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Un 22% de las empresas exige un examen médico antes de contratar

Las revisiones son, en general, voluntarias y sólo deberían servir para constatar que el trabajo no afecta a la salud del empleado
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Las pruebas sólo deberían realizarse al trabajador una vez contratado y si está de acuerdo. Foto: DT

Las pruebas sólo deberían realizarse al trabajador una vez contratado y si está de acuerdo. Foto: DT

Un 22% de las empresas exige a sus futuros empleados un examen médico antes de contratarles. Se trata de una práctica ilegal y discriminatoria, denuncia Montse Sanahuja, responsable de Salut Laboral del sindicato Comisiones Obreras en Tarragona. Así se desprende de una encuesta realizada por el sindicato a los representantes de los trabajadores de 500 empresas catalanas.

Explica Sanahuja que la práctica se da en especial en el sector servicios, pero en general depende de la política de las empresas. En su opinión, es sólo un aspecto más del desconocimiento que suele haber sobre el objetivo de las revisiones médicas que deben ofrecer las empresas a sus empleados.

Lo primero que aclara es que, más allá del mero trámite en que se han convertido, las revisiones deben hacerse al empleado con la intención de saber que su entorno de trabajo no afecta a su salud. Además, como se realizan a grupos de trabajadores, deben servir para realizar estudios epidemiológicos que permitan prevenir riesgos en un colectivo determinado.

 

Pruebas ‘estándar’

Y aquí viene la primera crítica, las revisiones, que suelen ser anuales, sólo en la mitad de los casos (55%) son específicas para la labor que se desempeña. En general son más bien pruebas prediseñadas para todos los puestos de la compañía. «En nuestra empresa se hacen las pruebas de vigilancia de la salud tipo estándar, como corderos, para rellenar el expediente y listo, sin tener en cuenta los puestos de trabajo y una vez que tienes los resultados no sirve de nada», explicaba uno de los representantes que participó en la encuesta.

Respecto al principio de voluntariedad, el estudio demuestra que en el 75% de los casos los trabajadores deciden libremente si participan o no en la revisión. Sanahuja recuerda que los casos en que la revisión es obligatoria son puntuales y deben estar bien justificados por parte de la empresa.

La mayoría de las empresas, el 82%, ofrece las pruebas de manera periódica, pero el sindicato se queja de que suele ser anual para todos. «Y hay casos en que esa periodicidad se debería revisar. Tal vez no sea suficiente, por ejemplo, cuando hablamos de trabajadores que están en contacto con sustancias cancerígenas».

 

Escasa utilidad

Pero tal vez la crítica principal sea que los resultados de las revisiones rara vez son tenidos en la cuenta a la hora de prevenir riesgos laborales y adaptar los puestos de trabajo. La encuesta encontró, por ejemplo, que no siempre los resultados se analizan de manera sistemática con criterios epidemiológicos. Sólo en un 32% de los casos hubo informes de resultados colectivos. Dice Sanahuja que las empresas son reacias a asumir que existe riesgo para no tener que realizar modificaciones en el entorno.

Los resultados de la encuesta fueron presentados ayer en Tarragona a Inspecció de Treball, la Subdirecció General de Seguretat i Salut Laboral y la Unitat de Salut Laboral de Tarragona.

En opinión de Sanahuja, conseguir que estas revisiones sean útiles no es sólo cuestión de dinero, ya que la mayor parte del presupuesto de prevención de riesgos laborales se lo llevan las revisiones, sino de voluntad. «Se podría hacer mucho más con los mismos recursos», asegura.

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