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Tú más que yo

Llegan los dardos. Se recrudece la campaña. Los discursos se tensan en los bloques. Puigdemont responde a ERC. PP atiza a PSC

Raúl Cosano

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Carles Puigdemont, durante la manifestación soberanista en Bruselas. Foto: EFE

Carles Puigdemont, durante la manifestación soberanista en Bruselas. Foto: EFE

Decían los politólogos que al independentismo le podía venir bien electoralmente tener a sus líderes en prisión, por ser una suerte de mártires y por acrecentar el sentimiento de repulsa por la represión del estado. Sucede, ahora mismo, al contrario: Junqueras, que sigue entre rejas, baja en los sondeos, y Puigdemont, en libertad y en Bruselas, sube. 

En cualquier caso, en estos comicios entre bloques definidos ya se empiezan ver algunos dardos dentro de un mismo frente. El conseller Carles Mundó dijo que Junts per Catalunya debería proponer un candidato alternativo a Puigdemont por si no pudiera ser investido. El president en el exilio le replicó diciendo que la prioridad debería ser restituir a todo el Govern «en su conjunto». «Las cosas se retoman allí donde se dejaron», añadió Puigdemont. Lo contrario sería seguir dando vida al 155.  

Ese es el objetivo de un Mariano Rajoy que ayer en Lleida volvió a sacar pecho del artículo de marras, como si fuera un gran balance político. Tampoco entre los constitucionalistas dura el enjabonamiento que se ha visto en ocasiones entre PSC, PP y Cs, sin ir más lejos en Bonavista, durante el día de la Constitución. Rajoy arremetió contra Iceta –le recriminó que contemple indultos si los miembros del Govern son condenados– y García Albiol emplazó a Ciutadans a subir el tono, como hace él, y abandonar «lo políticamente correcto». Ya saben: «el 155 evitó el disparate» y prácticamente salvó a Catalunya del desastre. Le faltó al presidente Rajoy, en el relato del apocalipsis, hacer leña del mensaje de los vendedores de ponsetias, que denuncian esta Navidad una comercialización más lenta por la situación política. 

‘Salvar al soldado PP’
La deriva es normal. Pasan los días de campaña y habrá que empezar a quemar las naves, a crispar un poco y a incendiar algo más los discursos, pero también a sacar al terreno de juego a los pesos pesados. Especial voluntad habrá en lo que podría ser la ‘Operación Salvar al soldado PP’. Hoy llega la ministra Cospedal a Calafell, y la próxima semana la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría recalará en Tarragona para paliar el anunciado batacazo de García Albiol. No se sabe si las maniobras de despliegue del ejército español en Tarragona de la semana que viene irían en la línea, aunque a decir verdad estaban programadas antes de los sondeos. También ERC tirará estos días de Carme Forcadell, hasta ahora más o menos apartada de la primera línea de la campaña por su delicada situación judicial. 

Pero si de reproches va la cosa se lleva la palma el «mientras tú estabas bailando a algunos nos estaban esposando», que el exconseller Jordi Turull, de Junts per Catalunya, endilgó al socialista Iceta. Tanto se enturbió la situación que acabó en Twitter. Allí la secretaria general de ERC, Marta Rovira, reprochó a Iceta su «baile» en televisión mientras Junqueras «está en la cárcel».

Pero como Twitter, además de un bar de borrachos –Santiago Segurola dixit– es un patio de colegio, Iceta se revolvió farruco, en plan ‘tú más que yo’ y le dijo a Rovira que lo «frívolo» es culpar ahora a los socialistas de la aplicación del artículo 155 de la Constitución y «no saber cuántos parados hay» en Catalunya, en relación a su laguna en el cara a cara con Inés Arrimadas moderado por Jordi Évole. Vienen días de discursos encendidos. 

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