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Tecnología más moderna en TGN para mejorar la lucha contra el cáncer

El Institut d’Oncologia de la Catalunya Sud sustituye dos aceleradores lineales de Tortosa y Reus por nuevos aparatos que han sido financiados por la Fundación Amancio Ortega

JOAN MORALES

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Manel Artigues junto al nuevo acelerador lineal de Tortosa. FOTO: JOAN REVILLAS

Manel Artigues junto al nuevo acelerador lineal de Tortosa. FOTO: JOAN REVILLAS

El Institut d’Oncologia de la Catalunya Sud, liderado por el servicio de Oncología Médica del Hospital Sant Joan de Reus, se encuentra inmerso en la renovación de dos de sus cuatro aceleradores lineales (tres en Reus y uno en Tortosa). El primero de estos nuevos aparatos sustituirá al que había en el Hospital de la Santa Creu de Jesús-Tortosa y su inauguración está prevista para el próximo mes de agosto. Mientras que el segundo, que podría entrar en funcionamiento a finales de 2021 o principios de 2022, jubilará al que hay en el búnker del antiguo Hospital Sant Joan de Reus.

En ambos casos, la renovación se lleva a cabo porque los aceleradores han cumplido el tiempo de vida útil, fijado entre 10 y 12 años. Además, su financiación –cada aparato cuesta dos millones y medio de euros– ha sido posible gracias a la aportación de la Fundación Amancio Ortega, que en el caso de Catalunya ha servido para comprar 18 aceleradores lineales, dos de los cuales han sido para la provincia de Tarragona.

Los aceleradores lineales son piezas básicas en la lucha integral contra el cáncer y son utilizados para tratamientos oncológicos con radiaciones ionizantes que se encargan de matar las células cancerígenas del paciente.

Se trata de una tecnología que tiene que trabajar con un altísimo nivel de precisión para evitar dañar el resto de células sanas de los enfermos. Por este motivo, el trabajo previo a su puesta en marcha que desarrollan los seis radiofísicos y cinco técnicos del servicio de Protección Radiológica y Física Médica del Hospital Sant Joan de Reus, dirigidos por Manel Artigues, es vital para que los tratamientos sean precisos al máximo. Este trabajo dura unos cuatro meses y en el caso de Tortosa está en su recta final.

Artigues comenta que «tú irradias un volumen determinado del paciente, pero si no sabemos qué parámetros da el acelerador no podremos irradiar de una forma correcta y segura. Por lo tanto, el trabajo de calibraje de estos aparatos es muy importante, porque si no se hace podría tener consecuencias gravísimas para los enfermos». En este sentido, el responsable de Protección Radiológica y Física Médica del Hospital Sant Joan de Reus explica que «el radiofísico hace un control exhaustivo de la radiación que se le da al enfermo. Una vez tiene todos los parámetros, los introduce en el sistema de planificación, donde se calculan las dosis de todos los enfermos».

Pero la revisión de los aceleradores lineales no sólo se ejecuta antes de su puesta en marcha. Artigues comenta que «cada día hacemos un control, cada semana llevamos a cabo otro tipo de seguimiento, cada mes otro, y cada cuatro meses también ejecutamos otro. Para que el médico se asegure de que todo está en regla, nosotros tenemos que estar detrás asegurando que el aparato está bien».

Atención a las personas

La directora de los Serveis Territorials de Salut en las Terres de l’Ebre, Mar Lleixà, valora que «siempre que se renueva la tecnología por un aparato de última generación es una buena noticia. En este caso permitirá que algunos de los tratamientos de una precisión más ajustada, cuyos pacientes tenían que desplazarse a Reus, puedan ser tratados en Tortosa. En definitiva, supone una mejora de la atención de las personas».

Desde el pasado mes de febrero, cuando se empezó a instalar el nuevo acelerador lineal de Tortosa, los pacientes tienen que trasladarse a Reus para ser tratados, ya que el acelerador viejo –que también estaba en el Hospital de la Santa Creu de Jesús– fue sustituido por este nuevo que se está calibrando. «Desde la Regió Sanitaria queríamos evitar esto y pensábamos ubicarlo en un edificio oncológico que está en proyecto junto al Hospital Verge de la Cinta. En un futuro, cuando ese nuevo edificio esté listo, el acelerador y toda la actuación integral oncológica se concentrará allí», explica Mar Lleixà, quien añade que «en definitiva se trata de acercar el tratamiento a la población».

En junio de 2018, el Departament de Salut firmó un convenio con la Fundación Amancio Ortega para la compra de 18 aceleradores lineales para Catalunya, entre ellos los de Tortosa y Reus. Lleixà valora que «toda aportación, sea pública o privada, por un bien para la población –como es este caso– es bienvenida. Y el dinero que Salut tenía previsto para este acelerador lineal, y que se ha ahorrado, se invertirá en otros temas en beneficio del territorio».

Un servicio descentralizado

El Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Sant Joan de Reus da servicio a toda la provincia de Tarragona. Es un servicio descentralizado, de referencia en Reus y con una unidad satélite en Tortosa. Meritxell Arenas, directora de este servicio, destaca que «la unidad de Tortosa es muy importante porque mejora la calidad de vida del paciente. Si la radioterapia está muy alejada, a veces los pacientes no se derivan. Por eso hay que acercarla al paciente, para mantener la excelencia».

Arenas valora la importancia de la modernización de los aceleradores lineales de Reus y Tortosa, porque «la tecnología permite aumentar la curación y disminuir los efectos secundarios de estos pacientes». Además, destaca el papel de los profesionales sanitarios, «que no solo intentan tratar a los pacientes con el máximo nivel científico, sino también con el máximo nivel humanitario».

La máxima responsable del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Sant Joan de Reus recuerda que «en toda la provincia de Tarragona, el año pasado se hicieron 2.250 tratamientos oncológicos con radioterapia, 500 de ellos en Tortosa, donde hay que destacar el trabajo de David Gómez, coordinador de la Unidad de Radioterapia de Terres de l’Ebre».

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