Tarragona ANÁLISIS

Tormenta de verano por el Museu Nacional Arqueològic

El Ayuntamiento reivindica ante el Departament de Cultura que no puede haber dos equipamientos con la etiqueta ‘nacional’

Núria Riu

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Una de las piezas arqueológicas del Museu Nacional d’Arqueologia de Tarragona (MNAT).  FOTO: Pere Ferré

Una de las piezas arqueológicas del Museu Nacional d’Arqueologia de Tarragona (MNAT). FOTO: Pere Ferré

Las tormentas de verano llegan de forma repentina, descargan con fuerza y tan rápido como han aparecido desaparecen de nuevo. En resumidas cuentas, así se explica la polémica entre la Generalitat y el Ayuntamiento de Tarragona por el futuro Museu Nacional Arqueològic de Catalunya, un equipamiento que Tarragona reivindica y que el Departament de Cultura quiere en Barcelona. Aunque el «malentendido» no está tanto en el concepto, como en el nombre. Y el desencuentro ha llegado por el término «nacional».

La polémica se ha desencadenado a raíz de la comparecencia de la consellera de Cultura, Mariàngela Vilallonga, en la Comissió de Cultura, que se celebró el pasado miércoles en el Parlament. Coincidiendo que este jueves cumplía cien días en el cargo, tras sustituir a la diputada en el Congreso Laura Borràs, Vilallonga daba a conocer las líneas estratégicas de su ámbito. 

Una de las iniciativas que ha desempolvado el Departament de Cultura es el del futuro Museu Nacional d’Història i Arqueologia de Catalunya, un proyecto que formaba parte de los planes de Joan Manel Tresserras. El conseller republicano presentó esta iniciativa en el año 2008, dentro de un Pla de Museus, que quedó enterrado por los problemas financieros de la administración catalana. 

Vilallonga ha recuperado esta vieja idea, dentro del Pla Nacional de Museus 2030. Una de las actuaciones contempla unificar el Museu d’Arqueologia de Catalunya (en el Parc de Montjuïc) y el Museu d’Història de Catalunya bajo un único equipamiento, convirtiéndose en el tercero de los cuatro museos nacionales previstos en la zona proyectada como la Explanada de los Museos.

Rápida reacción

La noticia trascendió entre los medios de comunicación que siguieron la comparecencia, y despertaba una rápida reacción por parte del alcalde de Tarragona, Pau Ricomà.

Ayer jueves a las 12.46 de la mañana, el Ayuntamiento mandaba un comunicado en el que se afirmaba de forma contundente que «no aceptaremos que el Museu Nacional d’Arqueologia no se ubique en Tarragona». El edil republicano defiende que el conjunto arqueológico de la antigua Tarraco es Patrimonio Mundial y que se está recuperando para su «conservación, investigación y difusión».

El comunicado puso en marcha todo tipo de alarmas. Esto obligó al Departament de Cultura a intervenir y matizar que «no se tocará nada» de lo que hay en Tarragona. 

El Museu Nacional Arqueològic de esta ciudad tiene su continuidad garantizada, «dentro de poco» empezarán definitivamente las obras de rehabilitación del edificio de la Plaça del Rei. Mientras tanto, de forma provisional seguirá en el Tinglado 4 del Moll de Costa y en un futuro deberá ser la joya de la corona de la futura Tabacalera. Y la confusión viene de aquí. Cuando se presentó el plan funcional de este equipamiento, el anterior Equipo de Gobierno defendió que el nuevo museo dejaría de ser el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona para ser el futuro Museu Nacional Arqueològic de Catalunya. 

Algunos expertos locales apuntan que ha habido un problema de relato desde el inicio. Nadie cuestiona que Tarraco es el referente de la Antigua Roma en Catalunya y que Tabacalera deberá ser el hub de la historia en este periodo. No obstante, el Museu d’Arqueologia de Catalunya actúa de paraguas de yacimientos de otras épocas como el de Empúries, Olèrdola y Ullestret.

¿De Catalunya o de Tarragona?

Según varios expertos consultados, la creación del futuro Museu Nacional d’Història i Arqueologia de Catalunya en Barcelona no supondría perder nada a Tarragona. Aunque también es cierto que muchas de estas personas defienden que si Catalunya debe tener un Museu Nacional d’Arqueologia, éste debe ubicarse en la antigua ciudad de Tarraco, por su peso histórico.

Ricomà comparecía por la tarde ante los medios y ya lo hacía de una forma más prudente. La postura del alcalde es que «nos oponemos a que el nuevo equipamiento lleve el término de nacional». El republicano considera que es un concepto «diferencial» y que «tan solo puede haber uno, que es el de Tarragona». Se mostró convencido de que habrá un acuerdo ya que «no puede ser que tengamos dos museos nacionales arqueológicos».

Los equipos de Pau Ricomà y Mariàngela Vilallonga ya están trabajando para agendar una reunión, que de momento no tiene fecha. Tarragona no quiere aflojar en este sentido. Pese a ello, y después de tan solo tres semanas en el Gobierno, el nuevo alcalde mostró una reacción precipitada, que respondía a la voluntad de demostrar que no se arrugará delante de un Govern de la Generalitat «amigo». 

Ahora, está por ver qué respuesta dará Barcelona y si vuelve a estallar la tormenta. Quien ya está esperándola es el grupo municipal del Partido Popular. Su portavoz, José Luis Martín, aprovechó para mandar un comunicado en el que afirmaba que «si el alcalde Ricomà no evita la humillación de perder el MNAT exigiremos a En Comú Podem que rompa con ERC y de paso a un nuevo gobierno que defienda nuestra capitalidad cultural y política». Por su parte, los comuns, que tienen las competencias en materia de patrimonio, callaban en esta primera ocasión en la que la voz cantante ha sido la del alcalde. 

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