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Trenes de cercanías, con asiento duro, para un viaje de hasta cinco horas

Malestar entre los usuarios de la línea Barcelona-Tortosa por la condiciones en las que tienen que ir

Núria Riu

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Uno de los viejos trenes de cercanías que hacía el trayecto Barcelona-València, la semana pasada en Tarragona. FOTO: DT

Uno de los viejos trenes de cercanías que hacía el trayecto Barcelona-València, la semana pasada en Tarragona. FOTO: DT

Las 9.13 horas de la mañana. El convoy 18093 sale de la estación de Francia, en Barcelona, en dirección València Estació del Nord. Es un viejo cercanías, con los asientos duros, que llega pasadas las dos y media de la tarde a su destino. Más de cinco horas de viaje para los escasos usuarios que realizan el trayecto en su totalidad. Sin embargo, esta frecuencia la utilizan muchos barceloneses que trabajan en Tarragona o que viajan hasta PortAventura o Tortosa, pasajeros que se pasan entre una hora y media y dos horas y cincuenta minutos sentados en estas condiciones y que han visto que, lo que inicialmente era esporádico, se ha consolidado en las últimas semanas.

«Es vergonzoso, porque te ofrecen un servicio de cercanías, cuando estamos pagando por uno de media distancia», afirma Jaume López. Hace más de ocho años que realiza este viaje prácticamente a diario entre Barcelona y Tarragona. «Puntualmente ya se había dado alguna ocasión en la que se registraron problemas, pero hace dos o tres semanas que se ha convertido en un habitual», comentaba. 

López afirma que ha hablado con los interventores de la compañía Renfe para expresarles su malestar. «Un día una mujer me dijo que esto no pasa en Girona porque allí hay una plataforma muy potente, que hace que tengan mucha fuerza, y es una prioridad. Si no te quejas no te hacen caso», añade. Así que ya ha presentado una queja a Renfe correspondiente al último viaje que hizo en un tren de cercanías y seguirá haciéndolo cada vez que se repita.

Una cuarentena de viajeros se bajaron ayer en la estación de Tarragona del tren 18093. «Es una prueba más de que los usuarios de este corredor no pintamos nada», decía Maite García. Habitualmente se baja en Tarragona pero de una a dos veces por semana hace el trayecto hasta Tortosa, lo que supone casi tres horas dentro de este tren. «Y lo peor es que incluso en estas condiciones hay veces en las que tienes que ir de pie», lamentaba.

Angela también se bajaba del mismo convoy. «He subido en Sant Vicenç de Calders y tan solo son tres paradas», decía. En cambio, los usuarios de las Terres de l’Ebre se muestran muy indignados con la situación. «Cada vez es más frecuente y en trayectos de casi tres horas es un desastre», afirmaba el portavoz de la plataforma Trens Dignes, Josep Casadó.

Los modelos de los convoyes que circulan por las líneas R15 (Barcelona- Tarragona- Reus- Riba-roja) y R16 (Barcelona- Tarragona- Tortosa) son el 448 (de color naranja) y el 447 (de color rojo). Los primeros tienen más de treinta años y se utilizan básicamente para la conexión con Reus, mientras que los trenes que llegan a la capital del Baix Ebre son del modelo 447. Éste empezó a utilizarse a partir de 1992 en Catalunya y se expandió en las líneas de regionales hasta 2001. 

Situación de agravio

En el año 2016, Renfe remodeló un total de dieciocho de estos convoyes de la Serie 447. Según afirma la compañía, se invirtieron 22,5 millones de euros para mejorar la ergonomía de los asientos, así como ampliar el espacio y reservando una zona para las bicicletas. Esta mejora se hizo después de que en Catalunya había empezado a operar también el modelo 449, más moderno y cómodo para los usuarios. Aquí es cuando los usuarios del sur empezaron a sentirse relegados. 

Viajeros de pie en el trayecto Barcelona-Tarragona con asientos duros. FOTO: DT

En el periodo de 2008 a 2011 se pusieron en circulación un total de veinte nuevos convoyes, de los cuales dieciocho fueron para las comarcas de Girona y solo dos para la demarcación de Tarragona. Desde las comarcas del sur de Catalunya se atribuye al peso que siempre han tenido las comarcas gerundenses dentro del Departament de Territori i Sostenibilitat. Cuando se tomó la decisión, su responsable era el exalcalde de Girona, Joaquim Nadal. «Estaba previsto que los siguientes que debían comprarse vendrían para aquí, pero empezaron los recortes y no han llegado», lamenta el portavoz de la Associació per a la Promoció del Transport Públic (PTP) en Tarragona, Daniel Pi.

Las comarcas tarraconenses tenían asignadas dos convoyes que habitualmente hacían el viaje a Tortosa. «Eran cuatro viajes, dos de ida y dos de vuelta, pero cada vez los vemos menos», apunta Casadó. Desde la web de Rodalies Catalunya puede comprobarse como, durante todo el día de ayer, no bajó ningún 449 a Tarragona. «De vez en cuando puedes cogerlo en Reus, pero mayoritariamente se fueron a Girona y si algún día tienen un problema los mandan allí», apuntaba el portavoz de la Pdf.Camp, Carlos Montejano.

Más usuarios, trenes más viejos

Las plataformas de viajeros defienden que la distribución que se hizo de los nuevos trenes fue «absolutamente discriminatoria». «Si se tiene en cuenta que el sumatorio de las líneas de Camp de Tarragona hay más viajeros que la línea de Girona», afirmaba Daniel Pi. Éste lamenta que no se utilizaron criterios de demanda en el momento del reparto de los nuevos convoyes.

Los usuarios tarraconenses que esperan el tren en Passeig de Gràcia no pueden dejar de hacer esta comparación, cuando ven el material rodado que circula por la vía de enfrente, que es la que va hacia Girona. Pi recuerda además que «no debemos olvidarnos de que allí tienen una estación de alta velocidad en el centro y, por tanto, tienen la posibilidad de coger un Avant, cosa que los que quieren hacerlo aquí se ven obligados a desplazarse hasta la estación del AVE Camp de Tarragona».

De ida y vuelta

No llegaron los 449 y ahora que Renfe está comprando nuevos materiales de cercanías para renovar el parque de, entre otros puntos, el área metropolitana de Barcelona, algunos de los Civias están empezando a utilizarse como regionales. Son convoyes que «se adaptan mal, porque fueron concebidos como cercanías y por tanto tienen mucha puerta y poco asiento», afirma Pi.

A las 16.35 horas de la tarde, desde València Estació del Nord sale el tren 18096 también con asientos duros, que hace el viaje a la inversa. Llega a Barcelona a las 22.25 horas de la noche.

La operadora Renfe asegura que el 90% de los convoyes que circulan por el corredor sur «se adaptan a los niveles de confort para un servicio con un tiempo de viaje superior a los noventa minutos». Pese a ello, la compañía reconoce que hay dos servicios que se prestan con otras unidades. Una situación que «miraremos como puede solventarse». 

La empresa gestora del servicio  recuerda también que después de incidencias como la del pasado fin de semana en la R16 «puede ser que haya una rotación del material de forma puntual».

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