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Un adiós a medida

Cada vez son más los tarraconenses que eligen despedir a sus difuntos con 'funerales civiles'

Francisco Montoya

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La entrevista con los familiares o amigos del difunto es clave para preparar las ceremonias. Foto: Lluís Milián

La entrevista con los familiares o amigos del difunto es clave para preparar las ceremonias. Foto: Lluís Milián

Decir adiós a un ser querido de un modo personalizado. Adaptado a quién era, al recuerdo que deja. Lejos de ninguna rigidez ni concepción prefabricada, sólo basado en lo que sus allegados creen apropiado. Es la filosofía de las ceremonias de homenaje a la vida, los llamados funerales civiles, una tendencia por la que optan cada vez más familias.

En Tarragona, este tipo de servicios se ofrecen desde hace casi un año. Fue en diciembre de 2014 cuando la empresa Secularis comenzó a organizar estos eventos en la ciudad y, aunque la cantidad de ceremonias ha experimentado ciertos altibajos mes a mes en función de numerosas variables, la tendencia global sido creciente, lo mismo que el interés que perciben los responsables del proyecto.

Tendencia al alza

«Comparando con otras ciudades como Valencia o Barcelona, detectamos que hay una tendencia al alza en cuanto a ceremonias no religiosas. Es algo muy evidente en el caso de las bodas, pero que también se está dando con los funerales», explica el responsable de Secularis, Oriol Sánchez. Ante la detección de esa demanda latente, y ante la ausencia de ninguna firma que ofreciera esos servicios en la ciudad, Secularis decidió ponerla en marcha.

Una idea fundamental de este tipo de despedidas es la flexibilidad:«A diferencia del ritual religioso, que es marcado y estricto, en este caso se busca que la ceremonia, dentro de los parámetros de coherencia que requiere cualquier acto, se adapte a las necesidades o deseos de la familia, o a lo que la familia cree que hubiera querido el difunto», explica Sánchez. Se trata de ceremonias «no extensas», de entre 15 y 20 minutos, donde lo fundamental es que «los presentes sientan que están dándole a su ser querido la despedida que él hubiera deseado».

De ahí que la parte fundamental en la preparación del acto –cuya principal dificultad es, naturalmente, el poco tiempo de que se dispone– sea la entrevista personalizada con los allegados del fallecido. «Generalmente es con los familiares más cercanos, o con quienes la familia nos indica. Dependiendo del perfil de la persona, pueden ser sus hijos, sus padres, sus hermanos... y también intentamos que participen los amigos», relata el responsable de Secularis.

Una vez completada la entrevista, se elabora un texto que refleja todas esas sensaciones, anécdotas, comentarios y demás detalles que ayuden a dibujar un retrato del difunto, y se conjuga con otros elementos, ya sean textuales (poemas, proverbios, cuentos...) o musicales (que se intenta que sea en directo), que tengan que ver o hagan referencia a él.

Sánchez explica que, además de todo lo anterior, «se pide también, siempre que es posible, que alguien cercano a la persona pueda decir unas palabras». «Nosotros lo recomendamos, les ayudamos a situarse... Al final, nuestro papel es el de conductores del acto, y pensamos que el homenaje es mucho más cercano y emotivo si en él participa activamente algún familiar o amigo», explica.

75 ceremonias en 11 meses

Todo ello con el objetivo último de que la despedida «sirva para recordar a la persona, y sea un homenaje a su vida», subraya Oriol Sánchez, y añade:«Incidimos también en ser dignos. Son momentos difíciles en que es lógico que afloren sentimientos, pero intentamos ser muy respetuosos y que las ceremonias no sean demasiado lacrimógenas».

Para el líder de la iniciativa, hay dos factores que hacen pensar que este tipo de funerales tienen recorrido. Uno es el citado interés creciente de los tarraconenses. Desde que se puso en marcha el proyecto hace casi un año, ya han oficiado 75:«El boca-oreja nos ayuda bastante. La gente te va conociendo, la existencia de esta posibilidad circula, vas recibiendo inputs... Una cosa que al principio era totalmente desconocida, que parecía sólo al alcance de grandes ciudades, ahora se conoce, las personas que han ido a alguna ceremonia ven que es algo diferente...», apunta.

Y, en segundo lugar, también es buen síntoma la reacción que suelen tener los asistentes:«El feedback es muy positivo. Que las familias te den las gracias, te digan que ‘es la despedida que él hubiera querido’, recompensa mucho», reconoce Sánchez.

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