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Tres detenidos durante un botellón en la ermita de la Salut en TGN

Uno de ellos agredió a dos agentes de la Urbana que resultaron heridos leves. El dispositivo especial evitó la fiesta en la Arrabassada

Gerard Cañellas

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El dispositivo policial que impedía la noche del sábado el acceso a la Arrabassada con botellas. FOTO: Perre Ferré

El dispositivo policial que impedía la noche del sábado el acceso a la Arrabassada con botellas. FOTO: Perre Ferré

La Guàrdia Urbana de Tarragona detuvo ayer a tres jóvenes que participaban en un botellón en la ermita de la Salut: uno por agredir a dos agentes, que resultaron heridos leves, otro por resistencia y desobediencia a la autoridad y otro por un delito contra la salud pública. 

Eran las 8 de la mañana y la noche había transcurrido bastante tranquila en Tarragona por lo que a los botellones se refiere. Los controles policiales en la playa del Miracle y de la Arrabassada y el incremento de las patrullas por las calles y parques de la Vall de la Arrabassada y la zona de la ITV evitaron que se repitieran las imágenes de descontrol del fin de semana pasado y de este viernes. Sin embargo, cuando ya había salido el sol, dos dotaciones de la Guàrdia Urbana se desplazaron a la ermita de la Salut después de recibir varias quejas de los vecinos por la celebración de un botellón. Al llegar, se encontraron con nueve personas concentradas. Todas fueron denunciadas por beber alcohol en la vía pública y por molestar a los vecinos, seis lo fueron por tenencia de substancias estupefacientes y otro de los asistentes fue multado por posesión de una arma prohibida. Incautaron una cadena de acero de unos 50 cm. con mosquetones de acero y una pulsera con 10 o 15 clavos incrustados en forma de punta.

Durante el operativo la tensión fue en aumento hasta el punto que uno de los jóvenes acabó agrediendo a un sargento y a un agente de la Urbana, causándoles solo heridas leves. Se lo llevaron detenido, junto a otras dos personas, una por desobediencia a la autoridad y la otra por un delito contra la salud pública. 

Este fin de semana la Guàrdia Urbana y los Mossos d’Esquadra llevaron a cabo un dispositivo especial tras los hechos de la semana pasada, cuando se llegaron a concentrar hasta 1.000 personas en el paseo marítimo Rafel Casanova, en la playa de la Arrabassada, en el que fue el primer fin de semana sin toque de queda en la ciudad. 
Ambos cuerpos policiales, con la ayuda de la Policia Portuària, prepararon un despliegue especial para las noches del viernes 27 y del sábado 28. Consistió, por un lado, en el patrullaje de la zona de la Via Augusta y de la Vall de la Arrabassada. La noche del sábado se aumentó la vigilancia en esta segunda con dos dotaciones más después de las concentraciones del viernes. 

Por otro lado, el operativo también controló los accesos a la playa del Miracle (se prohibió el aparcamiento de vehículos en el parking de debajo de la plataforma) y a la playa de la Arrabassada, restringiendo la circulación de coches por el paseo. También se vigilaron zonas como el Camp de Mart y el Parc Francolí, donde a menudo se producen botellones.

Según fuentes municipales, la intención del dispositivo especial fue «evitar conductas incívicas y contrarias a las medidas establecidos para prevenir la pandemia, consistente en encuentros y celebraciones en la vía pública, sin cumplir con las medidas preventivas establecidas por las autoridades sanitarias». 

Limpiar a la hora del cierre

Otra de las novedades del operativo en la noche del sábado fue  la coordinación con el departamento de Neteja para incorporar una máquina de limpieza en el momento del cierre de los establecimientos en la Plaça de la Font. De este modo, se pudo disolver de forma mucho más rápida los grupos de personas que se quedan en la plaza una vez cerrados los bares. Con todo, desde el consistorio celebraban que «la noche del sábado al domingo fue una noche más tranquila, donde se pudieron ver los resultados del dispositivo planteado por la Guàrdia Urbana y los Mossos d’Esquadra». 

Pese a que el sábado por la noche no hubo botellones en la zona de la Arrabassada, ayer por la mañana todavía quedaban restos de la fiesta del viernes por la noche en el descampado de detrás de la ITV, el que durante mucho tiempo sirvió de aparcamiento para los aficionados que iban a ver el Nàstic al Nou Estadi. 

La playa de Tamarit volvió a ser escenario de botellones. Miembros de la Associació Mediambiental la Sínia, que gestiona el espacio, aseguraron al Diari que la zona de la desembocadura y de la Roca del Gaià apareció llena de botellas y basura. Además, el balizamiento y las dunas también sufrieron importantes destrozos durante la fiesta.

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