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Tiene 38 años, cría sola a su hija, trabaja de día y estudia de noche para ser policía

B. sigue en la lucha, confiada en aprobar y lograr plaza en Tarragona. «El buen resultado que conseguí en Salou me da ánimos y me motiva para seguir estudiando»

Raúl Cosano

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Tiene 38 años, cría sola a su hija, trabaja de día y estudia de noche para ser policía

Tiene 38 años, cría sola a su hija, trabaja de día y estudia de noche para ser policía

B. trabaja en la empresa privada pero está inmersa en las oposiciones para lograr una plaza de Guàrdia Urbana en Tarragona. Ya lo ha conseguido en Salou. Superó las pruebas y se agenció uno de los 14 puestos que se ofrecían para ser policía local en la capital de la Costa Daurada. Concurrían 235 candidatos en uno más de tantos procesos de selección complicados y exigentes. «En Salou me ofrecían trabajar seis meses anuales, durante un periodo de tres años, pero he preferido renunciar a la plaza y centrarme en lograr una en Tarragona. Es fija y me interesa mucho más», cuenta. Ella es uno de esos nuevos opositores. Tiene 38 años, es madre de una hija y cuenta con amplia experiencia laboral, sobre todo en el ámbito comercial. «También he estado mucho de cara al público», reconoce esta licenciada en Historia del Arte y con un postgrado en patrimonio, aunque nunca se ha dedicado a ese campo. Ha trabajado en el sector bancario o en el de la salud.

¿Cuál es ahora su motivación para cambiar un oficio en la privada en el que lleva diez años?. «Busco un trabajo totalmente distinto, más centrado en el servicio al ciudadano, y con más opciones de realizarme profesionalmente. Tanto la opción de ser Mosso como la de policía local me satisfacen. Soy una madre separada que está criando sola a su hija. Necesito tener un empleo fijo. Tener una estabilidad laboral es un gran aliciente».

B. es un ejemplo de entrega y tenacidad. Ha acudido a las clases intensivas de los sábados, entre las 9 y las 15 h. Luego ha tenido que aplicarse entre semana y arrancarle horas a un día a día ya de por sí extenuante. «La clave es la constancia, avanzar cada día un poco. Aprovecho cuando está mi hija durmiendo para estudiar cada día entre una y dos horas. Me pongo a las 22.00 horas y acabo sobre las 23.00 h». Exámenes donde concurren hasta 33 temarios, pruebas físicas o psicotécnicos forman parte de la criba.

B. sigue en la lucha, confiada en aprobar y lograr plaza en Tarragona. «El buen resultado que conseguí en Salou me da ánimos y me motiva para seguir estudiando», cuenta esta tarraconense, que promete continuar en la brecha para cumplir con una vieja aspiración: «No sé si es vocacional o no, pero es algo que me había gustado desde pequeña. Siempre me lo había planteado, pero como opositar es un poco farragoso hasta ahora no me he decidido».

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