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Tarraco Viva recuperará la vida cotidiana en una calle de Roma

De día suciedad, ruido y bullicio. De noche, botellón, prostitución y delincuencia

Núria Riu

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El Recinte firal del Palau de Congressos se transformará en una calle romana. Foto: Pere Ferré

El Recinte firal del Palau de Congressos se transformará en una calle romana. Foto: Pere Ferré

En las calles de la mayoría de ciudades de la época romana se encuentran restos de templos, foros, palacios y demás monumentos en los que la alta curia desarrollaba su actividad. Se conoce a la perfección lo que comían, las trifulcas políticas y sociales y los lujos de los banquetes y bacanales. Pero, ¿y el resto de los mortales? ¿Qué hacían?

El ejercicio que plantea Projecte Phoenix en esta veinte edición de Tarraco Viva pretende dar a conocer la vida de los romanos de a pie. «Qué pasaba cada día en sus casas, qué comían, cuáles eran sus expectativas», argumenta el presidente del colectivo, Enric Seritjol.

Para ello, el Recinte Firal del Palau de Congressos se transformará en una calle romana en la que, en un doble espectáculo, se presentará la vida de día y de noche. «Es la dicotomía. Cuando oscurecía se desataba todo. Era una ciudad en la que no había luz, con los peligros que esto comporta. Había ladrones, prostitución tanto masculina como femenina y se hacía botellón, protagonizado por lo que hoy se considerarían pijos», sigue relatando.

Una grada para el público desde la que podrá contemplarse una calle, con la entrada de una domus, una taberna, una oficina de reparto de trigo y un lares compitales (los elementos protectores de los cruces de caminos) conforman la escenografía de un espectáculo en el que participan una sesentena de personas.

Los centros cívicos acercan a miles de personas al festival

Projecte Phoenix se creó en 1999 aunque su primera participación en el festival fue a partir del año siguiente. Enric Seritjol explica que éste es un proyecto que «hace muchos años que teníamos en mente». La exposición Romanorum Vita, un proyecto de divulgación histórica para conocer la vida cotidiana de los habitantes de una ciudad del Imperio Romano fue la base a partir de la cual ahora se ha impulsado esta iniciativa. 

Y es que uno de los objetivos de este colectivo siempre ha sido divulgar el pasado histórico. «La clave es que se entienda que el patrimonio no es una cosa abstracta que afecta tan solo a los científicos y a los arqueólogos. Son nuestras raíces», defiende Seritjol. 

Uno de los primeros intentos fue acercar Tarraco Viva a los barrios. La iniciativa no tuvo una buena acogida. Ahora se ha cambiado de estrategia y, en colaboración con los centros cívicos, cientos de personas se han acercado al festival. Veïns de Roma podrá verse los viernes 18 y 25 y los sábados 19 y 26 a las 19 horas, mientras que Una nit a l’Antiga Roma se representará los sábados 19 y 26 a las 22 horas. 

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