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Treball dice que el Parc de Bombers ‘presenta riesgos para la seguridad’

Cables sin protección, plagas, azulejos rotos, la torre de control cerrada por problemas estructurales y un largo etcétera de deficiencias en las instalaciones 

Núria Riu

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Los EPI de los bomberos de guardia, junto a las cocheras, donde se impregnan de las partículas del humo.

Los EPI de los bomberos de guardia, junto a las cocheras, donde se impregnan de las partículas del humo.

Los profesionales del Parc de Bombers de Tarragona hace tiempo que sufren las consecuencias de trabajar en unas instalaciones deficitarias. Así las ha catalogado también Inspecció de Treball i Seguretat Social, que, tras visitar las dependencias, emitía un informe en el que aseguraba que el edificio «presenta un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores». 

La Direcció General de Prevenció, Extinció d’Incendis i Salvaments tiene tres meses para introducir mejoras en las instalaciones, un plazo que se agota el día 12 de agosto. Pasado este tiempo, se prevé una nueva inspección para comprobar si se han corregido las deficiencias. Éstas afectan a la cocina y a las cocheras. En el primer caso, el informe dice que debe procederse a «su completa rehabilitación para garantizar adecuadas condiciones de higiene y seguridad». Y es que, cuando la inspectora visitó el parque se encontró con azulejos rotos, cables colgando, agujeros en los hornos y cucarachas. Así lo denuncia el delegado de personal del sindicato CATAC, Jaume Navarro, quien, cansado de pedir mejoras, lo denunció a Inspecció de Treball. «El estado general del parque es lamentable», apunta.

Una reja cubre el cableado de la cocina, con los azulejos rotos

Tras la inspección, se cambiaron los fogones y se tapó con una reja el cableado que había en el suelo. Siguen colgando los del techo y el resto de problemas. Tampoco se ha actuado sobre el segundo de los puntos que no se ajusta a la normativa. Hace referencia a la falta de un espacio delimitado, o con un sistema de extracción de humos, de forma que los EPI (Equipo de Protección Individual) no estén en contacto con los gases de las cocheras. 

La zona de taquillas en la que los bomberos guardan sus trajes está en contacto con el garaje, también la zona en la que los profesionales que están de guardia tienen su equipo a punto para salir cuando son llamados. «Esto se va llenando de polvo, que son partículas del diesel. Y cuando se lo ponen lo están respirando todo el rato. Aparte de que llegas con la ropa mojada y cuando vuelves sigue húmeda», lamenta Navarro.

La exposición a humos de escape se considera cancerígeno

La preocupación de los profesionales llega a partir de un informe, hecho por el Institut Català de Seguretat i Salut Laboral, el cual dice que «la exposición laboral a humos de escape se considera como a exposición a un agente cancerígeno en el puesto de trabajo y, por tanto, sus riesgos deben ser evaluados y controlados a un nivel aceptable».

Así lo consideró la inspectora de Treball, que en su informe prueba la «ausencia de sistema de extracción de humos localizada en la cochera». Además de apuntar que «falta delimitar las zonas de circulación de vehículos y personas», y que ha detectado la «presencia de productos químicos, algunos sin identificar, en el taller y almacén, cocheras, lavabos y vestuarios compartiendo espacio con material diverso, recomendándose la eliminación de forma adecuada de productos químicos en desuso junto con sus contenedores».

El cableado en la sala de control

Treball hizo un requerimiento para que «se adopten las medidas pertinentes para garantizar las adecuadas condiciones de seguridad e higiene». 

Una segunda demanda

Más allá de las medidas que se emprendan para solventar la situación en estos dos espacios, CATAC quiere seguir. Por lo que ya ha dicho que va a denunciar la situación general de todo el parque. Lamenta que el estado de abandono es generalizado en el resto de unas instalaciones que datan de 1984 y no se han mejorado a pesar de que, en lo que va de año, suman más de 1.200 servicios, siendo uno de los parques con más actividad de Catalunya.

La torre de vigilancia  está cerrada desde hace tiempo  por peligro estructural, mientras el sindicato denuncia  que tienen que hacer las prácticas en el interior de las cocheras, porque el patio exterior está deteriorado y «no podemos correr el riesgo de que nos entre arenilla en los equipos».

El patio exterior del Parc de Bombers

Apuntan también que conviven con plagas de ratas, cucarachas y mosquitos constantemente. Además de soportar «fuerte olor a cloaca en la sala de control y en los baños, en los que hay azulejos rotos, suciedad y planchas del techo agrietadas». 

El sindicato denuncia los cables eléctricos sin protección y la falta de mantenimiento. Además argumenta que las horas de limpieza no son suficientes para mantener en condiciones las instalaciones. 

‘Nos daba vergüenza’

Describen los profesionales que el mobiliario lo han ido recabando a lo largo de todos estos años. También la mayoría de aparatos del gimnasio que se encuentra en una habitación con techo de plancha. «En verano es un horno, mientras que en invierno hace un frío que pela», lamenta este representante sindical.

Navarro denuncia que «la administración no esté cumpliendo su propia normativa de seguridad». «En la cocina no tenemos detectores de humo o de llamas, mientras que cuando hacemos inspecciones de trabajo lo exigimos. No tiene ningún sentido», añade. 

El acceso a la torre de control está cerrado por problemas estructurales

El Parc de Tarragona, en el que trabajan unos cincuenta profesionales, dejó de recibir visitas por el mal estado de las instalaciones. «Nos daba vergüenza que lo vieran nuestras familias», concluye Jaume Navarro.

La situación es 'dramática'

Las condiciones del Parc de Bombers de Tarragona llegó la semana pasada al pleno del Parlament de Catalunya. Fue de la mano del diputado del PSC por Tarragona,Carles Castillo, quien dirigió una pregunta al recién dimitido y ya sustituido conseller de Interior, Jordi Jané.

Castillo denunció los «graves problemas» en las instalaciones. También en las de los parques de Reus y Valls, que también fueron inspeccionados. «Las condiciones de trabajo en el que desarrollan su actividad estos profesionales, y que he visto con mis ojos, es dramática», lamentó el diputado de la formación socialista. Una realidad a la que se avino el propio conseller. Jané, en lo que fue su última comparecencia en el Parlament de Catalunya, reconoció que «es cierta esta situación tan catastrofista». Y justificó que «no podíamos tener los parques y las instalaciones como están, lo que justifica la presentación del plan estratégico».

No ha sido posible conocer las actuaciones de mejora que contempla la Generalitat en estas instalaciones.

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