Tarragona volverá a cobrar en octubre la tasa de las terrazas a bares y restaurantes

El alcalde Ricomà anuncia que el consistorio no prorrogará la actual bonificación, que finaliza el 30 de septiembre. El sector cree que «es vital» que la ayuda se prorrogue para evitar cierres

OCTAVI SAUMELL

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Los bares y restaurantes no pagan la tasa de terrazas desde el pasado mes de marzo. Desde entonces se han peatonalizado algunas calles. FOTO: ALBA MARINÉ

Los bares y restaurantes no pagan la tasa de terrazas desde el pasado mes de marzo. Desde entonces se han peatonalizado algunas calles. FOTO: ALBA MARINÉ

El Ayuntamiento de Tarragona no prorrogará la actual bonificación de la tasa de las terrazas que bares, cafeterías y restaurantes tienen en vigor hasta el próximo 30 de septiembre. Así lo asegura al Diari el alcalde, Pau Ricomà (ERC), quien avanza que –a pocos días para que expire esta gratuidad iniciada el pasado mes de marzo– «no es nuestra intención alargar más» la gratuidad en la ocupación de la vía pública permitida a lo largo de los últimos seis meses.

El pasado 17 de marzo, durante la primera semana del Estado de alarma decretado a raíz de la crisis sanitaria por la Covid-19, el gobierno municipal (ERC-Comuns) comunicó la decisión de que «no se cobrará las tasas de terrazas y ocupación de vía pública a los bares y restaurantes durante el período que dure la prohibición derivada de la declaración del Estado de alarma. Tampoco deberán pagar la tasa de la basura todos los establecimientos que han tenido que cerrar debido al estado de alarma decretado», afirmó en ese momento el Consistorio en un comunicado de prensa.

La situación de excepcionalidad duró hasta el pasado 22 de junio, cuando se inició la «nueva normalidad». En ese momento se decidió prorrogar la bonificación hasta el 30 de septiembre, debido a la limitación de aforo con la que los establecimientos pudieron reactivarse y que aún está en vigor, tanto por lo que se refiere a la capacidad en el interior de los locales y en la calle como en el horario permitido de apertura. Así, los negocios tienen restringido por decreto estatal tener más de un 50% del aforo que podrían por licencia, mientras que deben cerrar a la una de la madrugada, no pudiendo aceptar nuevos clientes a partir de medianoche.

«Este verano han trabajado»

Ahora, a pocos días para que expire la bonificación, Ricomà reivindica que «lo que importaba era ayudar a un sector en el que trabaja mucha gente, y lo hemos hecho. Si hacemos la comparación sobre lo que ha hecho el Ayuntamiento de Tarragona respecto a otros municipios, creo que aguantamos sobradamente», afirma.

De hecho, el máximo responsable municipal resalta que «en general, el sector ha trabajado bastante» durante este verano, «incluso con terrazas nuevas», a raíz de la peatonalización que se avaló en nueve tramos de calles de la ciudad. «En su momento asumimos las críticas, y creo que el sector ha valorado bien todo lo que hemos hecho», resalta el líder republicano.

Precisamente, por lo que se refiere al cierre parcial de calles, el alcalde asegura que en sus planes «está el hecho de que los ciudadanos ganemos espacio», pero puntualiza que «queremos hacerlo de una manera ordenada, y no como una respuesta a una necesidad como hicimos», de forma que, en paralelo, se lleven a cabo «actuaciones urbanísticas».

«Deben prorrogarse»

El presidente de la Associació d’Hostaleria de Tarragona, Javier Escribano, no tira la toalla y espera que finalmente el Consistorio prorrogue la ayuda. «Es vital que se prorrogue y que se den más facilidades. Necesitamos continuar con la medida, ya que solo con el aforo interior limitado no se compensa», afirma el representante del sector, quien indica haber mantenido «contactos» con la concejal de Domini Públic, Cinta Pastó (ERC), sin haber recibido aún ninguna contestación.

«De hecho, aparte de mantener la actual bonificación deberían incluso autorizar el cerramiento de las terrazas para poder estufas y poder trabajar en invierno», resalta Escribano, quien teme unos meses de otoño e invierno complicados debido al hecho de que «en verano no hemos podido ahorrar para esos meses, en los que principalmente solo se trabaja durante los fines de semana».

El posicionamiento del equipo de gobierno solo es avalado por la CUP, que pese a «estar de acuerdo con la peatonalización de las calles» pide que esto «sirva para mejorar la calidad de vida en las plazas y calles, y no solo para mercantilizar el espacio público», según afirmó Laia Estrada.

Por contra, Berni Álvarez (PSC) se mostraría partidario de alargar la gratuidad actual «como mínimo, hasta final de año» y «en ese momento, estudiar la situación en la que nos encontremos por la pandemia». El edil socialista recuerda que «los espacios al aire libre son más seguros que los interiores en cuanto a contagios» y apostaría por «peatonalizar el primer tramo de la Rambla Nova». En la misma linea se expresa Rubén Viñuales (Cs), quien afirma que «obviamente» la ayuda «se tiene que alargar mientras sigan en vigor las medidas restrictivas de aforo. Debemos ayudar a este sector tan castigado», recalcó.

Dídac Nadal (Junts) exige al gobierno local que «haga lo posible para ayudar y apoyar a todos los sectores afectados por la crisis sanitaria», y pide «ampliar las zonas destinadas a los peatones». Finalmente, José Luis Martín (PP) cree que la gratuidad «debería extenderse hasta el 30 de septiembre de 2021, pero sobre todo Ricomà debería hablar con el sector y ayudar con los recursos necesarios a todos los que se han visto perjudicados durante estos meses».

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