Tarragona se suma a la psicosis del apagón y se queda sin camping gas y hornillos

Ferreterías y comercios tarraconenses se quedan sin cocinas de gas, bombonas o linternas por un miedo infundado a un ‘blackout’. «No viene solo gente mayor», explican en las tiendas

Raúl Cosano

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Cocina de gas y bombonas en la ferretería Yosmar, de Sant Pere i Sant Pau. Son algunos de los productos más demandados.   Foto: Pere Ferré

Cocina de gas y bombonas en la ferretería Yosmar, de Sant Pere i Sant Pau. Son algunos de los productos más demandados. Foto: Pere Ferré

«Tenemos el stock agotado, ha habido un incremento muy importante, y la gente sigue preguntando, es una barbaridad», explica Pilar Burgos, responsable de la ferretería Niubó, en Sant Pere i Sant Pau. «Ha aumentado la demanda de camping gas y hornillos y los proveedores no dan abasto, así que estamos a la espera de recibir más», indica Gemma Fernández, administradora de Ferreteria Tarragona, que ha notado esta tendencia, junto al otro establecimiento del negocio, ubicado en el polígono Agroreus.

Cocinas portátiles con fogones, bombonas o linternas de camping a pilas también se están vendiendo de forma desmesurada, configurando una suerte de kit de supervivencia de unos productos que hasta ahora tenían un mercado muy concreto y estacional. Tras esta fiebre, se esconde el miedo a un apagón eléctrico completamente infundado, según los expertos. Aun así, el temor ha cundido. «Viene gente de todo tipo, no solo personas mayores, también de mediana edad. Preguntan si creemos que esto puede pasar. Les decimos que no se puede apagar todo de repente, que es muy raro que pase eso, pero aun así la gente está preocupada, notas el nerviosismo y esa idea de ‘lo compro por si acaso’. Es igual que con las mascarillas al principio de la pandemia», añade Gemma Fernández.

«Ya no nos queda nada»

«Ha habido un boom de unos productos que yo vendía solo de vez en cuando. Ahora mismo nos queda simplemente algún regulador de butano, pero nada de hornillos ni de camping gas. La gente viene porque lo oye por la tele, pero les decimos que no va a pasar nada», admite Pilar Burgos. Ahmed, responsable de la ferretería Yosmar, en Sant Pere i Sant Pau, reconoce la falta de stock: «Se ha agotado todo, las cocinas con gas, las linternas también se han vendido muchísimo. Hemos encargado más. La gente dice que quiere prepararse, que tiene todo de luz en cas y no se fía». También en la ferretería Tarraco han notado un incremento de la venta de camping gas o fogones, «además de luces y todos los derivados, y todo lo que puede hacer falta para cocinar».

En la ferretería Reus Optimus ha ocurrido lo mismo. «Hemos notado un incremento muy grande de las cargas de gas, para la gente que ya tenía, además de cocinas y hornillos. En linternas no ha habido tanto incremento, pero sí en las pilas, que se han comprado mucho más», reconoce Ramón Varela, el dueño. Por el momento, aún quedan este tipo de productos en la tienda, «aunque es probable que nos quedemos sin suministro si seguimos así, porque ya desde la fábrica se han vendido 100.000 botellas de gas». Varela sostiene que «viene gente de todos los perfiles, pero muchas personas de mediana edad» y detecta una explicación en esos temores de los clientes: «Yo creo que en el fondo es todo un bulo pero está sucediendo porque con la Covid-19 la gente también pensó que no iba a pasar nada y luego mira... Todo eso influye».

El miedo a esa caída de suministros tiene poca base, aunque no es fortuito. Todo se debe al hecho de que el gobierno de Austria está preparando a su población ante un gran apagón eléctrico en caso de que haya un fallo en el suministro energético europeo. De esta forma, el país está tratando de concienciar a sus habitantes ante la próxima crisis que, en palabras de la ministra de defensa austriaca, Klaudia Tanner, «es un peligro real». Austria se posiciona previsora ante los problemas que amenazan a Europa Central, y las Fuerzas Armadas del país han pronosticado un apagón eléctrico por tiempo indefinido. En palabras de Tanner, «la cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo».

«Retórica catastrofista»

La noticia de esa situación, que en realidad es muy poco equiparable a la de Catalunya y España, se ha combinado con otros factores que han desembocado en esta psicosis. Así lo relata Roger Medina, economista y analista del Institut Ostrom: «El rumor viene por las noticias de Austria, que además no ha planteado un problema a corto plazo, sino que lo ha hecho más de cara a futuro, planificando qué pasaría con la estructura militar». Hay otros condicionantes para ese imaginario colectivo. «Esto va asociado a la escalada de los precios de la energía y también a la falta de suministro de algunos productos. Todo eso hace emerger toda esta retórica catastrofista».

No solo los expertos niegan esta posibilidad. La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha descartado con rotundidad el escenario de un gran apagón en España. Según Ribera, el suministro de electricidad «está garantizado». La estructura de generación eléctrica en España es «muy potente» y prácticamente duplica la demanda en momentos pico. El sistema energético español, según detalló la ministra, «es casi una isla, el riesgo de un tipo de apagón por una caída del sistema en terceros países es muy limitado y hay capacidad poner un cordón sanitario en caso de que eso ocurriera». Además, Red Eléctrica de España (REE) también ha insistido en que no existe «ningún indicio objetivo» que haga pensar que pueda producirse un apagón en Europa, incluida España.

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