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Últimos días en el campus: ¿Y ahora qué?

Esa es la pregunta que se repiten miles de estudiantes cuando acaban la carrera, una pregunta que cada uno encara según las perspectivas laborales y su propio carácter. He aquí el testimonio de algunos de estos jóvenes que se enfrentan a sus últimos días en la universidad y a un futuro más o menos incierto

Esther Garrido

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Campus Catalunya de la URV de Tarragona. FOTO: LLUÍS MILIÁN

Campus Catalunya de la URV de Tarragona. FOTO: LLUÍS MILIÁN

Raquel Casanova, medicina

‘Después de la carrera seguiré estudiando para sacar el MIR’ 

Raquel Casanova lleva seis años estudiando Medicina. Éste es su último año, y lo único que hace cada día son prácticas hospitalarias. Los estudiantes «llevamos un año sin tocar un libro», asegura Casanova, pero también «da mucha pena abandonar las prácticas, ya que «lo estoy disfrutando mucho, porque cuando lo tienes tan claro da mucha lástima que se acabe». 

Raquel Casanova quiere dedicarse a la cirugía maxilofacial. Foto: Cedida

Raquel tiene muy claro cuál será su especialidad. Quiere dedicarse a la cirugía oral y maxilofacial. Pero lo que necesita para ello es un examen en el que se juega toda la carrera a una sola carta, en una prueba que vale el 90% de la nota y el 10% es la carrera, lo que le servirá para elegir especialidad y hospital. Este examen es el MIR. 

Tras ello, debería invertir 5 años para las prácticas quirúrgicas, de modo que el futuro de Casanova es largo. Pero su visión sobre su pasopor la universidad es complejo, ya que «quieren que lo hagas todo entre 1º y 5º y no te da tiempo a todo, te pasas el día encerrado en la biblioteca,  porque lo mínimo que tienes que estudiar para un examen son 150 folios».

Pero a pesar de tener que repetir la experiencia de volver a los libros, Raquel Casanova encara el futuro con mucho ánimo y fe en sí misma. Según la estudiante, «te lo tienes que tomar con mucha tranquilidad, porque Medicina es una carrera muy bonita, pero tienes que tener claro que te gusta». Y es que, como en todas las carreras, ella señala que «al principio se apuntan muchas personas, pero luego van desapareciendo poco a poco». Aunque eso no lo ocurrirá a ella. Casanova sigue hasta el final, hasta que consiga sus objetivos y pueda convertirse en la especialista que ella desea. 

Sobre su trato con compañeros y profesores, asegura que es «muy cercano» y que además ha aprendido mucho. Pone como ejemplo que si un profesor ofrece una lección a las ocho de la mañana, a las nueve la está mostrando en las prácticas. 

Para la carrera de Raquel Casanova también es muy importante la empatía, algo que agradece que les enseñen desde primero, que les expliquen «cómo tienen que hablar con la gente y cómo deben decirles (o no) lo que les ocurre». 

¿Y después del MIR? No hay plazas para todo el mundo, pero Casanova no duda en ningún momento que eso no será un problema para ella. «Yo haré todo lo posible por tener una plaza, te estás jugando seis años en un examen». 

Después de todo ese tiempo sacrificándose, «es el último empujón», asegura, «está en tus manos, da igual la especialidad que elijas». Además Casanova tiene un amplio abanico de oportunidades. «No soy de las personas que no quiere salir de su pueblo», afirma. Por lo que se plantea ir a Madrid, a Barcelona o a Palma de Mallorca «por gusto personal y porque tienen hospitales muy buenos». 

Astrid Meriloy, enfermería

‘Me encantaría trabajar en la UCI de un hospital’ 

Otra luchadora es Astrid Meriloy, una estudiante que está en cuarto curso  de Enfermería y que asegura que  vive sus últimos días de universidad con «una mezcla de emociones», porque siente «agobio y tristeza a la vez». Está estresada por los últimos trabajos, pero para ella la carrera ha pasado «volando. Cuando empiezas te dicen que cuatro años pasan muy rápido y ahora me doy cuenta de que es cierto», dice Meriloy. 

Astrid Meriloy no descarta irse al extranjero si aquí no encuentra trabajo. Foto: Cedida

«Hay cosas que echas de menos» y además «te das cuenta de que la próxima vez que entres a un hospital ya no tendrás a nadie detrás». Aun así, en esa mezcla emocional, «tengo ganas de acabar».

Con sus compañeros se lleva «muy bien», ya que «vamos hablando, aunque el último año sea solamente de prácticas». Aun así, no puede evitar pensar en cómo será su último día en la facultad de la Universitat Rovira i Virgili y qué sentirá en ese momento, incluso en si «lloraré y todo». 

A pesar de ello, sobre la relación con sus compañeros y profesores dice que «ya te esperas que la relación se vaya cortando», en unos cuatro años que describe como «atropellados», porque «entré con mucha ilusión y he tenido broncas, he reído y he llorado». Cada sensación la remarca como «importante» y «todo lo que pasa parece el final del mundo, aunque al año siguiente lo veas como una tontería». 

Pero la línea que la separa de la ‘estabilidad’ universitaria a la etapa laboral es cada vez más fina. Según Meriloy, «hace unos años no había estabilidad, pero ahora cada vez contratan a más enfermeros y enfermeras, al menos más que antes», aunque confiesa que «siempre tienes dudas de si saldrá la oportunidad o no». 

¿Dónde se ve en el futuro? «En una UCI», declara convencida. «Ha sido hacer las prácticas en la UCI y darme cuenta de que quería estar allí»

Sobre sus oportunidades en la ciudad, asegura que «prefiero quedarme en Tarragona, pero si tengo que irme, me voy, no tengo ataduras». Inclusive se plantea irse a otros países como Canadá o Inglaterra, lugares en los que afirma que «siempre hay demanda de enfermeras». 

De modo que mientras espera el momento de la posible partida, está «muy alegre», al contrario que algunos compañeros suyos, que se encuentran más tristes por la despedida. «Creo que lo llevo demasiado bien», comenta divertida.

Raúl Casanova, ingeniería informática

‘Me gustaría ser contratado como hacker ético en una empresa’ 

Otro que también quiere viajar y no se rinde es el hermano de Raquel, Raúl Casanova, quien está estudiando cuarto de Ingeniería Informática. Vive sus últimos días en la facultad «muy estresado», porque «se juntan trabajos, exámenes y el Trabajo de Fin de Grado». Su TFG trata sobre seguridad y protocolo bluetooth, buscando fallos de seguridad.

Raúl Casanova hará dos masters sobre ciberseguridad. Foto: Cedida

Su camino por la carrera «en algunos momentos fue bastante duro, sobre todo en segundo y tercero, donde se pasa de materias específicas a cosas que desconoces pero que son fundamentales».

Su paso por la carrera está llegando a su fin, pero no su trayectoria estudiantil. Tiene previsto hacer dos masters seguidos, en Madrid, sobre ciberseguridad. Además, quiere un doctorado. 

Ganas de aprender no le faltan a Casanova, quien reconoce que en su carrera hay compañerismo pero «cada uno va a su rollo porque las prácticas son sólo de dos o tres personas».

Su pregunta de ‘¿y después?’ también está casi contestada. Casanova asegura que «con los masters la oferta de trabajo llega sola, ya que como son privados ya te cogen para trabajar con ellos». Raúl afirma que estudia esos masters «por el conocimiento que adquieres», ya que no son oficiales, cosa que le impediría hacer su deseado doctorado. Pero él ve su futuro montado. Después de la universidad se ve trabajando «para alguna empresa de ciberseguridad o montando mi propia empresa». En su caso concreto, asegura que «hay muchas oportunidades de empleo en el sector de la seguridad porque hay pocos expertos».

También sueña con la idea del ‘hacker ético’, que consiste en que «te llaman de una empresa para que les intentes hackear, con lo que pones a prueba la seguridad». 

De modo que los hermanos Casanova ven claro su futuro, a pesar de que aún no han abandonado las aulas ni las prácticas, y lucharán por abrirse un espacio en el mercado laboral. 

Marc Solé, comunicación audiovisual

‘Me queda todo el camino por delante; esto acaba de empezar’ 

Marc Solé Montserrat, estudiante de 4º de Comunicación Audiovisual de la Universitat Rovira i Virgili, es una de esas mentes alegres y optimistas que se ven por la universidad. Para él la facultad ha supuesto «la especialización y encontrar nuevos caminos».

Marc Solé es optimista. Foto: Cedida

Sus últimos días en la universidad los vive «bastante intensamente», ya que «la línea hacia el mundo laboral se encuentra muy cerca». Solé afirma que los estudiantes están viviendo un «subidón» para ver qué les espera al acabar junio. Él vive estos últimos días de facultad «con pena, porque han sido años muy intensos». En la universidad ha encontrado «grandes personas, tanto compañeros como profesores», a quienes define como «compañeros de trincheras». Tiene una opinión muy positiva sobre el profesorado, ya que «para ellos no eres un número y siempre han sabido sacar lo mejor de nosotros».

Solé se encuentra inmerso en un proyecto importante, un largometraje documental llamado The Line, que trata sobre las personas sin hogar y los desahucios.

Está muy agradecido por poder hacer un plan de este calibre, «vinculado a la universidad pero es un proyecto profesional». Solé asegura que «son fenómenos verídicos y están contratados con informes», por lo que sus perspectivas de futuro son buenas.

Pero su currículum no acaba ahí. Ha pasado por la biblioteca hemeroteca de Tarragona, realizando vídeos para difundir registros historiográficos, ha estado en Tac12 y también en Canal Reus. Se podría decir que es un estudiante que no ha perdido el tiempo. «Se ha de ver qué es lo que te ofrece la universidad y aprovecharlo al máximo para coger rodaje».

De modo que, ¿qué hará después? «Se han de tocar todas las puertas», dice. «Me gustaría trabajar en Tarragona, se hacen cosas y hay voluntad, pero no hay el apoyo administrativo adecuado». Pero él no pierde el optimismo, a pesar de reconocer que en ocasiones durante la carrera le ha invadido la preocupación.

«Hay veces que nos agobiamos pero la mejor manera es empezar a caminar», afirma. 

También tiene buenas palabras y agradecimientos para la universidad en la que estudia, en la que los dos primeros años se educan a tres enseñanzas a la vez: Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas. «En estos momentos piden un perfil que requiere de las tres ramas», asegura Solé, de modo que «si sabes adaptarte y no dejas de aprender, saldrás adelante». 

Además, recuerda, «la comunicación es esencial en nuestro día a día» y «lo bueno de nuestra carrera es que nunca dejas de aprender». Sobre su futuro, Solé es claro: «Me queda todo el camino por delante y esto acaba de empezar»

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