Tarragona sale a la calle y da oxígeno al comercio

Éxito. Ya se han descargado más del 90% de bonos comerciales 
y las actividades de ayer llenaron de vida el centro de la ciudad

GERARD CAÑELLAS

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El espectáculo itinerante del Zeppelin era uno de los platos fuertes. FOTO: Pere Ferré

El espectáculo itinerante del Zeppelin era uno de los platos fuertes. FOTO: Pere Ferré

El centro de Tarragona tenía ayer un aspecto muy diferente del que nos tiene acostumbrados. Si habitualmente las calles como la Unió o la Rambla Nova suelen estar vacías pese que en su momento habían sido los ejes comerciales por excelencia de la ciudad, ayer la imagen fue muy diferente, sobretodo por la tarde, y recordaba a los que fueron los mejores años para las tiendas de la zona.

¿El motivo? La campaña de bonos comerciales impulsada por el actual gobierno, desde la concejalía de Comercio, que está triunfando. En cuestión de cinco días ya se han descargado más de 90.000 bonos, o dicho de otra forma, más de 9.000 personas han descargado sus 10 bonos. Con cada uno de ellos consiguen un descuento de 5 euros en los establecimientos adheridos a la iniciativa. Por otro lado, la idea de cortar la mitad de la Rambla y la calle Unió al tráfico y destinarlas a los peatones, con actividades para grandes y pequeños, hizo que Tarragona saliera ayer a la calle y revitalizara al comercio del centro de la ciudad.

De hecho, los negocios son, sin duda, los que están más contentos con la campaña. Gerard Figueres, propietario de Les Mitges, en la calle Unió, celebraba que «está siendo todo un éxito, está funcionando mucho y ayer ya hicimos bastantes ventas gracias a los bonos», y añadía que «es una gran aportación para el pequeño comercio, porque además con el descuento incrementa el ticket medio, es decir, que la gente aprovecha y compra más de lo habitual».

Por su parte, Melcior Bustos, propietario de El Lloro de la Negrita, en la calle Governador González, comentaba que «estamos encantados, por muchos motivos, pero sobretodo porque tenemos un feedback muy bueno con el cliente, al que asesoramos sobre el funcionamiento de la campaña, y eso siempre refuerza el vínculo con la gente. Éxito económico y de vínculo con la ciudad». Con todo, los comerciantes reclaman que tanto los bonos como las actividades en las calles peatonalizadas sean iniciativas que se vayan repitiendo periódicamente.

Gente paseando por la calzada de la Rambla ayer por la mañana. FOTO: Pere Ferré

Quien también disfrutó mucho ayer en la ciudad fueron los propios tarraconenses, sobretodo los más pequeños, muchos de los cuales a las 11 de la mañana ya corrían y saltaban por los hinchables situados en la Rambla. Paseando por ella con su mujer y sus hijos, Jordi Brescolí, comentaba que «cualquier propuesta para que la gente pasee más por el centro de la ciudad me parece muy buena, sobretodo ahora que el comercio se está llevando a los centros comerciales y aquí cierra todo». No obstante, defendía que «el Ayuntamiento debe hacer más, dar ayudas a los empresarios y facilitar que el centro vuelva a ser el eje comercial que fue, porque ahora es un verdadero desastre».

Asimismo, Brescolí se mostraba contento con las actividades para los más pequeños y espera que se hagan más a menudo. La jornada de ayer había comenzado con una cata de avellanas en la Plaça dels Carros, y la mañana terminaba con una prueba simultánea de ajedrez en la Plaça de la Font. Por la tarde, las calles se veían más llenas y los niños y niñas se divirtieron muchísimo con el Zeppelin, que voló desde la Imperial Tarraco hasta el Balcó del Mediterrani. La Plaça Corsini también tuvo mucha actividad durante todo el día, y a las 18 horas acogió la Diada Castellera del Comerç, con la Colla Jove Xiquets de Tarragona y la Colla Castellera de Sant Pere i Sant Pau.

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