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Tarragona genera más empleo pero temporal y de peor calidad

La recuperación del mercado laboral esconde sombras. La sanidad o la hostelería sufren precariedad y temporalidad. Casi la mitad de los vínculos son para menos de tres meses

Raúl Cosano

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La hostelería, el turismo o la agricultura son algunos de los sectores con más temporalidad.  Foto: Joan Capdevila

La hostelería, el turismo o la agricultura son algunos de los sectores con más temporalidad. Foto: Joan Capdevila

Hoy es más fácil que hace un año lograr un trabajo en Tarragona, pero también más complicado mantenerlo. La recuperación del mercado laboral, esgrimida por el Gobierno como baza política, deja algunas sombras que ponen en duda la calidad del empleo generado. Ahí está la principal objeción a un mercado de trabajo que aumenta cuantitativamente, a la esperar de hacer frente a dos de sus males cronificados: la precariedad y la temporalidad.

No sólo supone la voz de alerta de los sindicatos, sino que así lo reflejan los mismos datos oficiales del Servicio Público de Empleo Estatal. En la provincia, uno de cada tres contratos firmados en lo que va de año dura un mes o menos. Son 65.335 del total de 194.331. El balance aumenta hasta casi la mitad (un 47%) si se consideran aquellos empleos que no pasaron de los tres meses. En ese caso, la cifra asciende a 91.932 contratos. En el caso de los seis meses, el dato continúa en ascenso y se coloca en el 55%.

Trabajos para siete días

El aumento del empleo ha ido acompañado de una temporalidad extrema. Otro ejemplo más: el número de contratos cerrados en las comarcas tarraconenses entre enero y agosto que duraron un máximo de siete días fue de 11.408, al tiempo en que también se acentúan, según algunas voces sindicales, los contratos incluso por dos horas, aunque difícilmente se reflejen en las estadísticas oficiales del Ministerio.

A pesar de la mejora de la inercia, hacerse con un contrato indefinido en Tarragona continúa siendo algo insólito, todo un tesoro o una rareza. De esas 194.331 vinculaciones laborales selladas en los ocho primeros meses del año, sólo 12.296 eran indefinidas. Es sólo un 6,3% del total.

La comarca con una tasa más elevada de empleo temporal es la Conca de Barberà, con un 96% sobre el total de contrataciones. De entre las diez de la provincia, no hay ninguna que baje del 88%, la menor tasa, que ostentan el Baix Camp y el Tarragonès.

Así, comarcas de interior menos pobladas como el Priorat o el Alt Camp, donde toman importancia sectores como la agricultura o la ganadería, son punteras en abundancia de contrataciones temporales, aunque el mal prolifera también en ámbitos como la hostelería o la restauración, pilares fundamentales en la economía de toda la demarcación, incluido el litoral.

En la categoría del contrato indefinido, siempre preciada por todo aquel que busca lograr un empleo, no es oro todo lo que reluce. Sólo cuatro de esos contratos indefinidos son para una jornada completa. El resto corresponden a una jornada parcial o a la categoría de fijos discontinuos.

El informe de UGT ‘Sombras de la recuperación de la ocupación y la contratación’ corrobora esta dinámica. En los seis primeros meses de este año, se firmaron en Catalunya casi un millón y medio de contratos, lo que supone un lento incremento respecto a los años anteriores. En 2015 se llegó a los 1,3 millones. Supone una subida del 10%. Si se hace la comparativa con el primer semestre de 2007, el año anterior al inicio de la crisis, sólo constituye un incremento de un 1,6%. La comparativa con el periodo previo a la gran recesión también es esclarecedora a nivel catalán, y muestra que la contratación indefinida se ha convertido en algo prácticamente testimonial. En 2007, el contrato indefinido era el 18% del global; ahora representa únicamente el 13,2%. La UGT pone el grito en el cielo: «Nuestro mercado de trabajo se está degradando y evolucionando hacia la constante precariedad: la contratación se encuentra enquistada».

Sueldos más bajos

La precarización también atañe inevitablemente a los sueldos, devaluados por la inercia de la terciarización, esto es, el aumento del mercado laboral en el sector servicios en detrimento de ámbitos como la industria o la construcción, que retroceden. En Catalunya, ocho de cada diez nuevos puestos de trabajo creados durante este primer trimestre se concentraron en los servicios.

Los últimos datos sobre sueldos establecían el salario mínimo en 24.253 euros brutos al año por trabajador. Por encima de esa media se sitúan los salarios de al industria (28.897 euros) y la construcción (25.854). En cambio, el sueldo del sector servicios cae por debajo de la media, situándose en los 23.056 euros. Es otro factor que, ante la destrucción de puestos de trabajo en la industria y la construcción, contribuye a mermar la estadística media de remuneraciones. En ese sentido, Tarragona consigue, en parte, salvar los muebles, dado que el sector industrial supone un 18% del total (41.714 empleos), situándose por encima de otras provincias como Barcelona, donde la industria comporta el 16% del total del mercado laboral. Pese a eso, la calidad del empleo creado se mantiene en el punto de mira.

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