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Transporte y guías turísticos, los más beneficiados por los cruceros en Tarragona

Los taxistas están especialmente contentos de este nuevo nicho de actividad ya que en un día de crucero pueden llegar a ofrecer de ochenta a cien servicios 

Núria Riu

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Un autobús esperando a los viajeros que ayer bajaron del Costa Victoria, en el dique de Llevant. FOTO: Pere Ferré

Un autobús esperando a los viajeros que ayer bajaron del Costa Victoria, en el dique de Llevant. FOTO: Pere Ferré

Carlo Paolo y Magda Smith bajan del autobús en la Plaça de la Unesco. Han llegado a las nueve de la mañana en el Costa Victoria, tienen previsto pasear un poco por el centro histórico e ir de tapas. No conocen Tarragona. «Es la primera vez que venimos y nos hace ilusión ver el Amfiteatre y como es la ciudad», argumenta el marido. A primera hora el cielo está encapotado, esto ha hecho que rechazaran la idea inicial de ir a la playa. «A ver qué nos espera, nos gusta conocer ciudades desconocidas, pasear y sentarnos a comer un helado», añade ella.
Esta pareja sigue a las decenas de compañeros de crucero que han desembarcado por la mañana y que pasarán el día por Tarragona en esta escala que hace uno de los buques insignia de Costa Cruceros.

El trencillo empieza una jornada maratoniana. También los taxis. El auge de la actividad crucerista ha supuesto un auténtico revulsivo para el sector. «Desde las nueve a las doce del mediodía, cuando hay la salida, es trepidante», apunta el presidente de Ràdio Taxi Tarragona, Sergi Marquès. En día de crucero ofrecen una media de 80 a 100 servicios, teniendo en cuenta que hay 93 licencias en total, esto significa que algunos profesionales hacen dos o incluso tres viajes. 

Desde el dique de Llevant al  Hotel Imperial Tarraco han establecido un precio de diez euros. «Después de tantas noticias negativas, para nosotros es muy positivo. Lo que pasa es que es extraordinario. La temporada de cruceros solo dura unos meses, no es como una estación del AVE o que paren trenes de larga distancia», añade Marquès.

La organización clave

Los taxistas de Tarragona se han organizado a través de un grupo de Whatsapp para que ningún servicio quede descubierto. También por si es necesario que acuda un vehículo con rampa, adaptado para las personas con movilidad reducida. «Nos gustaría un trabajo más fijo, pero al menos esto nos ha ayudado», afirma el representante de este colectivo.

Los taxistas compiten directamente con el servicio de autobuses lanzadera. En este caso, el tíquet para la ida y vuelta cuesta cinco euros por persona. Hife y Nika son dos de las empresas de transporte que ofrecen tanto estos servicios de lanzadera como las excursiones.

Sus clientes son las agencias de viajes que el día antes de la llegada del barco les pasan las excursiones que han vendido y, a partir de aquí, tienen que preparar la operativa. «Depende mucho del clima y de la procedencia, pero lo más solicitado es el servicio de transporte urbano y pequeñas excursiones», explica José María Chavarría, gerente de Hife. Esta sociedad ebrense tiene experiencia en este campo. Opera también en los puertos de Barcelona y València y en los últimos dos años también desde Tarragona.

Cliente exigente

La llegada de un barco supone para esta empresa movilizar de ocho a veinte autobuses, aunque han participado en alguna operativa de hasta 25. Chavarría destaca que «el crucerista es un cliente muy exigente. Es muy importante poder dar una respuesta de calidad y una buena imagen».

Para la empresa Nika, con una flota de 42 autocares, la entrada en el negocio de los cruceros «es muy importante ya que es un sector que nos da repercusión a nivel de imagen», dice su gerente Glòria Miquel. Esta empresaria considera que este sector de negocio será «muy positivo para el territorio». «Cada vez estamos hablando de una ciudad más turística y esto hará que todos estemos más preparados, porque hará falta gente con idiomas», añade Miquel.

La temporada empezó el 28 de marzo y el de ayer era el décimo séptimo buque que atracó en el Port de Tarragona. Esto significa una cifra aproximada de 19.000 visitantes, casi una cuarta parte de los 80.000 viajeros que se prevé registrar este año. Poco a poco los tarraconenses van acostumbrándose a que los viernes los turistas desembarcan en el centro de la ciudad. El año pasado más de 3.500 personas contrataron la excursión de Tarragona, que en unas cuatro horas da a conocer el patrimonio romano, la Catedral y acaba en el Balcó del Mediterrani, tras dejar tiempo libre para hacer compras o tomar alguna cosa en el centro. 

Políglotas

Para la empresa de servicios culturales Itinere «la operativa es similar a la organización de un congreso o la visita de un colegio grande, en el que pueden pedirte de seis a siete profesionales». Así lo explica Xavi Mejuto, quien destaca que, en este caso, «lo más importante es poder ofrecer guías que hablen varios idiomas». En los días de crucero, la plantilla de profesionales puede llegar a incrementarse con hasta diez colaboradores adicionales. 

A partir del mediodía los visitantes se concentran en las terrazas. En días como ayer, con Tarraco Viva y las excursiones escolares la Part Alta registraba una gran afluencia. En cambio, el sector comercial asegura que no está notando que este incremento de visitantes se traduzca en un aumento de ventas. «No hay una diferencia espectacular ya que en el pequeño comercio se reparte muchísimo, pero lo importante es que vaya», apunta el presidente de la Associació de Comerciants la Via T, Salvador Minguella.

Coincidiendo con el inicio de la temporada de cruceros, los representantes de Costa Cruceros avanzaron las previsiones para este año. El impacto económico sobre el territorio, tan solo de los 23 buques de operará esta compañía este año, se estimó en 3,4 millones de euros.

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