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Tarragona pide formar Govern rápido para recuperar la economía

Los agentes económicos de la provincia reclaman un acuerdo entre partidos soberanistas cuanto antes y abandonar la vía unilateral. Cunde la preocupación por el eventual bloqueo tras el resultado del 21-D

Raúl Cosano

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El comercio en Tarragona es uno de los sectores afectados por la situación política que ha vivido Catalunya en los últimos meses.   Foto: Pere Ferré

El comercio en Tarragona es uno de los sectores afectados por la situación política que ha vivido Catalunya en los últimos meses. Foto: Pere Ferré

Un Govern constituido de forma rápida, que opte más por la gestión y por aspectos pragmáticos y que, a pesar de sus ideas independentistas, aparque la ruta unilateral, al menos por el momento. Es el deseo de parte de la sociedad civil tarraconense y de algunos agentes económicos, que se mantienen a la expectativa en estos primeros días de negociaciones que ya muestran cómo de complicado será llegar a acuerdos. 

La sensación va de la preocupación por un eventual bloqueo que pueda impedir una investidura en el Parlament e incluso acabar en una repetición electoral a la necesidad de que las fuerzas independentistas, que suman mayoría absoluta –Junts per Catalunya, ERC y la CUP– en virtud de los resultados del 21-D, puedan pactar y gobernar lo antes posible. 

Ahora mismo la prioridad es llegar a un acuerdo que permita dejar de aplicar el artículo 155, restaurar las instituciones catalanas y recuperar la estabilidad y la certidumbre en términos económicos y sociales. «Desde Pimec pedimos un Govern que gobierne. No hace falta saber sumar mucho para ver que hay pocas posibilidades de sumar mayorías. Hace falta constituir un Govern estable y recuperar todos estos meses que se han perdido, recobrar ese impulso y la actividad económica, que ha caído sensiblemente», cuenta Josep Joaquim Sendra, presidente de Pimec Tarragona. 

Sendra, como otras voces consultadas, cree que hay que aprender de lo ocurrido en los últimos meses para, en esencia, volver a una relativa normalidad: «Hay que tomar nota de la experiencia de estos meses, pero también el Gobierno central, y que afloje un poco. Hay que gobernar y, por supuesto, volver a hacer elecciones nunca es una buena solución». 

Josep Lluís Aymat, director de la Federació d’Autotransport de Tarragona, también teme un bloqueo y aboga por fomentar un entendimiento entre partes: «Es muy fácil hacer la suma. Los únicos que suman son aquellos que ya venían gobernando, aunque hay dificultades de muchos tipos para que lo vuelvan a hacer, empezando por los candidatos». 

Aymat apuesta por «hacer algo de reset y que todos se sienten en una mesa con altura de miras para que no vayamos a otras elecciones». Aymat cree que hay que encontrar soluciones de «compromiso» para salir adelante: «No olvidemos que la política es el arte de lo posible. Si el sistema no ofrece soluciones a estos nuevos retos, es que es un sistema esclerótico. Es muy importante tener un gobierno porque por él pasan las inversiones importantes». 

Buscar un acuerdo
Hay otra idea recurrente, por lo que pueda suceder en el futuro, según explica Joan Llort, secretario general de UGT en Tarragona: «La gente ha decidido ya, ha votado una diversidad de propuestas. Ahora los políticos tienen que buscar un acuerdo para gobernar para los ciudadanos. Es deseable que haya un Govern que serene un poco los ánimos. Si acabamos sin poder formar un Govern será un fracaso de los políticos». 
Para Llort, la prioridad es restablecer las instituciones catalanas intervenidas por el Estado y «analizar lo que ha pasado en los últimos meses». 

Más pesimista es Josep Antoni Belmonte, presidente de la Cepta. «O cambian mucho las cosas o vamos a unas próximas elecciones», asesta. «La pelea vendrá entre los dos líderes de los dos grandes partidos independentistas», indica Belmonte, quien, en todo caso, al Govern resultante le pide estabilidad: «Venimos de un desorden y un despropósito de primera magnitud, tanto desde el punto de vista social como desde el empresarial. Eso tiene que terminar». 

También muestra su preocupación Laura Roigé, presidenta de la Cambra de Comerç de Tarragona: «Estamos en un callejón sin salida. Yo estoy muy preocupada, porque se siguen yendo las empresas y lo continuarán haciendo si no hay estabilidad política. Esto se está alargando demasiado». 

La sustituta de Andreu Suriol en el cargo cree que, más allá de la aspiración independentista, el Govern que salga tras el 21-D debe ser «para todos los catalanes» y, en último término, renunciar a la unilateralidad de los últimos tiempos: «Hay que gobernar para todos los catalanes, hay que pensar en todos, no sólo en los independentistas, sin renunciar a la República pero sin los tempos como aplicó Puigdemont en la anterior legislatura. No digo que no se pueda trabajar por la independencia, pero a lo mejor tienen que pasar varias generaciones para conseguirla». 

Roigé, como el resto, propone una palabra obvia pero clave: gobernar. Sólo así se conseguirá restablecer la economía después de la tendencia a la baja de los últimos meses. «Estamos parados. Catalunya era la proa de España y ahora estamos en la cola», denuncia Roigé. En una línea similar se expresa Diego Reyes, presidente de la asociación de promotores del Tarragonès. «Insto a que gobiernen los que pueden sumar pero con un sentido de responsabilidad, de gobernar para todos los ciudadanos, teniendo en cuenta que los votos han dejado muy claro que en Catalunya hay dos partes», diagnostica Reyes. 

El promotor tarraconense apuesta por un Govern que adopte una perspectiva amplia, para englobar «al 100% de la sociedad»: «Llevamos mucho tiempo sin gobernar. Hace falta más seguridad política y jurídica. Aludo a la responsabilidad de no gastar dinero en unas nuevas elecciones. Sería conveniente aparcar la independencia y ponerse a gestionar». 

«La lección aprendida»
Estos actores económicos creen, en general, que ni la DUI ni la aplicación del 155 aliviaron una situación que se fue tensando por momentos. Volver a la vía unilateral podría comportar una nueva intervención del Estado vía 155 e incluso nuevos encausamientos judiciales a sus responsables. «Hay una lección aprendida y también sabemos de quien nos daba esa lección que no nos decían las cosas como eran en realidad. Por eso lo principal es constituir un Govern para todos los catalanes que no esté enfocado en un único tema», cuenta crítico Diego Reyes. En el aire está la duda de si la CUP ofrecerá su apoyo a una investidura independentista aunque ERC y Junts per Catalunya descarten el unilateralismo. 

Algunas voces apuntan a que será casi inevitable una repetición de elecciones, que se celebrarían en junio de 2018. Los seis meses de parón en 2016 debido al bloqueo por las elecciones al Congreso de los Diputados son un precedente cercano y poco edificante al respecto de lo que se pide: alcanzar acuerdos políticos.  

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