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Tarragona ve en el turismo la oportunidad para salvar el comercio

El espectacular crecimiento en materia de cruceros representa una bocanada de aire fresco para un sector que está muy tocado

Núria Riu

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En la Part Alta los nuevos negocios mayoritariamente están vinculados a la actividad turística y restauración. FOTO:  Pere Ferré/dt

En la Part Alta los nuevos negocios mayoritariamente están vinculados a la actividad turística y restauración. FOTO: Pere Ferré/dt

Durante esta temporada, 51.390 cruceristas han llegado al Port de Tarragona. El 57% de estos aseguraron haber comprado y se calcula que el gasto medio que realizan en tierra es de 65 euros, por lo que el impacto económico que se atribuye a esta actividad prácticamente llega a los 4 millones de euros. Son algunos de los datos que daban a conocerse esta semana, tras la reunión de la Taula de Creuers de Tarragona, y en la que los diferentes agentes salieron con un discurso unánime: aquí hay una oportunidad para el comercio. 

El turismo, y en concreto los cruceristas, ¿se ha convertido en el último salvavidas al que puede aferrarse el pequeño comercio a medio plazo, para volver a sentir que ejerce un papel relevante? ¿Está preparado el sector para dar una respuesta satisfactoria? Son algunas de las preguntas en el aire.

Acogida a la ciudad
Anticipándose al nuevo escenario que abren los cruceros, el año pasado se constituía la Zona d’Acolliment de Creueristes (ZAC), a la que se han asociado 81 establecimientos de la Part Alta y el centro. Cuando los turistas llegan a puerto reciben un mapa en el que están indicadas las tiendas, mientras que los comerciantes asociados reciben información previa sobre las horas en que los cruceristas estarán en la ciudad, procedencia, edades e idiomas. 

Cada establecimiento decide si abre o no los domingos

Esta relación «obliga» a los comerciantes a estar formados en cuanto a idiomas, tax free, actividades culturales que se hacen en la ciudad, entre otros elementos.

Tarragona se inspiró en el modelo implantado en Cartagena y Motril, ciudades ambas en las que el turismo de cruceros está mucho más consolidado. Para la concejal de Comerç, Elvira Ferrando, «tal y como indica su nombre el papel de estos establecimientos es de acogida, que los visitantes se sientan cómodos».

Entre los compromisos está también abrir durante los domingos y festivos, cuando las tiendas, más allá de la Part Alta, están cerradas. Este año, de los 37 barcos que han llegado tan solo cuatro lo hicieron en domingo, y cada establecimiento decidió su política. «Los que se adhieren tienen la obligación, no podemos obligarlos», justifica Ferrando.

El presidente de la Via T, Salvador Minguella, reconoce que para los comerciantes abrir los domingos «es un esfuerzo adicional». «Aquí cada uno hace lo que quiere, es lo mismo como los mediodías. Yo al final decidí no cerrar y hay mucha gente que te entra a partir de las 13.30. Al final repercute en las ventas. No podemos pretender seguir vendiendo sin hacer nada por nuestra parte», argumenta. La decisión fue individual, aunque mayoritariamente los comerciantes optaron por no subir la persiana. 

Crecimiento lento
El presidente de esta asociación comercial está convencido de que el sector debe empezar a mirar el turismo como una oportunidad. «Quizás la cosa no es tan rápida como quisiéramos, pero está claro que el turismo suma y debemos buscar cosas que sumen», argumenta. Pensando en esta oportunidad, algunos comerciantes ya no contratan a nadie que no hable idiomas.

El presidente del Port de Tarragona, Josep Andreu, lo decía esta semana en la rueda de prensa en la que se presentó el balance de la temporada: «Si queremos seguir creciendo, el comercio debe estar preparado, debemos seguir trabajando en este sentido». 

Los datos ponen de manifiesto que el 57% de los cruceristas que llegaron este año compraron, mientras que el año pasado esta cifra fue del 48%. Pero aún hay margen para seguir creciendo. Así lo defiende otro de los actores que como es la Cambra de Comerç de Tarragona. 

El director gerente de la Cambra, Daniel Martín, es el representante de este organismo en materia de cruceros. Considera que «el turismo acaba siendo un gancho muy importante para el comercio. Está claro que es una gota que suma y debemos seguir trabajando para que esta gota se convierta en un chorro». Por ello, ya avanza que es imprescindible que los agentes que han participado en la ZAC se sientan de nuevo para evaluar el retorno que han obtenido esta temporada y pensar ya en introducir mejoras de cara al año que viene. «Tenemos que estudiar cómo lo seguimos potenciando, si es necesario apostar por una formación específica o qué podemos hacer para seguir creciendo», argumenta el representante del ente camaral.

Los souvenirs son los objetos más comprados, seguido de la ropa

Buenas previsiones
Las cifras están encima de la mesa. De cara al año que viene se prevé que el número de cruceristas se incremente otro 55% hasta las 80.000 personas. Y, ¿qué compran estos visitantes? El estudio que ha elaborado el Observatori del Turisme de la Costa Daurada recoge que un 38% de las compras son souvenirs, seguido de la ropa (19,7%) y snacks, bares y cafeterías (8,2%).

Con estos datos, la concejal de Comerç se muestra optimista. «Si consideramos el mismo porcentaje de personas que se queden en Tarragona que hemos tenido este año vemos que, con las previsiones del año que viene, el número de clientes potenciales es de 54.000 personas». Con estas cifras, Ferrando se muestra convencida de que la ZAC será el revulsivo que «dinamizará la zona centro», un espacio al que, de cara al año que viene, añade el Mercat Central. «Debe ser el punto neurálgico», argumenta.

Entre los retos: conseguir un valor añadido y poder captar los clientes de antemano 

¿Valor añadido?
Más allá de los números, hay algunas reflexiones necesarias que deberán abordarse en los próximos meses. ¿Habrá un modelo comercial detrás? ¿Cómo buscará diferenciarse el comercio de Tarragona para competir con ciudades como Marsella, Palma o Civitavecchia (el puerto de Roma) que son otras de las ciudades en las que se paran algunos de los cruceros que llegan a la ciudad? ¿Puede captarse la atención de los futuros clientes antes de que lleguen a puerto?

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