Tarragona ofrece 46 de las 73 terapias calificadas de falsas por el Gobierno

De la iridología a los cristales de cuarzo o los cuencos tibetanos: más de la mitad de las pseudoterapias que persigue Sanidad se imparten en la provincia. Los reclamos abundan en anuncios por internet y en la calle

Raúl Cosano

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La terapia con cuencos tibetanos, una de las prácticas censuradas por el Gobierno. Foto: Getty Images

La terapia con cuencos tibetanos, una de las prácticas censuradas por el Gobierno. Foto: Getty Images

Cristales de cuarzo que curan, oxigenación con propiedades terapéuticas y hasta exploraciones en la voz y el canto para compensar el sistema endocrino y equilibrar las emociones. A eso se añaden masajes de toda índole, acompañados de terapias florales, que supuestamente indagan en dolencias y traumas del pasado, generalmente inconscientes. Cuencos, piedras, gemas, orquídeas o imanes sirven para regular emociones y, en último término, sanar. 

Las llamadas terapias alternativas, desde hace tiempo en el centro de la diana del Gobierno, están bien arraigadas en Tarragona. De las 73 que ha analizado el Ministerio de Sanidad calificándolas directamente de falsas, en la provincia se ofrecen más de la mitad, 46. En algunos casos tienen cobijo en una especie de clínicas que se denominan especialistas en remedios naturales. En otras ocasiones forman parte de tratamientos que ofrecen médicos titulados o fisioterapeutas junto a otras técnicas que sí han demostrado científicamente su eficacia y su valor. 

Otras veces se infiltran en centros de estética. Sólo un rastreo por internet sirve para ver el largo alcance de estas pseudoterapias: una sesión de armónicos en Tarragona, un taller de radiestesia y limpieza energética en Reus, otro de biomagnetismo en El Vendrell, consultas de numerología en el Ebre y decenas de centros que aplican técnicas como la iridología, el rebirthing, la hidroterapia del colon o la hipnosis ericksoniana; todas ellas tienen la etiqueta de pseudoterapia. Sus reclamos aparecen a veces en la misma calle, a través de carteles en muros que invitan a tratamientos bioenergéticos o a cursos de tantra. 

Sin soporte científico
La Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud ha sido contundente en su investigación. En 73 de las 139 técnicas analizadas no se han identificado ensayos clínicos ni revisiones sistemáticas ni meta-análisis. Es decir, no gozan de ningún soporte en el conocimiento científico con metodología suficientemente sólida que sirva para evaluar su seguridad y eficacia. 

El Col·legi Oficial de Metges de Tarragona (COMT), como el de otras provincias, ha asumido con rotundidad la lucha contra las pseudoterapias. La entidad tarraconense no sólo combate esos casos, sino que también vigila el trabajo de los médicos colegiados al respecto. «No hemos encontrado a profesionales que estén incurriendo en este tipo de prácticas», advierte Fernando Vizcarro, el presidente de la entidad. Por el momento no existen, por lo tanto, procesos abiertos contra médicos. «El colegio debe ser un garante de la buena praxis, por la salud de nuestros enfermos», añade. 

Incluso con los profesionales que emplean medicinas complementarias hay que estar alerta, «porque hay mucho intrusismo», si bien es verdad que no se puede poner todo en el mismo saco: «Hay enfermedades psicosomáticas con las que se pueden emplear algunas de estas prácticas, pero en todo caso nunca son para tratar una enfermedad infecciosa o algo que requiera una intervención quirúrgica». Vizcarro cree que este tipo de prácticas han existido siempre, aunque ahora el riesgo es mayor por la propaganda: «No es que ahora haya más que antes, pero estamos en un momento de mayor difusión. Se hace más publicidad, en parte por las redes sociales, y se corre el riesgo de que llegue a más gente». 

Los discursos de desconfianza hacia las multinacionales farmacéuticas han contribuido a esa difusión, igual que redes sociales como Facebook, Twitter y Youtube, convertidas en aliados. 

La posición del COMT pasa siempre por «denunciar cualquier acto pseudocientífico que ponga en peligro la saluda de la ciudadanía». El Col·legi sostiene que un tratamiento médico prescrito por un médico «es lo único probado científicamente» y emplaza a «resultados probados empíricamente». Sus defensores recurren a testimonios de personas que se han curado y sus detractores alegan que no hay ninguna base científica que los sostenga. 

Un informe de la Asociación para la Protección del Enfermo frente a las Terapias Peligrosas (APETP) cifraba «entre 1.200 y 1.560» las muertes al año en España por culpa de estas técnicas. Es una cantidad que se deriva, según explican, «de los años directos producidos por las propias pseudoterapias y la pérdida de oportunidad terapéutica por retraso o abandono de terapias». 
Campaña de Sanidad y Ciencia

El catálogo de terapias fraudulentas en Tarragona es variopinto. Incluye conceptos tan popularizadas como el Feng Shui o el masaje en la energía de los chakras con otras técnicas menos difundidas pero igualmente presentes, como la oxigenación biocatalítica, la oligoterapia, la medicina ortomolecular o la geoterapia. 

Otras disciplinas como aula soma, espinología, pranoterapia o coaching transformacional también son terapias falsas, aunque no hay constancia de que se impartan en Tarragona. 

A finales de febrero, la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo y el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, presentaron a conjuntamente la nueva campaña #CoNprueba. Esta iniciativa cuenta con distintas acciones de comunicación y sensibilización destinadas a concienciar a la ciudadanía sobre la importancia del uso correcto de los tratamientos recomendados frente a las prácticas no fundamentadas en la evidencia científica. A lo largo de este año se desarrollarán materiales formativos para que alumnos de Secundaria entiendan conceptos como el ‘efecto placebo’, ‘grupo de control’ o la diferencia entre correlación y causalidad. 

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