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Tarragona, por debajo de la media catalana y española de bibliotecas

En la ciudad hay trece equipamientos para dar servicio a más de 130.000 habitantes y sólo dos de ellos son públicos

Norián Muñoz

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La actual biblioteca de Torreforta verá ampliado su espacio cuando se concrete su traslado al mercado municipal del barrio. Foto: Pere Ferré

La actual biblioteca de Torreforta verá ampliado su espacio cuando se concrete su traslado al mercado municipal del barrio. Foto: Pere Ferré

Una visita cualquier tarde a la Biblioteca Pública de Tarragona, generalmente saturada a esas horas, sirve para confirmar lo que dicen las estadísticas: la ciudad tiene una pobre ratio de bibliotecas por habitante.

Así queda demostrado en la estadística de bibliotecas que ha hecho pública recientemente el Idescat y que señala que en Catalunya hay 1,13 bibliotecas por cada 10.000 habitantes, una cifra por debajo de la media española, que está en 1,45. Los datos de la ciudad de Tarragona están, incluso, por debajo de ambos: aquí hay 0,98 bibliotecas por cada 10.000 habitantes.

En el caso de la ciudad hay que tener en cuenta, además, que de las 13 bibliotecas que hay, sólo dos son públicas, es decir, accesibles a todos los ciudadanos: la de la calle Fortuny, dependiente de la Generalitat de Catalunya, y la de Torreforta, municipal (la estadística no cuenta el centro de lectura de Sant Pere i Sant Pau). Del resto, nueve son bibliotecas especializadas, una universitaria y una para grupos específicos de usuarios. En el caso del conjunto de Catalunya más de la mitad de la bibliotecas, el 52%, son públicas.

El número de bibliotecas, independientemente de si son o no públicas, también ha ido bajando con los años. Si en 2002 la ciudad contaba con 20, en 2014, año del estudio, eran 13.

La ciudad tampoco sale bien parada si se compara con las otras capitales de provincia catalanas. En Girona hay 5 bibliotecas públicas, en Lleida son 4 y en Barcelona, 40.

Falta de espacio crónica

Tarragona tiene, además, el agravante del tamaño, ya que la principal, la pública, funciona desde 1962 en un edificio de titularidad estatal que hace años se quedó pequeño para la cantidad de usuarios y material. De hecho parte del fondo de la biblioteca tiene que guardarse en Barcelona por falta de sitio. Además, el centro se ha quedado sin espacio para compatibilizar los lugares dedicados a la lectura con la creciente agenda de actividades que programan.

El momento en que se ha visto más claro una posible nueva sede fue en 2010, cuando se anunció un traslado a la Tabacalera del cual, por cierto, no se ha vuelto a hablar.

La otra biblioteca pública de la ciudad, la municipal ubicada en el centro Cívico de Torreforta, que también tiene un uso intensivo, sí que podría ver resuelto su problema de espacio. El pasado 17 de diciembre la Comisión de Cultura i Patrimoni aceptó por unanimidad una propuesta de ERC de trasladar la biblioteca al Mercat Municipal del barrio.

Según Pau Ricomà, portavoz de la propuesta, esto resolvería la falta de espacio del equipamiento, que pasaría a tener unos mil metros cuadrados para funcionar y se dinamizaría el propio mercado. Explicó entonces que en diversos municipios de Catalunya, Valencia y Baleares se han instalado bibliotecas con buenos resultados.

No obstante, el anunciado traslado todavía no tiene fecha prevista, tal como informan desde el Ayuntamiento de Tarragona, donde, han explicado, también habrá que hablar con las paradas que hay en el mercado. El coste de las obras tampoco aparece especificado en los presupuestos del año que viene, aunque desde Cultura han asegurado que se trata de un compromiso firme y que se llevará adelante.

Menos usuarios

En el conjunto del Camp de Tarragona (en este aspecto no hay datos por municipios) el número de usuarios inscritos, es decir, personas registradas previamente para acceder a determinados servicios, descendió un 22,8% respecto a 2012. Es, junto a a las Comarques Gironines (donde bajan un 5%), uno de los dos únicos ámbitos del plan territorial donde disminuyen. De hecho, en Catalunya aumentaron un 23,9% en el mismo período. Destaca, por ejemplo, el caso de Terres de l’Ebre, donde crecieron en un 68,8%. En el Camp de Tarragona bajaron, además, los visitantes en un 15,9%, también en este caso es la caída más pronunciada de Catalunya, donde, en conjunto, bajaron un 4,9%.

El Camp de Tarragona también se diferencia del resto de Catalunya en lo que se refiere al tipo de materiales que más se prestan en las bibliotecas. Aquí es donde más se prestan libros de papel (el 70,8% del total de los préstamos). El año pasado fueron 490.968 volúmenes.

Siguen en importancia los prestamos de material audiovisual (19,7%) o las publicaciones periódicas 5,2%. El libro electrónico sigue teniendo un peso anecdótico. En 2014 solo se prestaron 39.

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