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Tarragona no ha hecho los deberes en materia de carriles bici

Desde que se aprobó el Pla de Mobilitat Urbana Sostenible en 2011 tan solo se han incorporado 600 metros, cuando se planificó una red básica de 10 kilómetros 

Núria Riu

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En el centro de la ciudad no hay una red de carriles bici, por lo que hay que circular por entre los peatones. FOTO: pere ferré

En el centro de la ciudad no hay una red de carriles bici, por lo que hay que circular por entre los peatones. FOTO: pere ferré

Tarragona vive de espaldas al auge que ha experimentado la utilización de la bicicleta en las ciudades. La adecuación de carriles habilitados no ha sido una prioridad durante estos años, y la realidad nada tiene que ver con el escenario que se dibujó con la aprobación del Pla de Mobilitat Urbana Sostenible (PMUS). 

Desde diciembre de 2011, cuando este documento salió adelante, tan solo se han incorporado 600 nuevos metros a la red de carriles bici. Se trata del tramo entre la playa de la Arrabassada y el Fortí de la Reina, un vial inconexo que ni siquiera tiene una continuidad con la obra que hizo el Port de Tarragona, en el Passeig del Miracle.
«Esto no tiene ningún sentido. Cada vez más las ciudades apuestan por formas de movilidad más sostenible. En cambio, aquí tienes que ir por la acera porque sino cuando entras a una rotonda te juegas la vida», lamenta Mariona Dalmau, que ayer circulaba por la coca central de la Rambla Nova sorteando a los peatones. Los ciclistas comparten espacio con los viandantes y ahora también con los patinetes eléctricos. «Esto no puede acabar bien. Algún día pasará alguna desgracia. Tarragona es muy complicada para ir en coche y aparcar, así que cuando llega el buen tiempo yo saco la bici y llego antes», afirmaba Laia Puerta.

Las quejas de los usuarios ponen de manifiesto los inconvenientes que sufren cuando se mueven por la ciudad. Tarragona no ha hecho los deberes. El PMUS dedica un apartado extenso a esta modalidad de transporte. Parte de una radiografía que se hizo en 2011 y en la que se determinó que en aquellos momentos la utilización de la bicicleta era residual, ya que tan solo representaba el 0,1% de los desplazamientos internos. 

Un ciclista circulando por una calle peatonal del centro. FOTO: pere ferré

El documento recoge que la trama existente era de 10,1 kilómetros. Pese a ello, ya apuntaba que «es una red que resulta inconexa e insuficiente» y que «a priori se ve claramente que hay que planificarla y aumentarla». 

El plan de movilidad incluía un conjunto de propuestas para ampliar esta red. De hecho, el PMUS se fijó unos objetivos ambiciosos. Apuntaba que, durante los seis años de vigencia del documento, la red incrementaría 9,6 kilómetros de forma prioritaria e incluía una propuesta con otros 30 kilómetros de cara a un futuro, sin concretarse un calendario. 

Enlazar los diferentes ejes

Lo que debía priorizarse era una propuesta básica para enlazar los carriles existentes de la N-340 en Ponent, pasando por el núcleo urbano de Tarragona y conectando con la zona de Llevant. El objetivo era que, posteriormente, pudiera enlazar con un arcén seguro, que debía habilitarse en la antigua carretera de Barcelona.

En cuanto a la propuesta de futuro, estaba prevista la habilitación de otros treinta kilómetros para conectar el resto de núcleos urbanos (Sant Ramon i Sant Salvador), el polígono industrial Riuclar, así como «los equipamientos y nodos de la ciudad». En esta segunda fase también se incluía la propuesta de un carril para las playas de Llevant.

El Pla de Mobilitat Urbana Sostenible hacía una declaración de intenciones, sin acabar de definir trazados. En este sentido, se apuntaba la necesidad de hacer un estudio de implementación de la red ciclista, que debía determinar cuál era la mejor solución para cada uno de los casos. Y es que ya se apuntaba que se utilizarían diferentes modalidades, como carriles segregados, sobre calzada o sobre la aceras.

Se planificó una inversión anual de más de 500.000 euros, que no se ha hecho

Se calculó también los costes que tendría la implantación de esta red. En su conjunto, la propuesta ascendía a 9.020.000 euros. Pese a ello, en el periodo de 2012 a 2017 (los años de vigencia del PMUS), la inyección prevista era de 2.270.000 euros.
El despliegue de esta red debería haberse iniciado en 2013, con la redacción del estudio, la  cual estaba cuantificada en 20.000, y a partir de ahí, desde 2014 a 2017, se planificó una inversión anual de 562.500 euros. Esto debía permitir habilitar el 50% de los 20 kilómetros de la red básica de conexión.

Otra de las propuestas que se hacía era de la instalación de aparcamientos para bicicletas en los principales equipamientos y nodos de la ciudad. En total se hizo una previsión de 350 aparcamientos con capacidad para cinco bicicletas, lo que supondría un total de 1.750 plazas. En este caso, los equipamientos deportivos ya se han ido adaptando. También la estación de autobuses, lo que ha dejado un panorama con 25 puntos repartidos por toda la ciudad.

Finalmente, la tercera línea de actuación debía consistir en señalizar y adecuar nuevos espacios en entornos no urbanos, además de impulsar campañas de promoción y sensibilización. La inversión prevista era de 42.000 euros.

Esta declaración de intenciones ha caducado y la realidad es prácticamente la misma. Si el panorama ha mejorado es a partir de las actuaciones que ha llevado a cabo el Port de Tarragona en el frente marítimo. Este organismo inauguraba a finales de febrero el nuevo Passeig Marítim del Miracle, adaptado para ciclistas en los 800 metros que son propiedad del organismo estatal. El proyecto daba continuidad a las intervenciones hechas en el Passeig de l’Escullera (3,5 kilómetros) y el Moll de Costa (350 metros).

Durante esta campaña electoral se ha hablado mucho de este tema. Todos los partidos llevaban en su programa la creación de una red de carriles bici, que cohesione el centro de la ciudad con los barrios y la zona de playas. Es una propuesta que ahora, cuando ya se ha llevado a cabo el traspaso del primer paquete de carreteras del Estado al Ayuntamiento, debe facilitar esta integración urbana. Hasta el momento, esto lo había frenado, aunque no impidió que en el año 2008 pudiera habilitarse el carril bici de Ponent, desde Bonavista al Tritón.

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