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Tarragona prevé remediar el caos en los parkings de las playas en 2016

Las quejas de los usuarios han dado sus frutos y la edil Ivana Martínez promete mejoras para el verano que viene. Aparcar cerca de las playas de Tarragona se ha convertido en un calvario
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Imagen de coches aparcados en diferentes direcciones, ayer, en el descampado de la Platja Llarga. Foto: Lluís Milián

Imagen de coches aparcados en diferentes direcciones, ayer, en el descampado de la Platja Llarga. Foto: Lluís Milián

Mediados de julio en Tarragona. La temporada estival empieza a alcanzar su punto álgido. La ola de calor lleva más de dos semanas con nosotros. La crisis económica tampoco quiere marcharse. No todos los tarraconenses disponen de una piscina. ¿Solución? La playa. Nuestras hermosas playas. De arena fina y dorada. Con la mar habitualmente calmada. El sol y el sonido de las olas como acompañantes de un momento único. Eso sí, después de hacerse hueco entre las toallas. Y las sombrillas. Y todo esto después de haber aparcado el coche. Idílica odisea que puede hacernos perder los nervios.

Nuestras playas son envidiables, los chiringuitos de todas ellas han mejorado muchísimo y ofrecen distintas actividades, como conciertos, monólogos o los famosos ‘vermouths electrònics’. Día a día miles de personas llegan a la arena para disfrutar de un día perfecto y totalmente gratuito. Pero se encuentran con muchas, muchas dificultades para estacionar su vehículo. Y ya no hablamos solamente de los fines de semana (cuando encontrar un hueco se convierte en algo parecido a encontrar trabajo), también de lunes a viernes es casi imposible en según qué sitios.

 

‘Playas céntricas’

Pongamos un ejemplo: martes, cinco de la tarde. Treinta grados. La Playa de la Savinosa parece una opción perfecta para combatir el calor y gozar de una tarde entretenida. «No creo que a estas horas haya mucha gente, además, es martes», comentarían los más optimistas. Error, craso error. Intentar estacionar el coche en el párking que se encuentra junto a la playa es algo inviable. E intentar hacerlo en las calles aledañas, la misma historia. «Este párking y en general esta zona no puede absorber la llegada de todos los usuarios de la playa. Si hoy ya es difícil aparcar, imagínate el fin de semana», comentaba Félix Soriano, un usuario habitual. Por otro lado, se debe resaltar lo que sucede cuando hay mucha gente con ganas de ir a la playa y no hay sitio para todos. Ciudad sin ley. Coches estacionados delante de vados, subidos encima de las aceras, aparcados de forma que la salida de otros vehículos parece complicada… «La gente que viene con prisa y sin paciencia no cumple los vados, y a los vecinos nos cabrea», exclamaba Enric Ustrell, vecino de la zona.

Historia similar sucede en la playa de la Arrabassada, aunque de un modo algo más relajado (parece). Misma hora, mismo día. La zona de aparcamiento del paseo está llena. Aparentemente el ambiente es menos tenso, pero es un espejismo. «El ayuntamiento no hace todo lo que está en sus manos para arreglar esta situación. Hay días que me paso entre 15 y 25 minutos para poder aparcar. La Arrabassada es una playa muy importante en la ciudad y sin embargo tiene un aparcamiento muy pobre», declaraba Manuela Herreros, usuaria de la playa de lunes a viernes. «Los fines de semana ni me acerco», sentencia irritada. Además, el incivismo a la hora de estacionar el vehículo se agrava. Jordi Rebenaque, trabajador en un supermercado de la zona, afirmaba que «la gente no respeta los vados. Si los coches aparcan mal se forman largas colas en esta calle y los autobuses municipales no pueden pasar». Además, comenta: «La policía pasa de vez en cuando pero todavía no he visto poner ninguna multa».

En la playa urbana por excelencia de Tarragona, El Miracle, se aprecia de nuevo una situación parecida. Aunque la mayoría de los asistentes deciden ir a pie por su cercanía, el número de coches sigue siendo muy alto. Demasiado para que el párking situado debajo de la famosa plataforma de hormigón pueda absorber la gran masa de vehículos que llegan a la zona. De nuevo, el incivismo se hace patente en el mal estacionamiento de vehículos a lo largo del paseo, aunque la presencia policial es visible (una sola patrulla, pero ya es más que en las otras zonas).

 

‘Más allá de la Savinosa’

Teóricamente, las playas cercanas al centro deberían tener menos afluencia de coches. Sólo teóricamente. Pero Cala Romana, la Platja Llarga y La Móra-Tamarit se llevan la palma. Aparcar se convierte en algo caótico. Imposible. Impracticable. Y utópico encontrar un hueco el fin de semana en hora punta.

Miércoles, once de la mañana. La Platja de La Móra no presenta ningún problema para aparcar, sorprendentemente. El párking que se encuentra justo al lado de los restaurantes no está lleno, todavía. Eva, Marco y Nerea, una agradable familia de la ciudad Condal que se aloja en uno de los campings, confirman que «se forman colas cada fin de semana». Otra vez las quejas hacen referencia a la poca capacidad que tienen los lugares habilitados al lado de las playas para aparcar. «Los parkings no satisfacen toda la demanda que hay y por ello los conductores aparcan donde les da la gana. No se cumple con la normativa», sentencian.

En la Platja Llarga encontramos varias posibilidades para estacionar nuestro vehículo. En la zona cercana al Club de Vela, los usuarios disponen del solar situado detrás de la Cruz Roja, la zona de las moreras y la carretera. En efecto, la carretera se convierte en un párking más los fines de semana, hecho que crea colas y dificulta la entrada y la salida de vehículos. «Llego temprano cada día y tengo sitio para aparcar. Pero cuando me marcho, aparecen los problemas. Más de una vez me he quedado sin poder salir por culpa de los coches mal estacionados en la carretera», exclama Salvador Montalbán, trabajador de la zona. Por otro lado, cabe decir que el estado del solar ha despertado quejas entre los usuarios porque tiene muchos baches y eso todavía hace más difícil circular con fluidez. «El ayuntamiento podría alisarlo», sentenciaba el mismo Montalbán.

La otra zona de aparcamiento, que sirve también a los usuarios de Cala Romana, es el párking del Tennis Tarragona. Los reusenses Jordi y Rosa deciden acercarse a la playa en moto. Una gran opción. «Con la moto podemos aparcar mucho mejor y mucho más rápido». Afirman también que aunque el párking estuviera lleno en ese momento, «entre semana está muy bien para aparcar y los accesos son relativamente correctos».

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