«Te pueden vender un padrón por 300 o 400 €... Y la gente los paga»

Asociaciones de inmigrantes denuncian las dificultades para hacer trámites ante las administraciones y la policía

NORIÁN MUÑOZ

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Durante la tarde de ayer, Día Internacional del Migrante, se celebró la Fira de la Diversitat de Tarragona en el Parc de Saavedra. FOTO: PERE FERRÉ

Durante la tarde de ayer, Día Internacional del Migrante, se celebró la Fira de la Diversitat de Tarragona en el Parc de Saavedra. FOTO: PERE FERRÉ

«Fácilmente pueden llegar a cobrarte 300 o 400 euros por un padrón... Y la gente los paga, porque de ese papel dependen muchas cosas», explica Yasin B., tarraconense de ascendencia marroquí.

Lo de pagar por un trámite que es gratuito se ha convertido en un secreto a voces. A la propia concejala de Nova Ciutadania, Paula Varas, han llegado migrantes pidiendo auxilio para poder empadronarse. A ellas también terceras personas les han ofrecido esta ‘posibilidad’.

Esta es una de las denuncias, que no la única, que hacían ayer los miembros de la Taula Intercultural de Tarragona en el manifiesto que leyeron a propósito del Día Internacional del Migrante: «Se ha establecido en la ciudad una red de tráfico de empadronamientos, los que llegan a ser vendidos hasta por 400 euros. Todo esto hace evidente las carencias del actual sistema y la urgencia de un cambio en la política de sus funcionarios. El registro de empadronamiento municipal es indispensable para la regularización de la situación legal de las personas, del acceso a la sanidad, a la vivienda o a la asistencia social», reclamaban.

En la taula participan 61 entidades de inmigrantes de la ciudad ya constituidas, así como otras asociaciones, personas a título particular, e instituciones y entidades que trabajan con migrantes.

Pero ¿qué hace tan difícil un trámite, a priori, sencillo?, Eduardo Ortega, Paraguayo, habla de casos concretos de compatriotas: a uno que no le empadronan porque la casa donde vive no tiene cédula de habitabilidad, otra porque vive en la casa donde su hermana trabaja como interna, a otros porque la persona que les alquila la habitación lo hace en negro, o porque el alquiler está a nombre de un familiar que no vive allí... La casuística es interminable.

También lo vivió en carne propia Denisse Fresard, chilena. Cuando llegó a la ciudad, alquiló primero un apartamento por Airbnb mientras buscaba piso. Aunque tenía un contrato de un mes no había manera de que la empadronaran, lo que también causó problemas para escolarizar a su hija, así que tuvieron que hacer un trámite para que comenzara en el instituto sin empadronar. «Sus profesores entendieron que lo que pasaba era que no tenía casa y ella se vio muy afectada porque les inspiraba lástima. Nunca había vivido nada así».

Otra dificultad frecuente, denuncian, es encontrar un alquiler. Muchas inmobiliarias, dicen, nada más detectar que el posible arrendatario es inmigrante ya ni siquiera le enseñan los inmuebles que tienen en cartera.

Paula Varas explica que el ayuntamiento está trabajando en la solución del problema «estamos tratando de generar un circuito que permita facilitar el trámite», dice. Aunque también señala que «queremos dejar claro que no es que el ayuntamiento tenga una voluntad de no empadronar, sino de que hay situaciones específicas en las cuales no existe una adaptación... No solo pasa con los extranjeros, también hay problemas con los estudiantes que vienen de otras comunidades», señala.

El drama de las citas previas

Pero las dificultades no acaban con el padrón. Aunque la situación se ha aligerado un poco en los últimos meses, también hay importantes dificultades para acceder a los trámites en la Policía Nacional. El gran cuello de botella, explican, está en el sistema de citas previas, de las cuales apenas se ponen a disposición unos pocos números cada día. Esto presenta problemas graves para muchos trabajadores que, por ejemplo deben presentar el NIE diariamente para entrar al trabajo y no pueden hacerlo si la tarjeta está caducada.

Aquí también entran los que hacen negocio. «Lo que no se explica es como un ciudadano no encuentra hora, pero si llama a una empresa de Madrid, pagando, la tiene para el día siguiente», señala Yasin. Todo sin contar con que la brecha digital o la falta de conocimiento del idioma, complican todavía más la situación.

En el manifiesto reclaman también que «en el Registro Civil de Tarragona, a fecha de hoy no hay cita para nacionalidad por simple presunción, ni juras de nacionalidad, apátridas... No hay citas disponibles».

Entrar ‘por fin’ en el Ayuntamiento

El camino de la Taula de la Interculturalitat comenzó apenas en 2019, con la creación de la Conselleria de Nova Ciutadania y la intención, además de visibilizar la diversidad cultural de la ciudad, es ejercer de observatorio de la situación de las personas migrantes.

Eduardo Ortega, miembro de la misma, explica que está siendo una oportunidad valiosísima de poner en común los problemas y las propuestas. Relata que antes la relación con el Ayuntamiento apenas se centraba en organizar alguna jornada. «Antes nuestros actos eran en los centros cívicos, fuera del centro. Pero ahora hemos entrado, literalmente, en el ayuntamiento; las sesiones son en el Saló dels Penjats. No se imagina lo que sentimos la primera vez que entramos en el edificio de la Plaça de la Font».

Cuenta que «hasta que no te encuentras con otros piensas que problemas como los que denunciamos en el manifiesto solo te pasan a ti», señala.

Y Paula Varas insiste, Tarragona es una ciudad diversa, «en torno al 22% de la población ha nacido fuera y aquí (en la Taula) tenemos un espacio para el diálogo».

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