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Tarragona ultima la primera fusión de empresas municipales

EMT y Aparcaments completarán en cien días el proceso de integración para simplificar la estructura empresarial del Ayuntamiento. Espimsa y EMDE podrían centrar la segunda fase

Octavi Saumell

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Un bus de la EMT, ayer, pasando por debajo de un cartel de un parking de Aparcaments Municipals. FOTO: ALBA MARINÉ

Un bus de la EMT, ayer, pasando por debajo de un cartel de un parking de Aparcaments Municipals. FOTO: ALBA MARINÉ

El Ayuntamiento de Tarragona culminará en cien días la primera fase de la fusión de empresas municipales. Así lo asegura al Diari el concejal de Serveis Centrals, Jordi Fortuny (ERC), quien anuncia que la integración de Aparcaments Municipals (AMT) en la EMT será una realidad este próximo mes de julio. De esta forma, se completará un proceso que se inició en noviembre de 2019 y que no ha estado exento de problemas, después de que la operación se viera afectada por la paralización ocasionada por la pandemia de la Covid, así como por el hacker que a principios de 2020 provocó la pérdida de toda la contabilidad de la firma que gestiona la mayoría de parkings soterrados públicos.

«Hemos estado meses intentando recuperar los datos. De hecho, el Ayuntamiento entregó tarde sus cuentas anuales porque nos faltaban las de Aparcaments», indica el segundo teniente de alcalde, quien detalla que, a día de hoy, se están ultimando las auditorías de ambas firmas.

10,6 millones de euros

La primera fase del proceso de simplificación de la estructura empresarial del Consistorio se centra en las dos firmas que gestionan la movilidad de la ciudad. Así, mientras que la EMT se ocupa del transporte público –con el autobús municipal–, Aparcaments tiene los siete parkings cerrados –Saavedra, Torroja, Avinguda Catalunya, Joan XXIII, Rambla Lluís Companys, Imperial Tarraco y Francesc Bastos–, además de las plazas de estacionamiento regulado en la vía pública, con las zonas azules, verdes y naranjas, generando en total un volumen de negocio de 5,6 millones de euros hasta la pandemia. Asimismo, de cara a la futura unificación no se descarta «ampliar el objeto social», según indica Fortuny, quien también es presidente de la EMT y que todo parece indicar que mantendrá el cargo, con la vicepresidencia para la actual máxima representante de la AMT, Patricia Botez.

El objetivo de la unificación es la «optimización de recursos», según remarca Fortuny, quien especificó que el ahorro que se generará vendrá de la mejora «de los sistemas informáticos, de gestión y de contabilidad», pero no del capítulo de personal. «No habrá ni EREs ni nada raro. La plantilla no debe sufrir», recalca. Asimismo, la fusión dará a la futura compañía «un mayor equilibrio patrimonial», un hecho que se espera que permita reducir la aportación que actualmente realiza el Ayuntamiento a ambas firmas. Durante este 2021 el Consistorio tiene previsto aportar 10,6 millones de euros a la EMT, en unas cuentas en las que ya no se prevé transferir nada a Aparcaments.

Asimismo, una vez confirmada la primera fase del proceso de unificación, la segunda podría dejarse unos meses en stand by. Sin embargo, fuentes municipales indican que el proceso podría implicar a la Empresa Municipal de Desenvolupament Econòmic (EMDE) con Espimsa, que gestiona los mercados municipales.

Aval de la oposición

El proceso de fusión empresarial está bien visto por la oposición. «Ambas empresas deben ser el organismo instrumental para implantar un nuevo plan de movilidad, que ahora mismo está caducado», afirma la portavoz del PSC –Sandra Ramos–, quien añade que «se está siguiendo el camino que inició el gobierno de Ballesteros». Desde Ciutadans, Lorena de la Fuente apoya el proceso «siempre que aporte la optimización de recursos, más eficiencia y eficacia y no perjudique a los trabajadores».

Dídac Nadal (Junts) –que preside Espimsa– cree que «si fusionar debe servir para aumentar la eficacia y reducir el gasto no hay motivo para no estudiarlo», mientras que Eva Miguel (CUP) propone que la compañía resultante se denomine «Empresa Municipal de Mobilitat Sostenible», y que «asuma la gestión de la grúa», un servicio que la CUP considera que «debe municipalizarse».

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