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Tarragona teme perder el liderazgo y Reus defiende la cocapitalidad sanitaria

Los planes del Govern generan dudas en ambas ciudades. Desde el Joan XIII ven peligrar su estatus de gran hospital de referencia, mientras en Reus crecen las incógnitas sobre el futuro de su potente grupo de empresas sanitarias

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El hospital Joan XXIII ha estrenado recientemente cuatro quirófanos de cirugía mayor ambulatoria. Foto: Lluis Milián

El hospital Joan XXIII ha estrenado recientemente cuatro quirófanos de cirugía mayor ambulatoria. Foto: Lluis Milián

F. GRAS- C- POMEROL

Tarragona mira desde lo lejos, con recelo y con prudencia, que la Generalitat de Catalunya se haga cargo de la gestión del Hospital Sant Joan de Reus. Varias fuentes consultadas perciben con temor que la noticia tenga efectos negativos sobre el Joan XXIII. Sobre todo en lo que se refiere a su pérdida de liderazgo como centro hospitalario de mayor categoría en detrimento del de Reus. Voces procedentes del propio Ayuntamiento de Tarragona señalan que, a partir de ahora, las inversiones en el hospital del Baix Camp serán superiores.

El modelo centralista que se defiende desde Tarragona no se contempla de igual forma desde el resto de la demarcación. Tampoco desde Reus, donde siempre se ha apostado por los enormes beneficios para los ciudadanos que comportaría una bicapitalidad sanitaria. En una entrevista concedida al Diari, la concejal de Salut de Reus, Noemí Llauradó, apoyaba la fórmula del conseller Comín de crear una región sanitaria del Camp de Tarragona.

Ésta pasaría por la implantación de un gran hospital con dos sedes: una en Reus y otra en Tarragona. Para Llauradó, ambos municipios y sus ciudadanos salen reforzados, ya que cada centro hospitalario se especializaría todavía más en sus campos punteros ofreciendo una atención sanitaria de máxima calidad. Quizá el caso más evidente en el Hospital Sant Joan de Reus sea el área de Oncología, donde hace años que se atienden a pacientes de toda la demarcación.

En cambio, desde la oposición en el Ayuntamiento de Reus, el PSC ya se ha pronunciado asegurando que la ciudad perderá peso en el mapa sanitario catalán. Según esta visión, que también comparten algunos profesionales, la pérdida del control sobre el Hospital de Sant Joan, que es la cabecera de la red de empresas sanitarias públicas gestionadas desde Reus, puede ser el principio del fin de la influencia y el papel determinante que desempeñaba el grupo sobre la gestión de la salud en el territorio.

Y es que la creación de un consorcio Generalitat-Ayuntamiento de Reus genera dudas no sólo sobre la aportación económica que realizará el Govern a partir de 2018, sino también respecto al futuro del Grup Salut creado bajo el paraguas de Innova.

El Grup Salut es el organigrama de sociedades municipales ideado en su día para gestionar todo tipo de servicios sanitarios en la demarcación. Por lo tanto, a nadie se le escapa que ha llegado la hora de su revisión.

Sagessa y Gecohsa, sociedades públicas que promueven y gestionar servicios asistenciales y hospitalarios, son los casos más evidentes. Gecohsa, como gestora del Hospital Comarcal de Móra d’Ebre, seguramente será la primera en cambiar de modelo tras las profundas divergencias aparecidas últimamente.

El resto de sociedades municipales que conforman el Grup Salut son el Centre MQ Reus, Ginsa (Gestió Integral Sanitària i Assistencial AIE) y el Laboratori de Referència. Cómo quedará todo este organigrama y qué papel jugará la Generalitat en todo ello es una pregunta que también se hacen las distintas fuentes consultadas.

‘No son buenas noticias’

«Reivindicamos que esta actuación del Govern no vaya en detrimento del hospital Joan XXIII y que su categoría siga siendo la misma», comenta la regidora de Serveis a la Persona del Ayuntamiento de Tarragona, Ana Santos, quien añade que «esto significará que la Generalitat repartirá los recursos destinados en el territorio. Sospechamos que, una vez más, nos veremos afectados y las promesas seguirán siendo humo».

Santos asegura que el Ayuntamiento seguirá luchando para no perder la capitalidad sanitaria, «ya que no nos podemos permitir perder parte del pastel». La regidora està dolida porque «el Hospital de Reus recibe muy buenas noticias y nosotros no». Los tarraconenses ven las intenciones de la Generalitat para el 2018 como una amenaza para sus equipamientos e inversiones.

La realidad es que, entre los mismos profesionales que piden transformar los hospitales en uno de solo, existe el miedo a perder la capitalidad. «El Hospital Sant Joan de Reus es un hospital sobredimensionado, que ahora tenemos que pagar entre todos», comenta la médica del Joan XXIII, Tani Francesch, quien añade que «se debe buscar la manera de optimizar los recursos, pero teniendo claro que el hospital de referencia es el de Tarragona».

Por otro lado, los sindicatos sanitarios del Hospital Joan XXIII de Tarragona entran en la discusión y aseguran que, hasta que el hospital Sant Joan no esté gestionado por el Institut Català de la Salut (ICS), «no jugaremos con las mismas reglas y, por lo tanto, el Joan XXIII es el hospital de referencia, porque es totalmente público», comenta Agustí Aragonés, del sindicato CGT del Joan XXIII.

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