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Un Corpus Christi a paso ligero

La procesión se llenó de familias, de muchos tarraconenses y algún extranjero despistado, pero sobretodo de muchas prisas por salir, y mucha velocidad por avanzar y cumplir el recorrido a tiempo
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Transporte de la reliquia donde va la hostia consagrada del Corpus Christi.  Foto: Lluís Milián

Transporte de la reliquia donde va la hostia consagrada del Corpus Christi. Foto: Lluís Milián

La velada del Corpus Christi empezó ayer  temprano, ya que a las nueve de la mañana ya se podía apreciar en familia el pequeño espectáculo de ‘l’Ou com balla’, en el Claustre de la Catedral.

De 16.30 a 17 horas, desde el campanario de la Catedral se dio el Toc de classe y a las 17 de la tarde fue el turno de el toque de campanas de la entrada pontifical. 

Muchas familias con sus hijos acudieron a ver ‘l’Ou con balla’ en el Claustre de la Catedral. Foto: Lluís Milián

Pero si había algo que los tarraconenses estaban esperando con ansias era la procesión del Corpus Christi, la cual empezó a las 19.15 horas desde la Catedral y recorrió el Pla de la Seu, Pare Iglesias, Merceria, la plaça de les Cols, la calle Major, la Nau, Pilats, la plaça del Rei, Santa Anna, la plaça del Fòrum, de nuevo Merceria, Pare Iglesias y Pla de la Seu. Al finalizar, en la vuelta de la procesión, en la plaça de la Font delante del Ayuntamiento se repartieron cocas de cerezas, tan típicas de esta época. 

Recogimiento en familia

Muchas personas se reunieron ayer en el Pla de la Seu para contemplar el inicio de la procesión, especialmente padres con hijos. Muchos infantes bailaban y saltaban, muy al contrario de los adultos que sufrían el calor expresándolo abiertamente. 

Algunos de los infantes lo que más deseaban era tocar las manos dels Gegants, incluso cuando se encontraban en movimiento, para distracción de sus padres, quienes tenían que vigilarlos en todo momento. 

A pesar de que el ruido no cesó en ningún momento del recorrido, los participantes caminaban solemnes, precedidos por los grupos festivos amb el Magí de les Timbales, Negritos, Gegants Moros, Gegants del Cós del Bou-Antics de la Ciutat, acompañados de los gralleros Tocaferro, Bordons y Pelacanyes.

El ‘pregonero real’, el Magí de les Timbales, encarnado por Eduard Seriol, pasea con la custodia de la Sagrada Forma desde «hace 20 años, por tradición», el cual es «muy activo» en todas las festividades tarraconenses. Por su parte, una de las asistentes, A.M.M., era la primera vez que acudía a pesar de ser de la ciudad, porque «como tarraconense no podía quedarme sin vivir esta experiencia».

‘Paseo con la custodia de la Sagrada Forma desde hace 20 años, por tradición’

Como tampoco se la perdieron todos los que se amontonaban junto a la ‘catifa del corpus chisti’, una representación de un molde de pan de eucaristía datado del siglo IV y conservado en el Museo del Pardo de Túnez. Disponía de imágenes características de la eucaristía como el ciervo, a imagen de Jesucristo, la uva y las espigas.

A paso rápido

Tras los Gegants y una interracial primera parte de la procesión, fueron pasando las diferentes cofradías, presididas por la Confraria de Pescadors de Tarragona y el Cristo del Buen Amor. 

Pero un detalle que no pasó desapercibido y del cual los asistentes protestaron, fue cuando les tocó el turno de desfilar a los niños y niñas que habían hecho este año la comunión. Debido al retraso que sufrieron las cofradías y la agilidad con la que sus predecesores avanzaban, tenían que caminar más que correr, lo que despertaba comentarios desaprovatorios entre la multitud, entre otras palabras, que los niños parecían «caminar a paso de legionario Santo».

Pero esos infantes no fueron los únicos que tuvieron que agilizar la marcha. El coro de pequeñas, que cantó tímidamente, se encontró silenciado por las campanadas, seguidas por una coral de adultos que se limitaron a caminar en lugar de cantar.

La ceremonia llegó sin más percances hasta la plaça de la Font, lugar donde hubo el fin de fiesta, y tarraconenses y extranjeros se unieron a la fiesta. 

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  • corpus

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