otro mapa en el que se detalla que el 1,9% de las detenciones de presuntos yihadistas entre 2013 y 2015 se han hecho en la provincia. «Hay una cierta relación entre el índice más elevado de radicalización y una mayor presencia del colectivo islámico pero no es algo automático. El hecho de que haya más musulmanes no significa siempre que exista más riesgo de que eso pase», indica Cembrero, que añade: «Aquí la situación no es tan mala comparada con lo que sucede en países como Francia. No estamos tan mal, ni en cuanto a los riesgos ni en cuanto la islamofobia, que es bastante baja. Eso no obsta para que no haya vigilancia».

El propio Fernando Reinares indica que «el nivel de movilización yihadista en nuestro país es relativamente bajo». Una de las claves está en el tipo de inmigración que acoge España: de primera generación. «Los que han emigrado hace algo más de una década están satisfechos de haber conseguido su objetivo y no buscan otras metas», explica en el libro Javier Jordán, director del máster de Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada.

Este centro ha establecido otro mapa que indica que, entre 2004 y 2015, la provincia fue escenario de cinco operaciones contra el terrorismo yihadista, las mismas que Girona y Valencia. Sólo Barcelona (32), Madrid (17) y Cádiz (6) superan a Tarragona.

Tanto Reinares como Cembrero sostienen que los países europeos donde la movilización yihadista es más intensa son aquellos cuyas poblaciones musulmanas están compuestas por segundas e incluso terceras generaciones.

 

‘Aquí no hay un Moulenbeek’

En una línea similar se expresa Jordi Moreras, sociólogo, investigador y profesor del Departament d’Antropologia de la URV: «Aquí tenemos unas poblaciones llegadas recientemente, con un volumen diferente. No hay barrios como Moulenbeek en Tarragona o Catalunya. Eso no quiere decir que en el futuro no tengamos que darnos cuenta de que estas tendencias aumentan. Hay que reflexionar acerca de la capacidad de integración de las políticas públicas pero también sobre las instituciones sociales como elementos de integración».

La desestructuración y el entorno social, además de la búsqueda de identidad, son el caldo de cultivo para la radicalización. Cembrero apunta que existe un número «nada desdeñable de jóvenes en paro y con escasa formación que buscan respuestas que les saquen de la confusión en las que están sumidos». Diagnostica el autor: «A ellos se añaden conversos que hace 30 ó 40 años probablemente se habrían afiliado a grupos de extrema izquierda y que ahora optan por un islam extremista, convencidos de que así se suman a la lucha contra la globalización capitalista».

Moreras opina que «ha habido personas que se han convertido al Islam no por un motivo espiritual, sino como mecanismo de ruptura social». Para el investigador de la URV, el radicalismo se convierte en un proceso a disposición de los jóvenes con fragilidad social: «El origen no es tan decisivo. Entiendo que algún musulmán que escuche ciertos discursos lo tendrá todo más claro, pero cualquiera en esas condiciones puede ser captado. Hay un proceso de conversión que no sigue los patrones de búsqueda de espiritualidad. Es un mecanismo para desligarse de esta sociedad que no responde».

Entre el colectivo musulmán de la provincia se contextualiza la razón por la que el Ministerio del Interior, mediante las fuerzas de seguridad, ejerce un especial control aquí, según cuenta Said El Hamdouni, predicador en la mezquita de Tarragona:«Es cierto que Tarragona siempre ha sido un punto rojo alarmante para Interior. Eso es porque somos muchos los musulmanes afincados en la provincia, y los sabios predicadores musulmanes en Tarragona son muchos en cuanto a número en comparación con el resto de ciudades, es por eso que siempre se menciona a Tarragona. Nosotros condenamos el terrorismo y el radicalismo, y sobre esto trabajamos día y noche en las mezquitas, en centros y en nuestras casas; predicamos paz y convivencia entre la comunidad musulmana, y te aseguro que si fuera lo contrario, Interior no tardaría ni un día en detener a sospechosos o a cerrar mezquitas señaladas». Said El Hamdouni defiende los valores promulgados, a pesar de reconocer la existencia de radicales: «Nuestra religión insta y predica el respeto, la paz y la convivencia. No voy a decir que no hay por ahí radicales y fanáticos en España y en Tarragona que, con fines económicos o Dios sabrá por qué lo hacen, que van adoctrinando falsedades y mentiras sobre el islam, aprovechándose de jóvenes sin referencias, pobres y la mayoría analfabetos o sin conocimiento sobre la verdadera religión musulmana, para lograr fines que realmente desconocemos y por supuesto condenamos enérgica y tajantemente porque son totalmente contradictorias a los principios del Islam».

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