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Tarragona Comercio

Tarragona ganó 44 comercios y Reus perdió 12 a lo largo de 2017

Baix Penedès y Alt Camp son las únicas comarcas que incrementaron su número de negocios en 2017, mientras que en las Terres de l’Ebre es donde se cerraron más tiendas

Octavi Saumell

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El establecimiento YogaOne, situado en la calle Fortuny de la ciudad de Tarragona, abrió sus puertas el pasado mes de octubre. FOTO: Lluís Milián

El establecimiento YogaOne, situado en la calle Fortuny de la ciudad de Tarragona, abrió sus puertas el pasado mes de octubre. FOTO: Lluís Milián

La provincia de Tarragona perdió 50 comercios a lo largo del año pasado. Así lo pone de relieve el censo de establecimientos comerciales llevado a cabo por parte de la Generalitat de Catalunya que indica que, a 31 de diciembre de 2017, la demarcación contaba con un total de 10.877 tiendas, por las 10.927 que tenía justo 365 días antes. Se trata de un descenso del 0,46% que afectó, principalmente, a las Terres de l’Ebre, territorio en el que sus cuatro comarcas experimentaron una reducción media de 2,34% o, lo que es lo mismo, de 69 establecimientos. 

Por contra, en el Camp de Tarragona cerraron veinte negocios, una cifra que se traduce en el 0,29%, situando el índice en los 6.808 establecimientos, por los 6.828 que había en 2016. La nota positiva la protagonizó el Baix Penedès, que incrementó en 39 su número de negocios, un volumen que significa un crecimiento de 3,38%, pasando de los 1.155 a los 1.194 negocios. 

La provincia cuenta con cincuenta establecimientos menos que en 2016

Comparando las cifras con el resto de provincias se observa que solo Lleida ha perdido más comercios que las comarcas tarraconenses. Por contra, Barcelona y Girona han aumentado su oferta pese a la inestabilidad política vivida durante los últimos meses del año. 

Más densidad en Reus
Por lo que se refiere a los principales municipios, cabe destacar que Tarragona incrementó su oferta en 44 comercios (un 2,42%), pasando de los 1.821 a los 1.865 establecimientos. Por contra, Reus perdió 12 tiendas (un 0,73%) bajando de los 1.643 a los 1.631 comercios. Pese a ello, la capital del Baix Camp sigue contando con una mayor densidad, acreditando 15,8 comercios por cada mil habitantes, por los 14,1 de Tarragona

Porcentualmente, la localidad que experimentó un mayor crecimiento fue La Canonja (un 23%), seguida de Montblanc (8,4%) y Alcover (6%). Asimismo, también crecieron L’Hospitalet de l’Infant (3%), Cambrils (2,2%) y Valls (1,8%)

Pese al descenso global, la Generalitat destaca la alta densidad de la demarcación de TGN

En la otra cara de la moneda se encuentran Constantí (-15%), La Selva del Camp (-11%), Mont-roig del Camp (-10%), Vila-seca (-9%) y Altafulla (-5,7%). Asimismo, en el Ebre, Tortosa bajó un 2,53%, por el 4,69% que perdió Sant Carles de la Ràpita y el 4,79% de l’Ametlla de Mar

«Hay estabilidad»
La directora general de Comerç de la Generalitat de Catalunya, Muntsa Vilalta, considera que, pese al descenso experimentado, la provincia de Tarragona se encuentra en una fase de «estabilidad», con una densidad comercial que «está por encima de la media catalana».

«Tarragona es muy diversa, con muchos municipios rurales y otros con una densidad de población muy elevada», indica Vilalta, quien destaca la «importancia» de tener datos concretos «para poder empezar a actuar donde veamos deficiencias».  

Salvador Minguella (La Via T): «La sensación es que estamos haciendo las cosas bien, pero que aún debemos exigirnos más»

Vilalta indica que el comercio del Àrea Metropolitana de Barcelona se ha beneficiado «de la alta actividad turística que hay», mientras que Girona cuenta a su favor «con el efecto frontera», mientras que relativiza el efecto que ha tenido el Procés. «Tuvo afectación durante el mes de octubre, pero luego todo se estabilizó».   

Àlfred Pitarch (Unió Botiguers Reus): «No levantamos cabeza por el efecto dispersador que ha tenido la Fira»

El presidente de La Via T, Salvador Minguella, coincide con la administración pública en el hecho de que «nos encontramos en un periodo de estabilidad» porque «en general, existe la sensación de que estamos haciendo las cosas bien». Minguella remarca, asimismo, que «ya hace tiempo que hemos dejado la crisis atrás» y que solo la inestabilidad política perjudicó las ventas del pasado mes de octubre. «La política influyó, pero debemos exigirnos aún más», recalca. 

El presidente de la Unió de Botiguers de Reus, Àlfred Pitarch, lamenta que su municipio «sigue sin levantar cabeza», un hecho que achaca «al efecto de la Fira, que ha dispersado y multiplicado la oferta sin que haya nuevos compradores». Pitarch lamenta que la capital del Baix Camp está sufriendo el hecho de «no contar con un relevo generacional» de su sector comercial», una circunstancia que se suma «a la crisis de consumo que arrastramos desde hace tiempo». 

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