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Tras más de 22 meses, reabre el acceso al arena del Amfiteatre

Los trabajos de consolidación del monumento no han finalizado y no hay una fecha para la recuperación de los actos con público en la grada. Sin embargo, ha acabado la primera fase

NÚRIA RIU

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La reapertura del Amfiteatre generó un gran interés turístico. FOTO: PERE FERRÉCASI DOS AÑOS MÁS TARDE, PODÍA PASEARSE DE NUEVO POR LA AREANA. FOTO: PERE FERRÉ

La reapertura del Amfiteatre generó un gran interés turístico. FOTO: PERE FERRÉCASI DOS AÑOS MÁS TARDE, PODÍA PASEARSE DE NUEVO POR LA AREANA. FOTO: PERE FERRÉ

Después de más de 22 meses cerrado, las personas que ayer visitaron el Amfiteatre de Tarragona podían volver a acceder al espacio del arena. Una ocasión que fue aprovechada por la gran cantidad de turistas que estos días están en la ciudad, que desde primera hora de la mañana disfrutaron de la posibilidad de pisar el interior del espacio en el que antiguamente se celebraron las luchas de gladiadores y donde aún se conservan los vestigios de las iglesias románica y visigoda.

El monumento, que forma parte del conjunto Patrimonio de la Humanidad, sale poco a poco de la UCI donde ha permanecido durante un periodo de 690 días, cuando el Ayuntamiento decidió cerrarlo. La resolución se adoptó tras hacerse público el 27 de septiembre de 2019 un informe en el que se evidenciaban los graves problemas estructurales del yacimiento y se alertaba del riesgo de desprendimientos en algunas partes. Unas patologías que se han reparado, aunque aún faltan algunas actuaciones para recuperar la totalidad del recinto.

Las intervenciones que se han realizado se han hecho en cuatro fases. La primera fue en verano del año pasado y consistió en una actuación de urgencia en la parte de las escaleras del Miracle, que permanecieron cerradas durante unos días por el elevado riesgo de desprendimiento. Posteriormente, en los últimos meses, se ha hecho una mejora y limpieza de los sistemas de drenaje en diferentes partes del monumento, para evitar la acumulación de aguas durante los días de intensas lluvias y evitar los problemas de filtraciones.

Durante esta intervención, también se ha aprovechado para mejorar el acceso desde la puerta Triumphalis, que es la que utilizaban antiguamente los gladiadores. En este caso, se ha habilitado una rampa de hormigón y se ha incorporado algún escalón para facilitar el acceso a la arena de cara al público. La última fase es la que se inició hace tan solo unas semanas y que consistió en la fijación de las gradas excavadas en la roca. En este caso, el informe que redactó el equipo de arquitectos JM Servent, en el que se alertaba de los problemas estructurales del Amfiteatre, se ponía de manifiesto el riesgo de desprendimientos que presentaba esta parte del monumento, con la posibilidad de que alguno de estos bloques cayera a la zona de la arena. Por ello, decidió cerrarse el acceso.

Casi dos años más tarde, podía pasearse de nuevo por la arena. FOTO: Pere Ferré

La actuación que se ha hecho ha consistido en fijar estos bloques a la roca madre a través de un sistema de anclaje. La solución era compleja, según alertaron los técnicos desde un primer momento. Y, de hecho, aún queda una segunda fase que deberá acabarse en las próximas semanas, lo que ha obligado a mantener una parte vallada. El Ayuntamiento está a la espera de que se pronuncie la Comissió Territorial de Patrimoni de la Generalitat, ya que afecta a unos bloques que están «antropizados» y, por tanto, se está a la espera de que se determine cuál es la solución que debe adoptarse. Sobre el respecto, el concejal de Patrimoni, Hermán Pinedo, apuntó que «se trata de una cuestión estrictamente técnica».

Sin público en las gradas

La administración local se decanta por seguir el mismo mecanismo que en la parte que ya se ha recuperado, es decir, perforar con una varilla delgada de acero para anclarla a la roca madre. «Técnicamente dicen que no sería posible porque afecta demasiado al patrimonio antropizado, por lo que se están valorando otras opciones», indicaba Pinedo. La idea es que tan pronto como se determine cómo puedan retomarse los trabajos, ya que, según afirma el Consistorio, «tenemos el presupuestos y lo tenemos todo para actuar». Por tanto, pese a que las obras aún no han finalizado, el Ayuntamiento ha decidido reabrir este espacio ya que «es 100% seguro». «Consideramos que es un monumento muy importante para la ciudad, por lo que hacemos el esfuerzo desde Patrimoni para reabrirlo, garantizando todas las medidas de seguridad», decía Pinedo.

La inversión realizada hasta el momento es de alrededor de 200.000 euros. No obstante, el responsable municipal en materia de patrimonio afirmó que ha llegado el momento de que «no pongamos tiritas» y de pensar en «cómo será o cómo queremos que sea el monumento dentro de cincuenta años». Una de las cuestiones que deberá abordarse en un primer momento es qué se hace con la summa cavea, la parte de las gradas superior que de hecho no es original, sino que se reconstruyó en los años setenta para que pudiera verse la altura del recinto original. Uno de los laterales presenta una gran grieta, que obligó a colocar el andamio, por el que el Ayuntamiento paga anualmente más de 30.000 euros.

El debate está abierto y en un primer momento se abrió la posibilidad de derribar esta parte de la grada. Es una opción que se ha abordado en varias de las reuniones con la Taula de Patrimoni y que tiene algunas voces de peso a su favor, como el organismo Icomos o el catedrático de la URV e investigador del ICAC, Joaquín Ruiz de Arbulo. Pese a ello, ahora se estaría sopesando la posibilidad de «recoser» la grieta. «Los técnicos lo han hablado y ahora mismo es la opción que genera más consenso y también la que genera menos gasto». El objetivo es que a lo largo del otoño se tome una decisión definitiva, ya que el siguiente paso deberá ser la redacción del proyecto correspondiente.

Hasta que no se solucione el tema de la grieta y, por tanto, no pueda desmontarse el andamio no se permitirá el acceso del público a las gradas. Un aspecto que ahora mismo no tiene un calendario. Sin embargo, Pinedo insistió en que no tomará la decisión «hasta que no tengamos la certeza total de que es seguro». Asimismo, el concejal explicó que se está llevando a cabo un proceso de auscultación del monumento, para ver la afectación de la vía del tren y del paso de los convoyes de mercancías a escasos metros, además del impacto del vial de Bryant.

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