«Tarragona posee muchos encantos turísticos, pero no ha sabido venderlos»

Cuatro periodistas del País Vasco, La Rioja, Valencia y Aragón participan en una mesa redonda y cuentan cómo ven desde sus lugares de origen nuestro territorio como destino

Álex Saldaña

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La tertulia fue moderada por Berta Cabré, presidenta de la FEHT. FOTOs: fabián acidres

La tertulia fue moderada por Berta Cabré, presidenta de la FEHT. FOTOs: fabián acidres

El 50% del turismo que recibe la Costa Daurada es de visitantes que llegan del resto del Estado. Y, entre estos, cobran una gran importancia los procedentes del valle del Ebro, el País Vasco y de la costa mediterránea, bien por el norte, del resto de Catalunya, bien desde el sur, como Castellón y Valencia. Con estos datos en la mano, el Diari de Tarragona, en colaboración con la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de Tarragona (FEHT), organizó una mesa redonda con varios representantes de los medios de esas áreas –Adolfo Lorente, jefe de Área de Política de El Correo, de Vizcaya; Isabel Olmos, subdirectora del Diario Levante; Pablo Álvarez, redactor jefe de Información del diario La Rioja, y Esperanza Pamplona, subdirectora de Desarrollo Digital del Heraldo de Aragón– con el objetivo de saber cómo valoran las personas que desde esos lugares nos visitan la oferta turística que ofrece la provincia de Tarragona. 
Para abrir fuego, la presidenta de la FEHT, Berta Cabré, moderadora de la mesa, les preguntó qué es lo que más valoran de Tarragona. Y los cuatro periodistas, que demostraron tener un gran conocimiento del territorio, no en vano lo han visitado en numerosas ocasiones, coincidieron en apuntar el enorme potencial turístico que tiene la Costa Daurada, si bien también incidieron en que la gente de sus territorios apenas conoce algo más que PortAventura, la playa y el sol. 

En este sentido, Isabel apuntó que, «a pesar de tener Terra Mítica, PortAventura es el parque de atracciones por excelencia para los valencianos». Y añadió como grandes valores del territorio el Delta del Ebre y la gran oferta cultural, natural, patrimonial, con la herencia romana… «un turismo del que disfruta una inmensa minoría porque, pese a la cercanía, no se conoce mucho en Valencia», lamenta.

«Desde Aragón lo que más se valora es la proximidad, las conexiones, la facilidad –intervino Esperanza–. Tarragona es un entorno muy amable para los aragoneses, es una zona ordenada y con un turismo muy familiar. De hecho, muchos de ellos tienen aquí su segunda residencia, unas inversiones que además se rentabilizan. Hay una oferta muy completa que cubre muchos frentes; playas a las que accedes caminando, buenos campings, patrimonio, el Delta…». 

El riojano Pablo Álvarez desveló que «toda mi infancia y juventud está en Salou, donde teníamos un apartamento. Luego mis padres compraron una caravana para viajar a otros sitios, pero al final acabaron plantándola en Cambrils, lo que ya da una idea de lo que engancha este territorio. Una cosa muy importante es la tradición, la costumbre de venir de siempre». Pablo también incidió en el valor de la diversidad y la infraestructura turística, que «es bestial». «Tarragona es una pasada –insistió–: además de Salou y la playa, están Poblet, Prades, Montblanc, el Delta, la ciudad de Tarragona, PortAventura…».

Adolfo, de Bilbao, destacó que «Tarragona no es una zona de paso; hay que venir específicamente. Y lo hacemos porque tiene una gran diversidad, ofrece diferentes alternativas incluso en los pocos días en que llueve. Hay mucho que hacer».

Comunicar el diferencial

Sí, hay mucho que hacer. Pero la mayoría de la gente que nos visita –y la que aún no lo ha hecho– no lo sabe. Es la gran conclusión de la mesa redonda: «Tarragona no sabe venderse. Lo único que nos llega es playa y PortAventura. Del resto, nada, pese a los numerosos encantos que tiene este territorio», coinciden los cuatro.

Isabel es muy crítica en este sentido. «Si quieres atraer a la gente de Valencia, que ya tiene playas similares a las tuyas, has de explotar el diferencial, todas esas cosas que tienes y que te hacen diferente. Pero hay una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad y que es una gran desconocida; hay unas rutas senderistas espectaculares, pero que nadie sabe que existen; puede ser un referente en turismo gastronómico, pero la gente no lo conoce. La sensación es que si quieres algo más que playa y PortAventura tienes que buscar la información por tu cuenta, porque las ofertas existen, pero no se comunican. A Tarragona le falta muchísimo en este aspecto».

Todos asienten. Esperanza confirma que «a mí no me llega información cultural ni de otras cosas; solo me llega playa y PortAventura. Falta información más allá de esto. Hay gente que busca otras experiencias, pero no conoce las ofertas que hay y que son muy interesantes».

Pablo apunta que «hay gente que quiere playa y va a la playa. Y eso le puede valer. Pero esto está cambiando, sobre todo entre la gente más joven, que busca otras experiencias. Y tienes que ponérselo fácil».

«Estoy de acuerdo –tercia Adolfo–. El binomio playa - PortAventura es lo único que trasciende. Tarragona debería aprovechar esta palanca para dar a conocer todos los demás atributos que tiene. A la gente hay que hacerle la vida fácil. Si todo tienes que buscarlo y descubrirlo tú, corres un riesgo muy fuerte, porque hay mucha competencia por ahí. En Tarragona hay un montón de cosas que no tienen otras partes, pero no se difunden bien. Y lo que no se comunica es como si no existiera».

Un destino para todo el año

Es precisamente explotar este gran diferencial que posee Tarragona con respecto a otros destinos de playa lo que, en opinión de los cuatro periodistas, permitirá a la Costa Daurada y las Terres de l’Ebre dar el salto y convertirse en un destino no solo de verano, sino durante todo el año. «El polo de atracción y el potencial lo tiene; solo hace falta explicárselo a la gente para que venga a disfrutarlo», dice Adolfo. E Isabel se suma: «Es un lugar ideal para disfrutar de él durante todo el año, por esas cosas que tiene y que no encuentras en otros destinos. Y hay que tener en cuenta que con la pandemia, y sobre todo después del confinamiento y de estar tanto tiempo encerrados, tenemos ganas de salir todo el tiempo».

Esperanza, sin embargo, replica que «para los aragoneses es más un destino de verano, pues en invierno se van al Pirineo. Aunque –indica– durante la pandemia mucha gente ha descubierto Salou en invierno y le ha gustado».

En la desestacionalización de la temporada turística juega un papel fundamental el clima. Y este también es un punto que juega a favor de Tarragona. «El sol es la clave de bóveda», dice, en este sentido, el bilbaíno Adolfo, rápidamente secundado por Pablo. Ambos apuntan que «nosotros tenemos más cerca Cantabria y Asturias, que también son muy atractivas; pero allí llueve. Y uno no quiere arriesgarse a que llueva durante todas sus vacaciones. Sin embargo, Tarragona tiene un clima templado durante todo el año». Por su parte, Isabel apunta que «los valencianos en verano queremos dormir, y ni allí ni en Tarragona se puede por el calor y la humedad. Pero la Costa Daurada es un destino apetecible todo el resto del año».

Las amenazas

Pero no todos son parabienes para nuestro destino. Uno de los hándicaps, apuntan los cuatro, es la situación política. «El procés fue un punto crítico. Surgieron muchas voces que decían que no vendrían a Catalunya», coinciden. Y señalan que, no obstante, han seguido viniendo. «Lo tomamos como pasa con las cenas de Navidad; hay temas que es mejor no tocar y ya está», dice Esperanza.

Tampoco ayudan los peajes de la autopista, que hacen que venir a Tarragona resulta más caro que a otros destinos.

Y luego está la imagen de la marca. Adolfo dice que Cádiz se ha puesto de moda en el País Vasco «porque tiene cierto marchamo de calidad y distinción del que Salou, por ejemplo, carece, pues se identifica con un turismo más popular». En este sentido, Pablo incide en la necesidad de definir el modelo. «El Saloufest hizo mucho daño, yo no iría con la familia a un sitio donde no voy a poder dormir por la noche. Y es verdad que hay que ser justos y reconocer que la realidad ha cambiado, pero no la percepción ni la imagen; Salou se sigue asociando en el norte con fiesta y juerga juvenil».

Otra vez la necesidad de comunicar. «Porque la provincia de Tarragona es muchísimo más que playa y PortAventura. Pero todo esto hay que darlo a conocer, promocionarlo, venderlo. Porque hoy este mensaje no llega. Y es una pena, pues los encantos son enormes y muy variados», concluyen.

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