Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Tarragona: profesoras con una maleta cargada de experiencias

Educación. Docentes del Institut Tarragona viajan a distintos países de Europa para formarse y tomar ideas. Ahora ponen en marcha un proyecto de plurilingüismo

NORIÁN MUÑOZ

Whatsapp
Elena Palmero en una clase de 1º de ESO donde mezclan biología, matemáticas e inglés. FOTO: Alba Mariné

Elena Palmero en una clase de 1º de ESO donde mezclan biología, matemáticas e inglés. FOTO: Alba Mariné

En la clase de alemán de 3º de ESO del Institut Tarragona los alumnos están liados frente a los ordenadores. Buscan presupuestos y coordinan horarios de vuelos, hoteles, restaurantes... El ejercicio de este día consiste en planificar un supuesto viaje de fin de semana para su profesora, Carmen Torres, y se lo están tomando muy en serio. De tanto en tanto se levantan a preguntarle si le gusta cierto tipo de comida, o si prefiere primera clase o turista.

Así, sin darse cuenta, están a la vez ejercitando el idioma (les ayuda una alumna alemana de la URV en prácticas) y están usando competencias de la asignatura de tecnología.

Es un ejemplo de algunas de las ideas que se han traído las seis profesoras que este verano se han estado formando en Italia, Irlanda, Inglaterra y Finlandia gracias a un proyecto europeo Erasmus KA1. El plan lleva por título UPA: «Un paso adelante en el plurilingüismo a través de la europeización».

El sistema finlandés

Torres, quien además de su profesora es responsable de proyectos internacionales del instituto, relata que en su caso la experiencia consistió en un viaje de observación para ver cómo funciona el sistema educativo finlandés.

Una de las cosas que más le impresionó fue el prestigio social que tienen los docentes en aquel país. Apunta que allí solo entre el 3% y el 10% de quienes aspiran a formarse como profesores lo consiguen. «Solo los mejores acaban dedicándose a la docencia. Y que conste que es por vocación, porque no tienen unos sueldos especialmente altos», señala.

También le llamó la atención la libertad que tienen los maestros para organizar sus clases, para experimentar con formas de aprender. Además, le sorprendió el hecho de que ven las asignaturas no como cápsulas cerradas, sino como algo permeable.

Un herbario multilingüe

Otro ejemplo de esa colaboración entre asignaturas es el que se está viviendo, a esa misma hora, en una clase de primero de ESO. Los alumnos están preparando un herbario, aunque la peculiaridad en este caso está en que toda la comunicación es en inglés.

Las indicaciones se las da la profesora de biología, Elena Palmero, aunque lo cierto es que no es una clase al uso de esta asignatura, porque los chicos también están catalogando las formas de las hojas y midiendo las áreas, con lo que también están haciendo matemáticas. Y es que la actividad ha sido planificada conjuntamente con la profesora de mates, Neus Boqué.

Palmero estuvo formándose este verano en Dublín en técnicas que les ayudarán a introducir el inglés en las distintas asignaturas. Uno de los aspectos que más le gustó es que, gracias a esta experiencia, todos los alumnos se benefician del hecho de aprender en otro idioma, independientemente de su nivel. «Esto no es algo solamente para los que saben mucho inglés», recalca.

Tecnologías mediante

Marta Prat, profesora de inglés, estuvo en Brighton, Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de ponerse al día en tecnologías y pensar en cómo adaptarlas a las necesidades educativas de cada alumno. Algunas de las cosas que vio las ha ido introduciendo en clase, como un código QR para escanear con el teléfono móvil y que lleva a la página web donde están los criterios de evaluación de su asignatura.

Silvia Millán, profesora de tecnología, también estuvo en Dublín y se trajo algunas ideas concretas, como usar el portafolio digital a modo de cuaderno de notas enriquecido con vídeos y todo tipo de materiales.

Anna Ayza, profesora de Visual y Plástica, viajó a Florencia, donde se convirtió, durante unos días en alumna para experimentar nuevas técnicas y ejercicios que aplicar, a su vez, a sus alumnos. Está entusiasmada, pero reconoce que preparar estas clases implica muchas horas de planificación.

En resumen, los frutos de un verano de aprendizajes por Europa ya se comienzan a verse en el Institut Tarragona.

Temas

Comentarios

Lea También